Últimas Entradas

Rescates

Andrés Berlanga: memoria, mito y leyenda

El autor de ‘La gaznápira’ y ‘Pólvora mojada’ fue un crítico tan fino de la izquierda caviar y del antifranqusimo de los señoritos como el Marsé de ‘Últimas tardes con Teresa’ o el Chirbes de ‘La caída de Madrid’. Un «rescate» de Álvaro Acebes Arias.

Mirar al retrovisor

Oro y moneda, la debilidad de Trump

«Ya no les valen las reglas de Bretton Woods. El mundo creado en 1944 ya no les sirve; se han aprovechado de él durante casi ochenta años; ellos fabrican papel moneda y el resto del mundo confía en que no hay trampa. Pero ya no es creíble». Un artículo de Joan Santacana,

Narrativa

Escritura y lectura a mano armada: ‘Robé todo lo que leí’, de Luis Alonso

Francisco Layna Ranz reseña un libro cuyo título proviene de una frase de Pascal Quignard, que no habla de plagio, sino de la manera en que la lectura verdadera deja de ser obediencia y se vuelve apropiación, metamorfosis, violencia íntima contra el texto.

Creación

Búmeran

«Adquirí un búmeran y acudía algunas tardes para arrojarlo contra la nube de murciélagos, tal y como había leído que hacían los aborígenes australianos para darles caza. Fuimos Manuel y yo, cada uno con su búmeran, y comenzamos a lanzarlo contra aquéllos bichos voladores. Se lo merecían por feos». Un relato de José Manuel Ferrández Verdú.

Escuchar y no callar

Burocracia

Miguel de la Guardia escribe en demanda de «una gestión ágil y rápida de los asuntos públicos», frente al «impedimento para el acceso a los servicios y prestaciones de los ciudadanos» y el «freno al crecimiento econòmico» que considera que representa el actual exceso burocrático.

Cisnes, cañones, hidras de siete cabezas

Manzanas de Eva, madalenas de Lor

«Para el peregrino, que es el que anda «por el agro», el que por unos días, todos los que puede, muy pocos, se escapa de la jaula de cemento y cristal para mojarse y embarrarse y subir y bajar por los caminos, resulta verdaderamente deliciosa esta sensación, esta ilusión —bien lo sabe— de rebeldía: colgar el mono de faena, coger una muda y un bastón y largarse murmurando adiós muchachos, ahí os quedáis con vuestros rodillos y manivelas, yo me piro, yo me bajo de esta trituradora productivista del demonio». Un texto de Alberto R. Torices.