/ por Rodolfo Elías /
Despierto
Despierto,
albores de un nuevo día
y se acaba la noche.
Día que llega a mí
con su respectivo afán
y veo las cosas
nuevas otra vez.
La risa y el llanto
deseo y apatía
el amor y el desamor
la verdad y su mentira
visión y ceguera
la lealtad y su traición
la pasión y el desanimo
inapetencia y hambre
el miedo y el coraje
dolor y placer
la lisonja y su escarnio
vulgaridad y misterio.
Empieza el ciclo
con todos los avatares
de un día común.
Yin y yang arrabaleros
para filosofías baratas.
Todos ellos
como nuevos
en un nuevo despertar.
Días cobrados
Entre que sí,
entre que no
estamos vivos
sí, ¿o no?
Nadie se muere más pronto
morimos cuando es tiempo
No importa dónde camines
la experiencia es la misma
no me creas, sólo lee
el misterio en la rima
He andado muchos caminos
y tantas otras veredas
y por cada paso dado
un día se me ha cobrado
Nadie vive más que otros
vivimos lo necesario
Entre que sí,
entre que no
estamos vivos
sí, ¿o no?
Horas
Las horas
se acaban
sin comenzar
el día.
Sin comenzar el día
se acaban las horas.
El día
empieza
sin horas;
oh, día.
Oh, día empieza;
el día sin horas
La vida
sin mañana
y sin horas
comienza.
Comienza sin mañana
y sin horas la vida.
Sin mañana,
sin horas,
sin comenzar:
el día,
la vida
se acaban.
Norte
El sur ve hacia arriba
y se dirige hacia allá;
espejismo,
reflejo.
El norte avanza recto
con las estrellas frías
sin voltear atrás.
Sigue, sube
hacia arriba
y alcanza el cielo.
También el norte existe
y está sobre el sur.
Carretera negra
con un destino
sube desde la Patagonia
y va más allá de Canada.
El sur nunca será norte;
el norte puede ser sur
con sólo revirar.
Rosa elusiva
No es la fragancia
de la rosa
(aroma a ti vedado)
lo que aspira
tu olfato insensible.
La rosa es ROSA
por su esencia
que te evade.
La rosa se marchita
a través del tiempo
y recobra
su fragancia
y lozanía.
La rosa que nunca
aspirarás
no existe como tal;
esa rosa crece
en otro suelo.
La rosa es ROSA
porque crece
entre abrojos.
La rosa que te elude
a pesar
de lo que te han dicho
es la rosa
cuya emanación mató al poeta.
No es la rosa de Milton
ni de Rimbaud;
recuérdalo bien.
polarización
días solares
días polares
efervescencias
de antagonismo
tú eres de izquierda
yo de derecha
todo dispuesto para el rencor
detrás de la cortina
el hombre mueve las piezas
sogas de cadalso
que se abre a tu paso
ellos ganan todo
nosotros nada
tus ídolos son estiércol
tus dioses de carne y hueso
entrad en mis aposentos
y reposad sin miedo
comamos y bebamos
que mañana moriremos
tú no eres de izquierda
ni yo de derecha
todo dispuesto para la luz
reflejo
me veo a ti
te veo a mí
con cara de eternidad
en el cristal de los escaparates
en un charco después de la lluvia
en el iris de unos ojos
en un… espejo
eres imagen
eres semejanza
hecho a imagen y semejanza
de El Eterno
Viejo
Hoy he despertado
más viejo
y no porque cumpla años
ni porque el tiempo haya pasado
de noche
simplemente soñé
que era joven
en el sueño aparecía
mi rostro reflejado
en el agua del río de Heráclito
filosofo del tiempo
y del movimiento perpetuo
una revelación
de gran trascendencia
porque ser viejo
o saberme viejo como hoy
me redime de mucha responsabilidad
y no tengo que buscar mujeres
lánguidas y amargas
sólo doncellas
que me quiten el frío
y no tengo que labrar la tierra
para que otros la exploten
porque me alimentaré
del fruto ajeno
mal o bien habido
al cabo soy un viejo
y puedo dormir en mis laureles
procuraré la gracia
de los sufridos y los encumbrados
porque en ellos está el futuro
aunque cambien de rostro y de suerte
continuamente
yo cumpliré con ser viejo.

Rodolfo Elías, escritor en ciernes nacido en Ciudad Juárez y criado en ambos lados de la frontera, colaboraba con la revista bilingüe digital, hoy extinta, El Diablito, del área de Seattle. Sus textos han sido publicados en la revista SLAM (una de las revistas literarias universitarias más prominentes de Estados Unidos), La Linterna Mágica y Ombligo. En la actualidad trabaja en dos novelas, una en inglés y otra en español.
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