Mirar al retrovisor

¿La era de los puritanos, o de los imbéciles?

La absurda censura de una exposición de esculturas de desnudos en la sede de la Unesco en París motiva a Joan Santacana este artículo sobre las nuevas inquisiciones que nos gobiernan.

/ Mirar al retrovisor / Joan Santacana Mestre /

El mundo actual parece que revive de nuevo una etapa de puritanismo; es como una vuelta a la era victoriana en la Gran Bretaña, pero ahora el puritanismo, como un virus terrible, no se ceba sólo con el territorio británico: se expande por todas partes. Quisiera comentar un ejemplo paradigmático de esta afirmación tomando como ejemplo la exposición de Stéphane Simon en París. Este joven artista decidió desde el 2012 explorar la producción escultórica mediante impresoras 3D. Era una vía nueva de indagación artística. En la instalación titulada En memoria de mí, el artista quería responder a realidades innegables en el mundo del arte y de la museografía: la proliferación de los selfis en cualquier situación.

El selfi, realizado con el smartphone, representa un intento de las personas de redefinir su identidad, asociar su rostro con imágenes de lo que consideramos bello, interesante, sorprendente o simplemente simpático. Las autofotos constituyen un espacio en donde las personas nos expresamos libremente. Esta explosión de instantáneas, a nivel mundial, genera millones de imágenes cada minuto, en un fenómeno que no tiene ningún parangón posible; nunca había ocurrido algo igual. La gente se hace selfis en pareja, con amigas y amigos, en bañador, haciendo ejercicio, en restaurantes, en espacios museísticos, en sus casas y en cualquier situación posible. Stéphane Simon, a partir de esta evidencia, construye una instalación con unas series de imágenes de una fina textura blanca en las que hombres desnudos muestran los gestos que se están reproduciendo a escala universal, continuamente, cuando nos hacemos un selfi. Es un arte de nuestro siglo y para nuestro siglo.

Una de las esculturas de Stéphane Simon

La instalación mencionada se presentó en los pasillos de la sede la de la Unesco en Paris. Nada anormal hasta aquí. Sin embargo, surgió la voz del puritanismo: voces anónimas, que exigen imponer el decoro. Las estatuas de hombres desnudos ofendían la vista de algunos usuarios. Y Stéphane Simon, el artista que durante dos décadas ha centrado su trabajo en la representación corporal del ser humano, fueobligado a censurar sus estatuas. Como tantas otras veces ha ocurrido en la historia, se trata de personas cuya mente está tan corroída por un repugnante sentido del pudor que no pueden soportar ver una estatua humana desnuda. También en la Capilla Sixtina, en el siglo XVI, en una etapa de oscurantismo, se decidieron a colocar bragas a todos los personajes desnudos que había pintado Miguel Ángel. Tras la muerte de Miguel Ángel, Daniele da Volterra fue obligado por Pio V a cubrir los genitales de los cuerpos desnudos que aparecen en la bóveda, por lo que se ganó el mote de Il Braghettone. El pobre pintor ha pasado a la historia con este ridículo sobrenombre; pero el auténtico responsable fue Antonio Michele Ghislieri, que tomó el nombre de Pio V. Antes de ser papa, este individuo fue inquisidor en Como y comisario general de la Inquisición Romana. Y cuando fue aupado al trono pontificio, entre otros muchos decretos, legisló contra los homosexuales, que según él debían ser condenados a la hoguera, como así fue. También reprimió el carnaval y confió a la Inquisición la tarea de extirpar, junto con la sodomía, la adivinación, la astrología, la nigromancia, la brujería, la magia y la práctica de la alquimia. Francia lo recuerda porque financió la guerra contra los protestantes del reino, los llamados hugonotes, culminando con un exterminio digno de cualquier genocida de nuestros días. También amplió notablemente los calabozos de la Inquisición romana. No me extraña que un individuo como este obligara a repintar la obra de Miguel Ángel. Lo imagino como un hombre de mente estrecha, corroído por la represión sexual, que se erigió en represor porque su mirada impura no podía soportar los desnudos más impresionantes de la historia del arte occidental.

Hoy ocurre algo parecido: ha resurgido Il Braghettone. Está en la sede de la UNESCO. Manda y dirige las estrategias culturales de todo el mundo. Y al igual que Pio V, no puede soportar contemplar los testículos de plástico en un conjunto escultórico cuyo mensaje va mucho más allá de lo que su mente puede comprender. Y no lo olviden: a esta gente que quiere censurar el arte, también le gusta quemar libros, censurar las redes y, si pudieran, restablecer la Inquisición romana. Pero la respuesta del artista, a mi juicio, ha sido genial. Obligado por la estúpida orden a censurar sus imágenes, se le ha ocurrido algo que tan sólo a una mente genial podía ocurrírsele: ha colocado calzoncillos blancos e impúdicos tangas a sus esculturas. ¡Ahora, la gente se hace más selfies que antes! La intención de las estatuas no era erótica y estas no tenían nada de lúbrico, pero ahora, con los calzoncillos y los tangas, sí lo tiene. ¿Vivimos en una época puritana o simplemente gobernada por imbéciles?


Joan Santacana Mestre (Calafell, 1948) es arqueólogo, especialista en museografía y patrimonio y una referencia fundamental en el campo de la museografía didáctica e interactiva. Fue miembro fundador del grupo Historia 13-16 de investigación sobre didáctica de la historia, y su obra científica y divulgativa comprende más de seiscientas publicaciones. Entre sus trabajos como arqueólogo destacan los llevados a cabo en el yacimiento fenicio de Aldovesta y la ciudadela ibérica y el castillo de la Santa Cruz de Calafell. En el campo de la museología, es responsable de numerosos proyectos de intervención a museos, centros de interpretación, conjuntos patrimoniales y yacimientos arqueológicos. Entre ellos destaca el proyecto museológico del Museo de Historia de Cataluña, que fue considerado un ejemplo paradigmático de museología didáctica.

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2 comments on “¿La era de los puritanos, o de los imbéciles?

  1. Desde un punto de vista tolerante, ¿Se debe ser tolerante con la intolerancia?

  2. Quanta raó !! Totalment d’acord !!!… Valdria més que no fossin tan «puritans» … perquè per aquests encara existeix la Bula !!

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