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Tomás Sánchez Santiago, Premio Castilla y León de las Letras 2025 presenta su último libro, «Merodeo»

Ediciones Trea - 979-13-88179-15-0 - Merodeo - Tomas Sanchez Santiago

Tomás Sánchez Santiago recibía este martes, en Valladolid, el Premio Castilla y León de las Letras 2025. El jurado, por mayoría, decidió concederle este galardón «por su permanente compromiso ético y crítico, y su mirada humanizadora hacia lo cotidiano y lo pequeño, convirtiendo las cosas humildes y auténticas en materia literaria, lo que plasma en los más variados géneros». Él reivindicó la cultura «como una puerta a la esperanza en la convulsión general en la que se halla el mundo» en su discurso de agradecimiento. Días antes, Álvaro Acebes Arias lo entrevistaba para El Cuaderno; una larga conversación en El Olvido, icónico bar leonés, en la que ambos se adentran en las raíces de la obra de este poeta y ensayista, sus ideas políticas, su visión de la literatura y de la vida en general. En este ir y venir por distintos aspectos de su biografía y su obra, Sánchez Santiago habla de su infancia, de la huella que dejaron en él unos cuantos maestros, su relación con la escritura y el peso que algunos temas adquieren en su trayectoria. Todo ello al hilo de la publicación de su último libro, Merodeo (Ediciones Trea, 2026), una selección, bastante generosa, de los textos publicados mensualmente desde 2019 en «Los cuadernos pálidos», sección de esta revista. Un libro en el que nuevamente cobran relevancia los objetos, lo menudo y lo pequeño y que, en palabras de su autor, «es una invitación al detenimiento, a hurgar con los sentidos alerta en la cercanía».

La profesora Lourdes Zapico, en «un trabajo de excavación y reorganización muy eficaz», ha sido la encargada de la elección de los textos, su organización y su emplazamiento en las distintas secciones que componen este libro híbrido, esta mélange, a medio camino entre la crónica, el volumen de cuentos, el chispazo inesperado o el dietario. «Me gusta esta escritura de jirones donde puede apostarse por una falta de jerarquías que muestra que puede escribirse de todo, sobre todo de lo inadvertido, eso que va quedando cada vez más aplastado y oscurecido por una visión global en que el dominio delo lejano se impone a la cercanía», dice Sánchez Santiago. También le gusta la palabra que da título al libro, Merodeo. Para alguien para el que la «carnosidad de las palabras» es tan importante, esta es «de las que se paladean». Como apunta su amiga Lourdes Zapico, «No sé si el propósito de Tomás Sánchez Santiago es superar la división entre lenguaje narrativo y lenguaje lírico tratando de que, en el interior de cada texto, más allá de la forma en la que esté escrito, convivan sin discordancia la confesión sentimental, la evocación, la apreciación filosófica, el latigazo crítico y el diálogo íntimo y el social. Este libro es testimonio de que lo ha conseguido.»

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