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¿Por qué los libertarios viran hacia la extrema derecha?

«Una y otra vez, los libertarios han mostrado estar dispuestos a abandonar los que dicen ser sus principios fundamentales a fin de mantener el orden social que los encumbra», escribe Elliot Gulliver-Needham.

¿Por qué los libertarios viran hacia la extrema derecha?

/por Elliot Gulliver-Needham/

Si usted ha prestado atención a la política en Internet tanto como yo lo he hecho, quizá haya detectado una tendencia preocupante y confusa: figuras tradicionalmente libertarias deviniendo en seguidores de la extrema derecha. Yo sigo a la facción liberal clásica en Internet desde, más o menos, 2014, el año en que empecé a interesarme en la política. Seguía a Christopher Cantwell ya antes de que pasara a ser conocido como el nazi llorón, cuando su grito era «los impuestos son robo» y no «los judíos no nos reemplazarán». Recuerdo a Stefan Molyneux cuando debatía si deberíamos tener un Gobierno y no si el Gobierno debería ser utilizado para promover la eugenesia.

La fascinante transición de la derecha libertaria a la derecha autoritaria se ha reproducido en casi cada figura insigne concreta de la extrema derecha. Piénsese en Milo Yiannopoulos, Richard Spencer, Alex Jones y Tim Gionet (conocido como Baked Alaska). Este último se identificaba como «un libertario despreocupado y tranquilo» que «se oponía firmemente a la guerra contra las drogas y abogaba por la causa Black Lives Matter», pero ahora ha sido expulsado de Twitter por promover la supremacía blanca y despotricar contra cómo los judíos controlan los medios de comunicación. El creador de Right Stuff, un blog neonazi que acoge podcasts tan repugnantes como Daily Shoah, reconoce abiertamente esto diciendo: «Éramos libertarios en aquellos tiempos; todo el mundo lo sabe». Jeffrey Tucker ha escrito: «Están haciendo con el libertarismo lo que hicieron con Pepe la Rana o Taylor Swift: cooptarlos. Saben que ningún estadounidense normal va a congregarse en torno a la bandera nazi, así que toman la nuestra». Pero ¿qué hace exactamente a esta gente tan vulnerable a la conversión a la extrema derecha?

Richard Spencer (1978- ), supremacista blanco, presidente del National Policy Institute, un ‘think tank’ de supremacistas blancos, y de la editorial de nacionalismo blanco Washington Summit Publishers.

La historia

Para entender por qué los libertarios son tan susceptibles a las ideas del supremacismo blanco, debemos echar un vistazo a la historia de ello, especialmente en Estados Unidos. La cuestión es que el libertarismo siempre ha sido un refugio del racismo y el apoyo implícito al autoritarismo a pesar de la contradicción directa que ello significa con respecto a su supuesta ideología. A lo largo de la historia, los hombres considerados como pilares de la filosofía dextrolibertaria han apoyado a dictadores brutales. Piénsese en el apoyo de Mises a Mussolini o en Hayek y Friedman defendiendo a Pinochet. Está claro que esta gente siempre ha estado dispuesta a dejar a un lado la ideología por lo que ellos veían como un fin que justificaba los medios, incluso en casos tan moralmente aberrantes como apoyar el Apartheid en Sudáfrica o a la Confederación bajo el pretexto de los «derechos de los estados». Esta persistente supremacía blanca en el movimiento libertario tuvo continuidad más allá de mitad del siglo XX en las ideologías de Murray Rothbard y Lew Rockwell. Rothbard mismo escribió que «la estrategia correcta de los libertarios y los paleos es una estrategia de populismo de derecha». Esencialmente, esto significa apelar al racismo que prende la derecha de la sociedad estadounidense (no muy distinto de lo que vemos en Donald Trump).

Vemos esto de nuevo en las trazas de supremacismo blanco en las dos campañas presidenciales de Ron Paul en 2008 y 2012, tal vez el lugar en el que el libertarismo de Internet ha florecido más claramente. Paul era el candidato presidencial favorito de los libertarios, y si usted pasó mucho tiempo en páginas web como Reddit en 2012, casi seguro que vio apoyo masivo hacia él. Por supuesto, no todo el que apoyaba a Ron Paul era racista, pero Paul estaba rodeado de racistas y éstos gozaron de un lugar preeminente en su campaña, incluyendo al futuro líder ultraderechista Richard Spencer. Pero no fue hasta el colapso de New Atheism que el libertarismo de derechas alcanzó el culmen de su éxito en Internet.

