Creación

El despliegue

«Me he levantado tarde y me siento plana». Un relato introspectivo de Raquel Aguilar Alonso.

/ un relato de Raquel Aguilar Alonso /

Me he levantado tarde y me siento plana.

He tomado distancia y me ha parado en seco. Las emociones que me han empujado siempre han cedido y en su lugar ha aparecido una llanura soleada sin accidentes ni picos.

No sé desde dónde actuar. Entiendo que nuevas posibilidades se abren para mí.

Creo que un duelo opera en mi interior mientras me pregunto qué me sostendrá a partir de ahora.

Mi voz interna, incisiva, criticona se ha callado y el vacío me ha dejado sumida en la incertidumbre. Es extraño, esta nueva paz que siento podría arrastrarme a una nueva ansiedad.

Me gustaría dejarme, dormir, buscar consuelo en cualquier sustancia o actividad, pero tomo aire y determinación, y aunque no estoy inspirada en ninguna área de mi vida permanezco y actúo mecánicamente. Contemplo mi cuerpo haciendo los gestos, moviéndose bajo mis indicaciones mentales de forma programada, debo de reconocer mi obstinación, porque no le abandono y le digo, “ponte la ropa de deporte y vete al gimnasio, estudia estos textos, hazte la comida, no atiendas los acontecimientos, todo pasa, nada tiene importancia, sigue la teoría.”

Mantengo el tipo y confío. Ahora soy yo la que habla.

Mientras, la vida, ya no es amable con mis mentiras, aunque sean bienintencionadas, y se encarga de mostrarme a cada paso lo que escondo.

Creo que mi voz interna aguarda una rebelión. Ha recorrido demasiadas veces mi cuerpo, de arriba abajo y en bucle, se ha repetido hasta lo insensato, obligada a decir siempre lo mismo con diferentes palabras. Y ahora me ha dejado sola, sin poder hablarle. No existe el diálogo, solo uno silencio desconcertante. La voz que ha habitado en mi cuerpo, adaptada a mis ritmos durante años ahora aguarda en silencio y noto como crece la tensión.

Hoy ha sido tanta, que mi cuerpo no ha atendido mis indicaciones, mi voz le hablaba en un plano que yo no entendía y sin que pudiese detenerlo ha comenzado a deshacerse. En un movimiento extraño he comenzado a meterme hacia dentro hasta darme la vuelta. Para cuando he sido consciente era yo a la inversa, mi yo por dentro que sin contención alguna se desparramaba. Así, desplegada, he visto como me deslizaba en el espacio. Mis ideas habían tomado una textura viscosa, las había grandes, pequeñas, densas, líquidas, algunas abultaban mucho más de lo que yo creía. Todas se movían en la gama de los colores tierras, algunas brillaban, otras eran opacas y secas, y allá donde yo tenía un deseo aparecía una masa blanca, brillante, medio translúcida que se resbalaba. Todo se reducía a un amasijo desmembrado de diferentes texturas y pastas.

Cuando el despliegue ha sido total, todo ha desaparecido. Dada la vuelta, yo era limpia, desprendida de todo, relucía, ya sin nada, sentía paz.


Raquel Aguilar Alonso es pintora y doctora en Bellas Artes por la Universidad Politécnica de Valencia.


Descubre más desde El Cuaderno

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Acerca de El Cuaderno

Desde El Cuaderno se atiende al más amplio abanico de propuestas culturales (literatura, géneros de no ficción, artes plásticas, fotografía, música, cine, teatro, cómic), combinado la cobertura del ámbito asturiano con la del universal, tanto hispánico como de otras culturas: un planteamiento ecléctico atento a la calidad y por encima de las tendencias estéticas.

2 comments on “El despliegue

  1. Fantástico Raquel, me gusta mucho tu relato.
    Ana Arjona

  2. Arte en cualquier formato, amiga del alma me encanta

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde El Cuaderno

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo