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«Hacerse cargo». Vuelve ‘La Zona’

[Editorial de apertura de la segunda temporada del podcast La Zona, de Jónatham F. Moriche]

Muy buenas noches, bienvenidos, bienvenidas, bienvenides a La Zona.

Hoy, noveno programa, primero de nuestra segunda temporada, en formato mesa de análisis, con algunas de nuestras voces habituales, para trazar en común una mirada general al complejísimo, incierto y turbulento momento histórico, político y geopolítico, social y cultural, económico y ecológico, que vamos a afrontar en los próximos meses, y que iremos desglosando en forma más pormenorizada en sucesivas incursiones en La Zona.

Emitimos, como siempre, en directo a través del servicio XSpaces de esta red social ―que insistimos en seguir llamando Twitter―. También como siempre, el programa estará disponible dentro de unas horas en nuestro canal en la plataforma de audio iVoox.

Permitidme, antes de empezar a dar paso a nuestros invitados, unos apuntes introductorios a modo de editorial.

Dentro de dos días, el 24 de febrero, se cumplirán dos años del comienzo de la brutal agresión imperialista, de rasgos inequívocamente genocidas, del gobierno fascista ruso del tirano Vladímir Putin contra Ucrania. Es la mayor guerra en suelo europeo desde 1945. Sus víctimas mortales se cuentan ya por cientos de miles y su impacto ha trastocado profunda y es de temer que irreversiblemente el orden internacional nacido del fin de la Guerra Fría.

También, dentro de dos semanas, el 7 de marzo, se cumplirán cinco meses del inicio de la guerra lanzada por el gobierno fascista israelí de Benjamin Netanyahu contra la Franja de Gaza. Lo denominaremos, provisionalmente, genocidio, a falta de una palabra más exacta en nuestro idioma para calificar esta forma espantosa de exterminio que a las características habituales del genocidio añade el ensañamiento, la exhibición, ritualización y ludificación de la crueldad de que estamos siendo testigos, de una bestialidad inusitada incluso en esta era de guerras crudelísimas en el Oriente Próximo y Medio y el norte de África, de Iraq a Siria pasando por Libia, Yemen o Sudán.

En otro orden de cosas, dentro de tres meses y medio se celebrarán elecciones al Parlamento Europeo, las elecciones democráticas con mayor censo en el mundo, casi cuatrocientos millones de electores y electoras de los veintisiete Estados miembros de la Unión. Serán las primeras desde que, por primera vez, el gobierno de uno de sus socios fundadores, Italia, haya sido capturado por un partido fascista. Las urnas europeas de junio reflejarán la correlación de fuerzas y la misma composición de los bloques ideológicos y de poder en el continente, y tendrá repercusiones directas en la operatividad de las instituciones y las normas europeas, en la posición de Europa ante las guerras de Ucrania y Palestina, ante la competición económica entre China y Estados Unidos y en otros escenarios candentísimos de disputa geopolítica.

Por último, dentro de ocho meses se celebrarán, ya a las puertas del primer cuarto de siglo de su independencia, las elecciones más importantes de la historia norteamericana desde que Abraham Lincoln se alzase con la presidencia en 1861. Unas elecciones que disputarán el demócrata Joseph Biden y el fascista Donald Trump, cuyo desenlace será un parteaguas decisivo en la disputa planetaria en curso entre democracia y fascismo y cuyas consecuencias repercutirán con enorme intensidad en las próximas décadas o quizás siglos de historia humana.

Estos cuatro grandes jalones demarcan los puntos de máxima tensión de un paisaje de  tendencias epocales de larga duración e influjo universal en cada centímetro cuadrado del planeta y cada expresión de la vida social humana sobre este.

El más evidente es la emergencia climática antropogénica, que altera, cada vez más deprisa y con efectos más dramáticos, las temperaturas, las lluvias o las mareas, arrasa las cosechas, favorece la propagación de pandemias, aniquila miles de especies vegetales y animales y causa hambrunas, guerras y el desplazamiento forzado de millones de seres humanos. Es, en términos del filósofo Timothy Morton, un hiperobjeto* omnipresente, distribuido en sus causas y efectos en el tiempo y el espacio.

E íntimamente relacionado con el calentamiento climático, como vemos estos días en las calles españolas y europeas en las protestas campesinas intoxicadas por el conspiracionismo, está el no menos acelerado y dramático calentamiento mental, emocional y cognitivo global, esa edad de la ira** de la que habla el escritor Pankaj Mishra, a cuya grupa cabalga la peste macrofascista de los Trump, Putin, Orban, Erdogan, Netanyahu, Milei, Abascal, Bukele o Meloni, los Peones Negros, el Tea Party, QAnon o el Noviembre Nacional, pero también los incontables microfascismos violentos, racistas, machistas, homófobos, anticientíficos y otros tantos que intoxican el entero espesor de la vida social humana en el planeta.

No quiero extenderme mucho más en esta primera impresión inicial, dentro de cuyo perímetro y a través de cuya densa trama de causas y efectos iremos profundizando, hoy y en cada uno de los programas de esta temporada. Pero sí quiero subrayar una cuestión capital: este y no otro es el mundo de que nos toca hacernos cargo, cada quien desde su posición y actividad cultural o cívica, sindical o política, en cada podcast y cada tuit, en cada artículo, cada libro, cada asamblea, cada huelga y cada voto

En nuestra modestísima, ínfima, subatómica posición en el orden y el desorden de las cosas, nosotros y nosotras no eludiremos, aquí en La Zona, nuestra responsabilidad. Nos hacemos cargo de lo que nos toca, con todas y cada una de sus contradicciones, de sus esperanzas y de sus victorias, de sus quebrantos y de sus renuncias. Y lo haremos, a cada paso, bajo la guía del principio político y moral que enunciase el revolucionario caboverdiano Amílcar Cabral en un histórico discurso ante la dirección de su partido en 1965. Dice así:

«No ocultéis nada a las masas de nuestro pueblo. No mintáis. Desenmascarad las mentiras cuando alguien las cuente. No disimuléis las dificultades, errores y fallos. No anunciéis victorias fáciles».

Comenzamos.

* Timothy Morton: Hiperobjetos: filosofía y ecología después del fin del mundo, Buenos Aires: Adriana Hidalgo.

** Pankaj Mishra: La edad de la ira: una historia del presente, Barcelona: Galaxia Gutenberg.

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