Mirar al retrovisor

Cuando el Imperio pierde su ventaja

Joan Santacana escribe sobre imperios que retrasan por distintas razones (ideológicas, religiosas, económicas) la introducción de nuevas tecnologías cruciales, coadyuvando a su declive.

/ Mirar al retrovisor / Joan Santacana /

Contaba el ilustre arqueólogo V. Gordon Childe que el Imperio egipcio retrasó por razones ideológicas y religiosas la introducción del hierro como material nuevo y revolucionario frente a los pueblos vecinos, como asirios e hititas. Una de las causas del declive de Egipto como potencia fue precisamente este. Hay muchos ejemplos de imperios que retrasaron o impidieron el desarrollo de una tecnología por motivos similares e incluso por intereses espurios de sus respectivas oligarquías. Gran Bretaña frenó durante décadas la fabricación y el uso de automóviles, porque estos vehículos a motor competían con la red de diligencias tiradas por caballos, negocio en manos de las clases dirigentes. Cuando el Reino Unido pudo fabricar coches, la industria francesa, alemana e italiana ya le habían tomado la delantera.

Hoy estamos asistiendo a casos similares. Países como los Estados Unidos tienen unas élites económicas que luchan contra la noción de cambio climático y se resisten a abandonar los combustibles fósiles, e incluso a los vehículos eléctricos. Personajes como Trump son abanderados de estas políticas retrógradas y tienen detrás suyo a la mitad del electorado, con verdaderas posibilidades de alcanzar la presidencia e implantar sus ideas sobre la energía.

Mientras tanto, China, que durante décadas se había resistido a las políticas tendentes a frenar el cambio climático, hoy está construyendo más de dos tercios de toda la capacidad de generación de energía solar y eólica del mundo. De esta forma, está ya liderando la fuente de energía del futuro. Compañías europeas que hasta hace poco dominaban el mercado de las placas solares piden protección frente al gigante asiático y, al parecer, los grandes parques eólicos marinos que se construyen en Europa se adjudican a compañías chinas. China tiene ya construidas y en construcción centrales solares y eólicas que superan el total de las que hay en Estados Unidos.

Cuentan algunos analistas que «el ritmo de la transición a energías limpias de China es aproximadamente el equivalente a instalar cinco plantas de energía nuclear a gran escala cada semana, una instalación tan rápida (al menos 10GW de capacidad de generación eólica y solar cada quince días) que llevaría al país a cumplir sus objetivos establecidos para finales del año 2030, es decir, seis años y medio antes».1 En breve —si es que ya no lo hace—, el país asiático liderará todo lo relacionado con estas tecnologías que proporcionan energía muy barata, casi a coste cero.

En contraste, la prensa informaba ya hace un tiempo de que, durante la cena del Comité del Congreso Nacional Republicano, el presidente Donald Trump reanudaba sus ataques contra la energía eólica y afirmaba que las turbinas de viento devaluaban el valor de las propiedades, mataban a las aves e incluso causaban cáncer. Además de no reconocer el cambio climático, Trump se opuso firmemente a la energía generada por el viento y por el sol. Dependiendo de los resultados electorales de noviembre, en Estados Unidos se podrían frenar las inversiones en energías renovables. De hecho, la ley The Infrastructure Investment and Jobs Act, IIJA de 2021 estimuló la producción de energía solar, pero una victoria trumpistaq podría cambiar esto.

De esta forma, el Imperio americano se desgajaría de la apuesta más formidable y rentable a nivel energético de los últimos dos siglos y entraría en un túnel del que le resultaría difícil salir, haciéndosele imposible remontar a la industria china. La historia, a veces, se toma su venganza.


1 E. Dans: «China, la energia solar y la lògica del sobredimensionamiento», en blog@enriquedans.com


Joan Santacana Mestre (Calafell, 1948) es arqueólogo, especialista en museografía y patrimonio y una referencia fundamental en el campo de la museografía didáctica e interactiva. Fue miembro fundador del grupo Historia 13-16 de investigación sobre didáctica de la historia, y su obra científica y divulgativa comprende más de seiscientas publicaciones. Entre sus trabajos como arqueólogo destacan los llevados a cabo en el yacimiento fenicio de Aldovesta y la ciudadela ibérica y el castillo de la Santa Cruz de Calafell. En el campo de la museología, es responsable de numerosos proyectos de intervención a museos, centros de interpretación, conjuntos patrimoniales y yacimientos arqueológicos. Entre ellos destaca el proyecto museológico del Museo de Historia de Cataluña, que fue considerado un ejemplo paradigmático de museología didáctica.


Descubre más desde El Cuaderno

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

Acerca de El Cuaderno

Desde El Cuaderno se atiende al más amplio abanico de propuestas culturales (literatura, géneros de no ficción, artes plásticas, fotografía, música, cine, teatro, cómic), combinado la cobertura del ámbito asturiano con la del universal, tanto hispánico como de otras culturas: un planteamiento ecléctico atento a la calidad y por encima de las tendencias estéticas.

1 comment on “Cuando el Imperio pierde su ventaja”

  1. Estoy esperando instalar mi toldo solar, porque me ham dicho que está al caer el kit autoinstalable que consta de: Toldo fotovoltaico, bateria i aire acondicionado. Todo a precio chino. 3 x 1. Fantástico!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde El Cuaderno

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo