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¿Estado indefenso?

/ por Rodolfo Elías /

En su libro El hombre rebelde, Albert Camus señala que uno de los rasgos más distintivos de las revoluciones modernas es que después de cada revolución, el Estado sale más fortalecido. Y en efecto, el Estado es la entidad más poderosa en un país; el gran monstruo de mil cabezas que trasciende constituciones, leyes, poder civil y los esfuerzos, intenciones y deseos de sus ciudadanos.

«El Estado es más fuerte que el crimen organizado. Si el Estado no es más fuerte que el crimen organizado, es porque es cómplice», declaró hace unos días el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, refiriéndose al poder que tienen los cárteles de la droga en México, que tienen asolado al país desde hace un par de décadas. Dicho comentario levantó ámpula entre algunos —no en todos— de los mexicanos. Especialmente en la flamante presidenta, Claudia Sheinbaum, hacia quien fue dirigido tal comentario.

Y empezó la pugna, que aún continúa. Sheinbaum, haciendo gala del cinismo y la memoria selectiva tan característicos ya en ella —como su antecesor en el poder—, niega todo y desvía el discurso hacia donde su despistamiento pueda salvarla, apelando al apoyo incondicional de sus simpatizantes. Ha dicho Sheinbaum, refiriéndose a los tratos recientes de Bukele con Trump: «Solo un traidor entrega su país a los extranjeros. Y viene al cuento ahora también; aquí luchamos por la soberanía y la independencia de México. Somos un país libre, independiente y soberano». Populismo ramplón. Porque, para empezar, el país parece haberlo entregado determinadamente a los cárteles de la droga, sin pensar nunca en dicha soberanía e independencia.

Célebre es la respuesta de Juan Gabriel cuando le preguntaron acerca de su orientación sexual: «Lo que se mira no se pregunta». Y lo mismo puede decirse del terrorismo y violencia sistemática que ha arrasado con el país —declaradamente— en las últimas dos décadas, que en vez de acercarse a su fin parece agravarse. El sentimiento del presidente salvadoreño lo comparten millones de mexicanos, porque ha sido muy obvio el hecho de que eso que dice Sheinbaum, de velar por soberanía y la independencia de los mexicanos, es otra más de las falacias del presente gobierno.

El gobierno mexicano nunca se ha tentado el corazón al infligirle al pueblo su acostumbrada dosis de autoritarismo (que se ha hecho más y más patente en los últimos dos sexenios) tan típico y sus políticas represivas, reforzadas con su respectivo uso de la fuerza donde lo hubiera. Un buen ejemplo lo tenemos en lo que pasó aquel fatídico 2 de octubre de 1968. Irónicamente, por otro lado se muestra casi indefenso al «combatir» la ola de violencia que hasta el año pasado había puesto a México como «el país sin una guerra regular más peligroso y violento del mundo», según la organización Datos y Ubicación de Conflictos Armados (ACLED, por sus siglas en inglés).

Los mexicanos todavía resienten el infame eslogan que acuñara el antecesor de Sheinbaum, «abrazos, no balazos», porque lo han sentido como una verdadera bofetada. El farsante de la demagogia chabacana, que entre otras tantas ridiculeces también demandaba que los españoles se disculparan por la conquista, siendo él mismo descendiente directo de españoles. Lo que hace muy pertinente el comentario del escritor Arturo Pérez-Reverte, cuando declaró: «Que se disculpe él, que tiene apellidos españoles y vive allí. Si este individuo se cree de verdad lo que dice, es un imbécil. Si no se lo cree es un sinvergüenza». 

Lo peor de todo es que hay gente del pueblo que al ser beneficiada económicamente por el sistema está dispuesta no soloa hacerse de la vista gorda, cuando el tipo hacía sus trastadas, sino a defender al sistema a capa y espada. Yendo al grado de mostrar una increíble falta de humanidad y empatia con la gente que ha sido victima de la violencia del narco y la negligencia cínica de los funcionarios del gobierno.

El 5 de marzo del presente año se encontraron en el poblado de Jauchitán, a una hora de Guadalajara, tres hornos crematorios improvisados con residuos de restos humanos. También había más de 200 pares de zapatos, montones de ropa de vestir y un altar a la Santa Muerte. Se dio fe de los hechos y el contenido del hallazgo fue avalado por el Fiscal Estatal de Jalisco, Salvador González de los Santos. Cabe señalar que este lugar ya había sido intervenido por las autoridades en septiembre del año pasado. Durante tal operación se desmanteló un campo de adiestramiento del crimen organizado; pero, muy convenientemente, no encontraron nada más. 

El hallazgo reciente fue hecho por Guerreros Buscadores de Jalisco, grupo compuesto de madres y familiares de desaparecidos. Alguien dijo: «las familias son las únicas que van a hacer ese trabajo con amor y con el corazón, para poder rescatar cada pedacito de los huesitos que van saliendo». Y han emprendido esa dolorosa labor, solo para que sus propios compatriotas los escarnezcan, burlándose insensiblemente de ellos y acusándolos de mentirosos. 

Parte del descrédito a los dolientes de los desaparecidos se debe al hecho que todo se ha querido desmentir por medios oficiales. «Me estoy refiriendo a este caso en particular. Donde hablan de quién sabe cuánta cosa que hay en el predio. A partir de una fotografía… y de algunos testimonios», dijo Sheinbaum en la infame Mañanera. Y en otra parte añade: «¿Cuántos días llevamos con un tema donde ya hay todas las especulaciones? Y [que] campo de exterminio… », despojándolo de toda seriedad.    

Los simpatizantes de Sheinbaum, mostrando una verdadera falta de escrúpulos y solidaridad (por fanatismo político y/o por conveniencia material), también han querido descalificar y ridiculizar a los involucrados en el hallazgo. Ahora, una cosa es apoyar con tu voto a los corruptos que te dan dinero, pero otra cosa muy diferente es ser cómplice de ellos. Si recibes beneficios de ellos, no quiere decir que también te debas cegar conscientemente y consientas en sus maldades.

La Mañanera es el foro (aparato propagandístico) del que se sirve la presidenta para descalificar y atacar —desde el sexenio pasado— directamente a sus críticos y contrincantes de una forma mezquina, sirviéndose para ello de la mentira descarada, la difamación y el escarnio; en un patético despliegue de pusilanimidad y bajeza moral. En vez de enfocarse en el problema verdadero (la violencia y la desaparición de gente), se la pasa despotricando contra los medios de comunicación y la gente que señala su ineptitud.

Tan cansados están los mexicanos, que incluso aplauden la intervención de Trump, que le ha estado pisando los talones a Sheinbaum y a los funcionarios corruptos en México, desde su toma de poder. Mefistófeles al rescate.


Rodolfo Elías, escritor en ciernes nacido en Ciudad Juárez y criado en ambos lados de la frontera, colaboraba con la revista bilingüe digital, hoy extinta, El Diablito, del área de Seattle. Sus textos han sido publicados en la revista SLAM (una de las revistas literarias universitarias más prominentes de Estados Unidos), La Linterna Mágica Ombligo. En la actualidad trabaja en dos novelas, una en inglés y otra en español.

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