Escuchar y no callar

La opinión en las redes y la prensa

Un artículo de Miguel de la Guardia sobre la diferencia entre opinión e información y las maneras correctas e indeseables de manifestar la primera.

/ Escuchar y no callar / Miguel de la Guardia /

Opinar está en la base de las relaciones interpersonales y en la formulación de las opiniones hay un doble interés, por profundizar en el conocimiento propio e influir en las posturas de los interpelados. Expresar opiniones es pues una actividad plenamente humana y un buen punto de partida para el diálogo. De todas maneras, no debe considerarse opinar una actividad contraria al respeto a quien no piensa como quien expresa su punto de vista, pues ello daría al traste con las posibilidades de un posible intercambio de ideas en el marco de una conversación razonable.

Se puede opinar desde un tuit, a través de cualquier red social, o escribir un editorial de un periódico o una columna de opinión; aunque no existe la menor duda acerca de la profundidad que aporta al razonamiento la extensión del número de palabras y no es de extrañar que los políticos de escasas luces prefieran los tuits y las consignas a los razonamientos complejos. Además, como hemos tenido ocasión de comprobar en la actitud de políticos de diferente signo, el tuit puede ser un arma arrojadiza contra los adversarios en la que prima el insulto frente al razonamiento. En este punto, el señor Puente, lamentablemente ministro de Transportes de nuestro Gobierno, es un claro ejemplo de mal uso de los mensajes en redes sociales para insultar sin razonar en lo absoluto ni dar explicaciones al lector, vaya, lo que desde instancias oficiales se ha venido en llamar h-odio. Al contrario, la prensa ofrece un espacio para la evaluación serena de los temas, la exposición de argumentos y el aporte de datos que iluminen una interpretación lo más ajustada posible a la realidad.

Es cierto que se debe distinguir entre información y opinión y se haría un mal servicio al lector confundiendo estos dos niveles, puesto que la información, a diferencia de la opinión, que siempre se expresa desde la propia subjetividad, se debe proporcionar de la forma más aséptica posible, dejando en los ojos del lector su posible interpretación. No obstante, la inmediatez de las noticias y su rápida caducidad obligan, en ocasiones, a procurar los antecedentes de las mismas y, en ese sentido, recuerdo que el diario Informaciones de Madrid solía añadir, en algunas noticias, una síntesis de sus antecedentes inmediatos. Por el contrario, la opinión supone una reelaboración personal o institucional de las noticias y eso incluye un alto grado de subjetividad que, de alguna manera, trata de aportar argumentos en favor de la propia visión y en detrimento de otras interpretaciones alternativas. De cualquier manera, la opinión permite relacionar informaciones dispersas y combinarlas para aportar luz sobre hechos presentes o pasados y no debemos despreciar su capacidad para cambiar la realidad, desenmascarar operaciones de engaño o desinformación y contribuir con la crítica constructiva a una mejor resolución de los problemas. Por todo ello, estoy convencido de que opinar es una de las mejores formas de contribuir, como ciudadanos, a la construcción de la democracia entre periodos electorales.

Opinar es también escuchar, o debería serlo. En Valencia hay un dicho que afirma que «quien dice lo que quiere se expone a escuchar lo que no quiere» y esa es una de las grandezas de opinar por escrito o ante una cámara; puesto que las opiniones expresadas comprometen a quien opinó y le enfrentan a la memoria de lo dicho, revelando sus mentiras o inexactitudes y exigiendo explicaciones detalladas en el caso de que se trate de cambios de opinión. La informática ha venido a poner en valor la verdad y la mentira al permitir el almacenamiento y recuperación de cuanto se ha dicho o escrito. En el caso de la prensa digital, la posibilidad de introducir comentarios y réplicas mejora el diálogo y crea una retroalimentación muy valiosa a las opiniones expresadas. Por esta razón, estoy convencido de que El Cuaderno es un espacio idóneo para la opinión y agradezco de corazón a Pablo Batalla la generosidad de que hace gala como editor aceptando todas las opiniones y contribuciones que se hacen desde el respeto, incluso si no comulga con muchas de ellas.


Miguel de la Guardia es catedrático de química analítica en la Universitat de València desde 1991 y en la actualidad profesor emérito en activo. Tiene un índice H de 92 según Google Scholar y ha publicado más de 987 trabajos con más de 40.000 citas, 5 patentes españolas, 4 libros sobre green analytical chemistry (Elsevier, RSC y Wiley), un libro sobre calidad del aire (Elsevier), dos libros sobre análisis de alimentos (Elsevier and Wiley), un libro en dos volúmenes sobre smart materials en química analítica (Wiley) y otro sobre NPSs (Elsevier) y está preparando un libro sobre Human biomonitoring in Food safety assurance para RSC. Además ha dirigido 35 tesis doctorales y es editor jefe de Microchemical Journal (Elsevier), miembro del consejo editorial de Spectroscopy Letters (Estados Unidos), Ciencia (Venezuela), J. Braz. Chem. Soc. (Brasil), Journal of Analytical Methods in Chemistry and Chemical Speciation & Bioavailability (Reino Unido), SOP Transactionson Nano-technology (Estados Unidos), SOP Transactions on Analytical Chemistry (Estados Unidos) y Bioimpacts (Irán). Condecorado como Chevallier dans l’ordre des Palmes Académiques por el Consejo de Ministros de Francia, Premio de la RSC (España) y condecorado por la Policía Local de Burjassot.


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1 comment on “La opinión en las redes y la prensa”

  1. José Miguel Trejo

    Un texto muy tuyo, Miguel, de esos que no buscan impresionar sino decir algo verdadero. Se nota que detrás hay reflexión y una forma honesta de entender el diálogo, no como un combate, sino como un espacio donde uno también se expone y aprende. Me gusta especialmente ese equilibrio entre defender la propia voz y, al mismo tiempo, dejar sitio a la del otro.
    Como amigo, te diría que sigas por ahí, afinando aún más esa mirada crítica que tienes, porque cuando escribes desde ese lugar tan sincero conectas de verdad. No es fácil opinar sin caer en el ruido, y tú aquí lo consigues con naturalidad. Un texto que invita a parar, pensar y, sobre todo, a conversar.

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