New Atheism era refugio primario para la clase media blanca adolescente en torno a 2010 (y me avergüenza confesar que yo fui uno de ellos). Reddit fue originalmente uno de los lugares más propicios en Internet para el Nuevo Ateísmo, con /r/Atheism siendo uno de los principales subreddits en la página. Con el tiempo, se pasó de odiar la religión a odiar a los Social Justice Warriors [término peyorativo referido a los progresistas en Estados Unidos], a apoyar la campaña presidencial de Ron Paul y a luchar por asuntos libertarios tales como la legalización de la marihuana. Tal como podemos trazar una conexión directa entre el libertarismo de derecha y el supremacismo blanco, podemos hacer lo mismo con New Atheism y el movimiento libertario. Basta con entrar en YouTube para encontrar a escépticos racionales como TheAmazingAtheis o Sargon of Akkad transitando de New Atheism al liberalismo clásico y de ahí a la extrema derecha (una perspectiva interna interesante de ello aquí). Todas estas comunidades comparten una audiencia similar: el sector demográfico, antes mencionado, de la clase media blanca, principalmente en plataformas tales como YouTube o Reddit. De hecho, podría argumentarse que parte de lo que hizo a New Atheism tan popular entre este sector demográfico fue no sólo la rebelión contracultural contra los valores tradicionales de la sociedad, sino también trazas de islamofobia. Así, en la transición de New Atheism al libertarismo de derecha, la extrema derecha encontró un blanco claro para la conversión y el reclutamiento.

Las similitudes

Como su desarrollo histórico insinúa, el libertarismo resulta particularmente atractivo para los hombres de clase media blancos. Parece bastante claro por qué: este grupo es quizás el más privilegiado en nuestra sociedad y ve pocas razones para un cambio en el orden social. De forma similar, la alt-right y todos los niveles de la de la política de extrema derecha persiguen exactamente el mismo objetivo, aunque hay que admitir que tratan de conseguirlo a través de diferentes medios. Pero cuando las ventajas empiezan a erosionarse, se los fuerza a virar hacia ideologías más reaccionarias y autoritarias. La inmigración es un ejemplo ideal de esto en tanto bajo una ideología libertaria, no debería ser restringida de ningún modo. Las fronteras son una de las principales construcciones del Estado, y no deberíamos restringir el derecho de la gente a escoger dónde vivir. Sin embargo, si uno habla realmente con libertarios, con mucha frecuencia uno los encuentra mucho más en contra de la inmigración de lo que su supuesta ideología daría a entender. La misma retórica en torno al pobre indigno [undeserving poor] es utilizada hacia los usuarios de la asistencia social y hacia los inmigrantes que vienen aparentemente a vivir del bienestar social. Esto se debe también a la idea de que los inmigrantes votarán más bien a partidos de izquierda (lo que hacen), y en consecuencia a llevar a un Estado del bienestar más fuerte. Una y otra vez, los libertarios han mostrado estar dispuestos a abandonar los que dicen ser sus principios fundamentales a fin de mantener el orden social que los encumbra.

Para entender esto completamente, pienso que es esencial separar las similitudes entre la alt-right y el libertarismo en dos categorías: el aspecto emocional y el aspecto ideológico. Las similitudes emocionales entre los dos grupos permiten a los libertarios volverse simpatizantes de la extrema derecha y el aspecto ideológico les permite integrarse completamente.

