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Tres poemas de Vanessa Fens

Ethereal flamingos dancing above ocean waves beneath a moonlit sky

Ethereal flamingos rise from moonlit waves as musical notes drift through the night sky.

Excluida del cantar de los cantares

Acomódate en el umbral a predecir la muerte desde el púlpito.

No saldrá nunca, se llevó consigo los suelos antes del cielo, los sueños antes del mar, el llanto antes de rescatar el silencio.

Sobre el pavimento enciende el cirio, acompañaré tus últimas tres horas, sentada en medio de la habitación remendando incienso.

Sus tejidos visibles abandonarán el oratorio, despertarás conmigo en el último episodio compulsivo y cuando acabe, diré la palabra impronunciable como presagio para que no salgan saetas de tu boca por si la luz no llega…

Del antiguo manuscrito, terroríficos monstruos alimentados por veneno virtual, algo más quedará inexorable, detonante momento irresuelto, sucedáneo de mandrágoras cuando viertes las plegarias sin lograr la contractura que deseas del cosmos etéreo.

Caronte encarcela el alba, cerca de la puerta un viento eclesiástico petrifica, el olor rezagado de la muerte se aproxima…

Y el reflejo de tu cuerpo en taciturna combustión: Dimorfismo materno.

No muero, simplemente expiro excomulgada del apócrifo nocturno…

Excluida del cantar de los cantares.


Huellas dúctiles

Flamingos invisibles abren el océano con su vuelo nocturno, como en mis cuentos de hadas se marchan, me dejan con grandes ojeras, trasnochando en el desconsuelo.

Te contaré del endulzado selenio por cada encuentro furtivo, bien podrían juzgarse como desequilibrios extremos postergados a media tarde.

¿Quién me enseñó a distinguir el olor punzante del miedo, la vertiginosa huida sin saber a dónde?

Recuerdo la brecha incolora más profunda y un hermético alarido entreteje la luz del faro.

Mientras caen, caen indeseadas notas de selenio dulce sobre mis muslos, la esencia inmaculada del ungüento e ilícitos manjares hundidos en saliva.

Inventa una moral con huellas dúctiles, fui elegida por la sacra diversidad.

Te contaré al oído cuán profana, adyacente, soy ante tu suelo inverosímil y cómo los claveles salpicaron mi piel con castigos inútiles para encerrarla.

Escógeme, quiero narrar cada mínimo detalle:

Algo superfluo desgarra del externo hacia adentro.

Lo percibo.

El cielo está alterado, no es para mí.

Permanece explícitamente lejano,

como en mis cuentos de hadas.


Fusión Fahrenheit

En penumbras

desabotona la blusa

      apoya sobre su rostro

la máscara de encaje y piel

      habla con un desconocido

que pasa junto a la mesa

      olfatea su nombre

donde suena.

Recuerdo

el local en flamas

      ambiente que exhala

fascinantes prácticas,

    recorren un cuerpo y otro

en lugares pérfidos.

Su voz favorita:

— Cierra la puerta

           nadie debe mirar

                 nadie debe saber

la vorágine del acto

y repetirlo…

      encuentros casuales

undersex.

Deseo culminado

por tu lengua insaciable,

apenas empapa

de humo blanco

la gruta en femenino

perversa y sutil

      sus pulsiones se adhieren

a seducir más fuerte

      sexo concebido

con el propio aliento

      empaña el espesor angular

de la pared

      recoge el delgado hilo

que escurre de sus muslos

para abrirlos extendidos

con aturdible ansia

      de algún modo

urgencia esencial

cambiante a otra piel

profana

      aturde el nombre

            yace en otro cuerpo

                  otra cara.

Férvida confesión

obsoleta.

Empieza el aire líquido

a intervalos

fusión alquímica

Fahrenheit.


Lariza Fentanes —cuyo pseudónimo es Vanessa Fens— nació en Veracruz (México), y tiene nacionalidad ítalo-mexicana. Licenciada en Derecho por la Universidad Veracruzana, se formó también como bailarina, una doble vocación que atraviesa toda su obra. En 1998 emigró a Milán, donde formó parte del performance poético Infusiones y participó en eventos escénicos por Europa. Ha colaborado con publicaciones como La Jornada, Círculo de Poesía y Taller Ígitur, y su obra, traducida al italiano, fue reconocida en el V Festival Internacional de la Mujer en las Letras de la UNAM. En 2025 publicó su primer libro, El paraíso de las luciérnagas (Editorial MalPasoycia). Reparte su vida entre Londres y Milán.

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