Icono del sitio El Cuaderno

Educación y respeto

/ Escuchar y no callar / Miguel de la Guardia /

Con independencia de nacionalidad, raza o creencias de cualquier persona, estoy convencido de que educación y respeto son valores absolutos en el comportamiento tanto público como privado. Quiero recalcar que me refiero a educación, no a urbanidad, que es una forma particular de entender el comportamiento educado en un lugar y cultura concretos. En este sentido, he tenido la experiencia de que se puede comer con educación en Europa empleando correctamente los cubiertos, pero también en India comiendo con las manos, y el comportamiento educado depende más de la actitud que del dominio de la técnica concreta; por lo que, en definitiva, la educación depende más de nuestra atención a las personas con las que compartimos cualquier acción que con el dominio de una práctica cualquiera.

Lamentablemente, la educación no parece ser algo que se valore y practique con asiduidad en la sociedad española actual y me sorprende comprobar el lenguaje que muchas personas usan para dirigirse a sus amigos e incluso a conocidos y desconocidos en cualquier lugar público, ya sea una escuela, un parque o un medio de transporte. Lo peor es que al igual que la educación se aprende con la práctica, puede desaprenderse por el uso de la mala educación. Por eso recomiendo a mis hijos que se comporten educadamente independientemente de que estén en nuestra casa o en un local público, e incluso cuando estén solos. No lo duden: el comportamiento educado les abrirá puertas en todos los ámbitos personales y profesionales e incluso favorecerá sus relaciones de pareja.

En el fondo es el respeto la piedra de toque de nuestro comportamiento social, y mal se pueden dar relaciones apropiadas de convivencia o de integración si la defensa a ultranza de la libertad de comportamiento y expresión propia se hace en detrimento del respeto a los demás. Aquí es donde las diferencias ideológicas y religiosas deben entrar en juego, no tanto para exigir respeto como para darlo con la inteligencia y la generosidad que merecen los demás de nuestra conducta. Me parece profundamente zafio el humor que se basa en ridiculizar a quien no piensa como nosotros y no veo en ello ni inteligencia ni riesgo: tan solo falta de humanidad y respeto. Con independencia de mi condición de agnóstico, respeto profundamente a los creyentes, sea cual sea su religión, procuro facilitarles que puedan cumplir con las limitaciones que se autoimponen y, de la misma manera que no toleraría que se me obligase a mantener conductas acordes con la ideología de los otros, tampoco trato de imponer mis puntos de vista. Además, cualquier falta de respeto a las creencias y las conductas de un grupo a lo único que contribuye es a radicalizar a quien es objeto de burlas y dificultar su integración. Sería bueno recordar que las trabas a la integración de Turquía en la Unión Europea fueron el caldo de cultivo del islamismo en aquel país, a pesar de la fundación de una república laica por parte de Yasar Kemal Atatürk, y más de una buena amiga, musulmana y feminista ha decidido llevar velo, que no burka, para afirmar su identidad frente al mundo occidental, pretendidamente cristiano, que demoniza lo musulmán.

En nuestro país, con una mayoría aplastante de cristianos, sería muy conveniente que todos respetásemos sus símbolos y creencias, aun cuando algunos no los comportamos y extremar el respeto en particular cuando se empleen medios de titularidad pública, que pagamos todos los ciudadanos.

No quisiera pecar de agorero, pero estoy convencido de que el deterioro de la educación y el respeto son una clara manifestación de la estrategia de la confrontación, y haríamos mal en dejarnos arrastrar por esa ideología perversa que conduce al cainismo, aunque algunos grupos y partidos esperen conseguir un rédito electoral a corto plazo que les permita acceder a los privilegios del poder o conservarlos.


Miguel de la Guardia es catedrático de Química Analítica de la Universitat de València desde 1991. Tiene un índice H de 88 según Google Scholar y ha publicado más de 900 trabajos en revistas del Science Citation Index con más de 34.600 citas,5 patentes españolas, 4 libros sobre Green Analytical Chemistry (Elsevier, RSC y Wiley), un libro sobre Calidad del Aire (Elsevier), 2 libros sobre Análisis de Alimentos (Elsevier and Wiley) y un libro en dos volúmenes sobre Smart materials en Química Analítica (Wiley). En la actualidad está preparando un libro sobre Nuevas sustancias sicoactivas con un contrato con Elsevier. Además ha publicado 12 capítulos de libros. Ha dirigido 35 tesis doctorales y es Editor jefe de Microchemical Journal (Elsevier), miembro del consejo editorial de varias revistas y fue condecorado como Chevallier dans l’Ordre des Palmes Académiques por el Consejo de Ministros de Francia y Premio de la RSEQ (España). Entre 2008 y 2018 publicó más de 300 columnas de opinión en el diario Levante EMV y colabora con El Cuaderno desde mayo de 2021. 

Salir de la versión móvil