Similitudes emocionales

Las similitudes emocionales entre estos dos grupos pueden ser mejor comprendidas como el lenguaje y las actitudes que ambos comparten. Para empezar, ambos grupos se oponen primariamente a la misma cosa: la justicia social. Cuando uno ve a un libertario y a un neofascista quejarse del feminismo, es casi imposible distinguirlos. Es muy extraño ver a un liberal clásico atacando a la alt-right o a los racistas: se siente mucho más cómodo, en cambio, acosando a la izquierda. Ambos utilizan el mismo lenguaje y las mismas expresiones de moda, y palabras como SJWs o valores occidentales son constantemente manejadas en ambas esferas. Esto hace increíblemente fácil para la extrema derecha entenderse con los libertarios; ambos hablan literalmente el mismo lenguaje. ¿Los socialistas controlan los medios de comunicación? Permute socialistas por marxistas culturales y estará a medio camino de convertirse en el nuevo Richard Spencer. Hillary Clinton era claramente la candidata de la justicia social en 2016, y Trump estaba en contra de ella. Si usted es alguien que basa toda su ideología en la oposición a la justicia social, lo atraerá el candidato que describe a los neonazis como «una gente excelente».

La retórica que los libertarios consumen actúa como un lubricante para la transición hacia la extrema derecha, y especialmente aquélla en torno a la libertad de expresión. El concepto de libertad de expresión goza de tan alta estima en los círculos libertarios que, cuando un izquierdista sugiere que proporcionar a los nazis una oportunidad para abogar por el genocidio no es una buena idea, el libertario se siente obligado a defender que el nazi se alce en defensa de sus ideas. Obviamente, la extrema derecha aspira a limitar la libertad de expresión cuando eventualmente alcance el poder, pero, como aún no lo han alcanzado, simplemente no lo mencionan. En cambio, absorben la libertad de expresión como un banderín de enganche, utilizándolo como un método para defender sus ideas. Esto se vincula con el problema más amplio de la extrema derecha, que dado que aún no ha llegado al poder, puede ocultar la parte de su ideología que sería más perturbadora para los libertarios, como las políticas antidrogas o la vigilancia masiva. En cambio, se muestran preocupados por la libertad de expresión, la inmigración y el progresismo.

Una tira cómica racista muestra explícitamente el pasadizo que conecta el libertarismo con la extrema derecha.

También deberíamos tratar aquí los fallos de la izquierda, por mucho que me cueste hacerlo. Francamente, la izquierda es bastante mala en explicar sus ideas. Soy marxista, pero si empezara a hablar con un libertario y a utilizar palabras como proletariado o leninismo, se encastillaría de inmediato en su ideología reaccionaria. La izquierda no es para ellos tan accesible como la extrema derecha. Los libertarios también son fácilmente empujados a ideas más autoritarias por grupos como el antifa, al que ven como una amenaza debido al mito absurdo de que los antifa atacan a cualquiera a la derecha del centro. Esto no significa que no debamos continuar aplastando a los fascistas; significa que debemos aceptar que, mientras tanto, vamos a ahuyentar a algunos libertarios. También debemos reconocer que los capitalistas siempre estarán del lado de la extrema derecha mucho más que del de la extrema izquierda. Históricamente, siempre que se ha enfrentado a una elección entre los dos, el capitalista se ha puesto del lado del fascista. No es diferente ahora. En este tiempo de polarización extrema, vemos a reaccionarios acudir en manada al lado que tienen más cerca. La propiedad privada es quizás el principio libertario más fuerte, por encima de ningún otro, y son los socialistas quienes quieren abolirlo, no los fascistas.

También podemos simplemente examinar las personalidades de los libertarios. David Boaz explica esto mejor diciendo que «algunas personas pueden convertirse en libertarios porque están enojados. Durante un tiempo, basta con estar enfadado con el Gobierno. Pero en última instancia, el libertarismo tiene que ver con la cooperación pacífica (mercados, sociedad civil, comercio global, paz), por lo que simplemente no está suficientemente enojado para alguna gente. La intolerancia racial es una manera de estar enfadado con todo el mundo». Pero me gustaría ofrecer otra explicación. No es sólo la ira lo que atrae a la gente hacia el libertarismo: es el contrarianismo. El libertarismo ha sido tradicionalmente una manera para jóvenes adolescentes de clase media para mostrarse inconformistas tanto hacia la izquierda como hacia la derecha. Discuten con sus compañeros sobre la justicia social mientras se rebelan contra sus padres defendiendo la legalización del cannabis. Es muy fácil ver el atractivo de una ideología tal si uno sólo quiere discutir y adoptar puntos de vista provocativos. Sin embargo, esto significa que es muy fácil para los libertarios terminar defendiendo las ideologías de algunos de los peores grupos ahí fuera en su intento de causar revuelo constantemente, a saber: el fascismo.

