/ Escuchar y no callar / Miguel de la Guardia /
Los lazos que crea la convivencia van más allá del intercambio de bienes y servicios que se produce en cualquier asociación y determinan unas relaciones de gratitud y dependencia mutua que garantizan la continuidad a lo largo del tiempo de la cohesión entre los miembros de una misma familia. A pesar de que el concepto de familia no es el mismo entre las diferentes naciones, siempre existe una relación privilegiada entre sus miembros que, de no quebrarse por razones sentimentales o económicas, perdura siempre.
Nadie puede negar que la convivencia supone una renuncia a la independencia total de cada uno de los miembros que comparten un mismo espacio cada día y una misma economía bajo un mismo techo, y eso siempre aporta buenos y malos momentos que, si no sirven para cimentar lazos de cariño y agradecimiento, pueden derivar en frustración y ser el germen de desencuentros y hasta odios. No en vano, la tasa de divorcios es muy alta en todos los países en los que se acepta esta práctica y son pocas la parejas que, con el tiempo, recuperan la convivencia; y eso dejando de lado las relaciones tóxicas que acaban en cualquier tipo de violencia doméstica, con un claro predominio de violencia sobre las mujeres debido al reciente pasado machista de nuestro país y a defectos graves en la educación familiar tanto de hombres como de mujeres. A este problema, que ya nos cuesta demasiadas vidas de mujeres cada año, se ha venido a unir recientemente la violencia de los hijos contra sus padres y madres, fruto, probablemente, de una educación que ha dejado fuera valores tales como la generosidad y el esfuerzo y avances tecnológicos que han contribuido a crear nuevas dependencias entre nuestros adolescentes y jóvenes.
A pesar de los problemas antes apuntados, la familia es una pieza fundamental en el desarrollo afectivo de las personas y un elemento básico en nuestro país para la economía general e individual. No se olvide que en España fácilmente conviven en un mismo domicilio dos y hasta tres generaciones y esta situación amortigua los efectos de crisis personales y económicas sobre la base de la ternura y la solidaridad.
Los buenos momentos son más dulces cuando se comparten con las personas a quienes queremos y los malos momentos son más llevaderos gracias al apoyo del grupo. Imaginen, si no, las dificultades de supervivencia de los pequeños durante los primeros años de su vida, los problemas que podría acarrear la adolescencia sin el apoyo paciente de los padres, la tristeza de una vejez en soledad. Todo ello sin entrar en detalle de algunas de las dificultades que a nivel personal pueden suponer los problemas psicológicos o profesionales como desengaños amorosos o el paro.
Cuando escribo esta columna, Pedro Simón acaba de publicar su tercera entrega de la trilogía sobre la familia Los siguientes, que junto a las anteriores novelas Los ingratos y Los incomprendidos, proporciona un friso brillantemente escrito sobre diferentes situaciones que se dan en las familias españolas y cuya lectura recomiendo fehacientemente al lector.
En resumen, podemos afirmar que el balance entre inconvenientes y ventajas de la relación familiar se decanta claramente por las últimas, y por ello siempre será positivo cualquier esfuerzo para afianzar los lazos familiares. También sería de agradecer que en países como el nuestro las administraciones redoblaran los esfuerzos en apoyo a las familias, pues no en vano, cuando las cartas vienen mal dadas, a nivel general o particular, las familias contribuyen a amortiguar los efectos sobre los ciudadanos y son una garantía de la paz social.

Miguel de la Guardia es catedrático de Química Analítica de la Universitat de València desde 1991. Tiene un índice H de 88 según Google Scholar y ha publicado más de 900 trabajos en revistas del Science Citation Index con más de 34.600 citas,5 patentes españolas, 4 libros sobre Green Analytical Chemistry (Elsevier, RSC y Wiley), un libro sobre Calidad del Aire (Elsevier), 2 libros sobre Análisis de Alimentos (Elsevier and Wiley) y un libro en dos volúmenes sobre Smart materials en Química Analítica (Wiley). En la actualidad está preparando un libro sobre Nuevas sustancias sicoactivas con un contrato con Elsevier. Además ha publicado 12 capítulos de libros. Ha dirigido 35 tesis doctorales y es Editor jefe de Microchemical Journal (Elsevier), miembro del consejo editorial de varias revistas y fue condecorado como Chevallier dans l’Ordre des Palmes Académiques por el Consejo de Ministros de Francia y Premio de la RSEQ (España). Entre 2008 y 2018 publicó más de 300 columnas de opinión en el diario Levante EMV y colabora con El Cuaderno desde mayo de 2021.
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