Sánchez y el mal menor
Ramón Espinar reclama una izquierda que haga «política adulta y madura que entienda el socialismo como un «movimiento real que anula y supera al estado de cosas actual» y no como un parapeto milenarista para prometer el paraíso garantizando una derrota tras otra a tu gente que te vale siempre y cuando a ti te toque el papel de profeta en la representación». No existe, dice, «el malmenorismo: lo que existe es una izquierda que, con todas sus limitaciones y la mochila de las derrotas de la década a cuestas, está mirando a los ojos al mal para defender la democracia y la vida».