Similitudes ideológicas

He cubierto ya muchas de las similitudes ideológicas anteriormente en el artículo, pero hay algunas más que es importante mencionar. En primer lugar, podemos fijarnos en el hecho de que la política de la derecha en el mundo occidental está fundamentalmente enraizada en la idea imaginaria de declive; en la noción de que nuestra sociedad se está arruinando lentamente y todo lo que era bueno está desapareciendo. Es una creencia firme de ambos grupos: los libertarios se remiten a los tiempos de un Gobierno más pequeño y la extrema derecha aboga por el retorno del sometimiento de las mujeres y los inmigrantes. Para un libertario, la narrativa de una nación de tomadores [takers] destruyendo nuestra sociedad ha ido volviéndose cada vez menos viable a medida que el Estado del bienestar ha ido desmantelándose lentamente y continúa eligiéndose a políticos de derecha que privan a los más pobres de nuestra sociedad de los derechos básicos. En su lugar, recurren a la extrema derecha, que ofrece un mensaje en el que la diversidad y liberalismo son el chivo expiatorio del deterioro de nuestra sociedad. La extrema derecha ofrece un mensaje no de independencia, sino de victoria sobre la izquierda y la justicia social, que es visto como más convincente. Esto se relaciona con las actitudes libertarias hacia la inmigración, pero también con las ideas del nuevo ateo sobre la superioridad de la cultura occidental con respecto a la cultura islámica. Tales prejuicios están profundamente arraigados en la mentalidad del libertario medio y son fáciles de explotar.

Lo mismo en la derecha libertaria que en la autoritaria, se aprecian fuertemente las ideas de fortaleza. Las personas desempleadas se caracterizan por ser estúpidas, perezosas o débiles. Si alguien es explotado por su empleador, debe lidiar con ello y continuar trabajando sesenta horas a la semana. Si uno sufre el racismo institucional, debe simplemente ignorarlo. Uno puede ver cuán fácil resulta la transición de esto hacia la extrema derecha. Además, ambos basan su política exterior en ideas de aislacionismo, y es muy fácil unirse contra el complejo industrial-militar en Estados Unidos. También existe la posibilidad de que los supremacistas blancos se sintieran atraídos por el movimiento libertario en primer lugar simplemente porque, si uno cree que el Gobierno es un complot judío para eliminar a los blancos, abogará por volverlo más pequeño. En cuanto al desvío radical de sus puntos de vista sobre el libre comercio hacia el proteccionismo, a mí me parece que muchos nunca lo defendieron muy apasionadamente. En cambio, ven la economía global como una gran amenaza para la identidad blanca, ya que la pérdida de terreno económico en favor de los trabajadores mexicanos y chinos afecta a los trabajadores blancos. Las ideas en torno a la discriminación positiva (o la acción afirmativa) también son fundamentales para ambas filosofías, ambas considerándolas profundamente injustas; y ello puede hacer fácil para la extrema derecha convencer a los libertarios de que las minorías étnicas lo tienen más fácil que los blancos y de que los blancos necesitan defensa. La libertad de asociación es también un principio central de su ideología, y esto puede extenderse fácilmente a la discriminación contra las minorías étnicas. Si uno cree seriamente que se debería permitir a un negocio rechazar servir a personas negras o gays, se coloca en el mismo lado del debate que los racistas. Soy reticente a escuchar a esta gente, en tanto que las razones que alegan para su conversión son casi siempre propaganda, pero pienso que el nazi llorón Christopher Cantwell apoya mi argumento en torno a la libertad de asociación cuando escribe: «En la filosofía libertaria, nadie puede ser obligado a asociarse con nadie. Si los negros cometen crímenes o los judíos difunden el comunismo, discriminarlos es derecho de cualquier propietario».

