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Diálogos en la noche

/ una reseña de Dionisio López /

En Necesito hablar con Wanda, Ana Castro articula un artefacto poético de alto voltaje emocional y simbólico que desborda los márgenes de la elegía íntima para inscribirse en una poética del desgarro contemporáneo. El libro se sostiene sobre un dispositivo intertextual audaz: la apropiación de la figura de Wanda Maximoff —la Bruja Escarlata del universo Marvel— como doble especular, interlocutora y, en última instancia, proyección mítica de la experiencia personal del duelo, la enfermedad y la imposibilidad de la maternidad.

Lejos de cualquier frivolidad pop, Castro ejecuta una operación de resignificación: despoja al personaje de su envoltura espectacular para convertirlo en un arquetipo trágico. Wanda se aleja de su condición de superheroína para convertirse en una Medea posmoderna, una figura que encarna el exceso de dolor y la fractura de lo real. De esta manera, el libro posibilita el diálogo entre registros aparentemente dispares (la cultura de masas, la tragedia clásica, la autobiografía) sin que ninguno de ellos pierda densidad.

El eje temático del poemario es el cuerpo herido: un cuerpo medicalizado, intervenido, vigilado, que deviene campo de batalla entre el deseo y la imposición biológica o social. La experiencia del aborto —«darías a luz un bebé muerto a los seis meses»— se erige como acontecimiento fundacional, una grieta que reconfigura el mundo y el lenguaje. A partir de ahí, se despliega un mapa del dolor que incluye la enfermedad (el cáncer), la violencia simbólica (la negación del relato propio) y la alienación psiquiátrica.

Formalmente, Castro apuesta por una escritura fragmentaria, cercana al monólogo dramático, donde la segunda persona («Wanda») funciona como mecanismo de desdoblamiento y distancia. Esta estrategia permite sostener una tensión constante entre la confesión y la ficción, evitando el sentimentalismo y favoreciendo una suerte de extrañamiento que intensifica la experiencia de lectura. El poema no busca consolar —de hecho, el propio texto lo niega explícitamente—, más bien intenta nombrar lo innombrable, incluso a riesgo de quebrarse.

El libro alcanza una dimensión filosófica en la sección «Conversaciones con Medea». En ese diálogo, la culpa, la responsabilidad y la supervivencia se examinan sin concesiones morales. La maternidad aparece entonces como territorio conflictivo, atravesado por discursos médicos, jurídicos y sociales que disciplinan el cuerpo femenino. Castro introduce aquí una crítica implícita pero contundente a las narrativas hegemónicas sobre la mujer, el feminismo y la sororidad, señalando sus zonas de sombra.

El lenguaje, por su parte, oscila entre la contención y el estallido. Hay momentos de gran sobriedad —versos cortos, casi clínicos— que contrastan con pasajes de imaginería visceral («sal, sudor, sangre, pus»), generando un ritmo quebrado que acompasa la experiencia del trauma. Esta alternancia no es gratuita: responde a la imposibilidad de sostener un discurso lineal ante el dolor extremo.

En el tramo final, el libro introduce una tenue inflexión, que no llega a redención pero sí a resistencia. La escritura misma se configura como último reducto de sentido: «Yo escribo». Esta afirmación, aparentemente simple, adquiere aquí una dimensión ética. Frente a la pérdida —de los hijos, del cuerpo, de la identidad—, queda la palabra como acto de afirmación precaria, pero necesaria.

En suma, Necesito hablar con Wanda es un poemario de gran intensidad, incómodo y valiente, que se inscribe en una tradición de escritura del dolor —de Chantal Maillard a Adrienne Rich— y de la orfandad maternal —como La hija que no soy de Marina Carretero Gómez o Línea blanca de Marta Castaño—, pero que encuentra una voz propia al hibridar lo íntimo con lo mitológico y lo contemporáneo; afirmando, con riesgo y lucidez, el lenguaje como único espacio posible para habitar la noche más oscura.


Necesito hablar con Wanda
Ana Castro
Isla Elefante, 2026
80 páginas
13 €

Dionisio López (Cáceres, 1978). Licenciado en Filología Hispánica tras cursar la carrera entre las universidades de Extremadura y Salamanca; en la actualidad ejerce como profesor de literatura. Ha publicado relatos, poemas y crítica literaria en revistas como Turia, Paraíso, Suroeste o Nayagua. En 2022 publicó el poemario Los nombres de la nieve y, un año después, el libro de relatos Cuando vuelvan los elefantes, ambos en RIL Editores. En 2025 fue editor de la antología Los últimos del Oeste: poetas extremeños del Siglo XXI. Dirige el blog de reseñas literarias Aves de paso. Su web es La vida en el aire.

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