Conclusión

Ésta es la parte en la que debería proporcionar algún tipo de consejo, explicando exactamente cómo detener a los libertarios orientados hacia la extrema derecha y convertirlos. La verdad es que no sé cómo, y la parte más interesante es que no creo que importe que no sepa cómo. El movimiento libertario está esencialmente muerto en este momento, con todas sus figuras principales apoyando a Donald Trump y abrazando al menos partes de una ideología criptofascista. Realmente, no nos queda ya mucha gente a la que salvar de las garras de la extrema derecha. En cambio, simplemente debemos centrarnos en prevenir que la extrema derecha se vuelva más poderosa. Y ello es una cuestión que corresponde dilucidar a gente más inteligente que yo y un artículo diferente para otro momento.

Todo lo que podemos hacer es asegurarnos de que esto no vuelva a suceder. Si el movimiento libertario resurge seriamente alguna vez (la política es cíclica, al fin y al cabo), tendremos que evitar que caigan en las mismas triquiñuelas en las que han caído en este momento. Me parece que cualquier ideología de derecha es inherentemente susceptible de conversión a la derecha autoritaria, y quizás se suponga que la moraleja es la maldad de todas las ideologías de derecha y que necesitamos combatirlas como una izquierda unida. No estoy completamente seguro. Todo lo que sé es que la transición de libertaria a autoritaria parecía bastante inevitable para la derecha.

Artículo publicado originalmente en Medium el 22 de febrero de 2018.

Traducción de Pablo Batalla Cueto.


Elliot Gulliver-Needham es estudiante de la Universidad de Oxford.

6 comments on “¿Por qué los libertarios viran hacia la extrema derecha?

  1. Carlos Martínez

    Básicamente es culpa de los extremismos radicales a los que llegó el ala de la izquierda y el progresismo ¿notan tambipen la relación que hay entre la transición hacia el alt right de los libertarios y la radicalización de ls izquierdas? se tiene que ser necio para no querer ver que en realidad fueron más bien reaccionarios en alta volatilidad

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  2. granudisimo

    No parece que el autor de la viñeta esté muy a favor de los valores libertarios cuando promueven esas formas tan estereotipadas de racismo anti-blanco y gangbangers que fuerzan a la gente a irse a la isla de los cabezas semirrapadas, en esa suerte de “Libertarian to Alt-right pipeline” (si la hubiera llamado “Liberal Land” la crítica del artículo sería más acorde, pero bueno, se nota que quien ha escrito el artículo está recien salido del horno, pero bueno, por algo se empieza, al fin y al cabo es él quien está escribiendo en un periódico y no yo).

    La extrema derecha es estatista por naturaleza, por tanto, es un error llamar libertarios a quienes pasan a la misma.
    Y si ya se proclamaban libertarios teniendo esas ideologías supremacistas entonces no son libertarios, si no republicanos de núcleo duro haciéndose pasar por otra cosa para engañar a algún incauto.

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  3. German Rangel

    Muy bien escrita esta Hit Piece sobre nosotros los libertarios tratando de relacionarnos con los Nacional-Socialistas, como si hitler no fuera de izquierda igua que Mussolini. Tomará tiempo antes de que esa mentira se enderece, pero estamos en camino de explicarlo. Ustedes pueden escribir todo lo que quieran sobre el librertarimo, sin entender que es, basicamente porque no quieren enfrentar que la ideologia genocida de la izquierda, que incluye al NAZISMO y al COMUNISMO y al PROGRESISMO democrata en los EU, conformaron el eje del mal del racismo y la eugenesia, y trataron por décadas de echarle la culpa a quienes defendemos las libertades individuales, pero eso se les acabó con el internet. Mucha suerte vendiendo mentiras, que van a terminar como el resto de los portales que son facilmente desmentibles con un fact checking rapido.

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  4. Miguel Lozano

    Si los progres tienen el poder, los libertarios se van a aliar con los fachas para luchar contra los progres. Y si los fachas tienen el poder, lo libertarios se van a aliar con los progres para luchar contra los fachas. Lo que quieren los libertarios es que ni fachas, ni progres gobiernen, porque ambos son estatistas y dictatoriales. En particular un libertario va a luchar a muerte contra cualquiera para quien la justicia no sea sinónimo de igualdad ante la ley, sin importar que tan discriminatoria sea la sociedad.

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