Música

Laboral sube el volumen

Robe Iniesta, Joaquín Sabina y el festival Tsunami Xixón completan la potente apuesta musical de Laboral Ciudad de la Cultura de Gijón en la segunda quincena de julio de este verano.

La banda sonora del verano tiene en el complejo cultural gijonés de Laboral Ciudad de la Cultura, en este julio de 2017, tres citas ineludibles con la música de nuestros días: el rock robusto del guitarrista Robe Iniesta, que durante años veló armas en los añorados Extremoduro; el cancionero portátil del siempre superviviente Joaquín Sabina, trovador de la canalla y de los corazones rotos, y el festival Tsunami Xixón, en el que se concentra diferentes ofertas del rock transgresivo contemporáneo, con 22 grupos encabezados por los californianos The Offspring y Pennywise.


/ por Pelayo Iglesias /

Verano y música son dos sustantivos inseparables. Laboral Ciudad de la Cultura se ha empeñado en que esta relación juramente su fidelidad con una oferta plural de artistas que pondrá banda sonora a la segunda quincena del mes de julio en el complejo cultural de Gijón, un referente ineludible para todos los creadores de este principio de siglo.

Y Laboral ha articulado esta propuesta musical con tres fechas en el calendario del mes de julio: el rock enérgico de Rober Iniesta (miércoles 19, a las nueve de la noche en el Teatro de La Laboral), la lírica socarrona y sentimental de Joaquín Sabina (miércoles 26, a las diez de la noche en la Plaza de la Laboral) y el festival Tsunami Xixón, que concentrará durante dos jornadas a una veintena de bandas españolas, británicas y estadounidenses encargadas de repartir sonidos vigorosos del mejor garaje, indie y punk puestos al día en distintos escenarios de Gijón, como la Plaza Mayor, Cimadevilla y la Laboral Ciudad de la Cultura, durante los días 28 y 29 de julio.


Robe Iniesta

ROBE INIESTA SE HA CONVERTIDO en una referencia de la música moderna hecha en español durante los últimos cinco lustros. Su tradición es la del rock sin complejos iniciado en los años setenta de finales del siglo pasado dos grupos míticos, Leño y Burning, que supieron acomodar a la realidad y  al sentir de los jóvenes de los barrios del aluvión emigratorio de las grandes ciudades del postfranquismo los sonidos de los grandes nombres del pop anglosajón, especialmente las enseñanzas de los Rolling Stones y los nombres míticos del hardrock como Deep Purple o ACDC.

Iniesta (Plasencia, 1962) lleva escribiendo canciones y recorriendo todo tipo de escenarios desde que en 1983 creara su primer grupo, Dosis Letal, banda de corta andadura en la que inició su aprendizaje en la composición y en los escenarios. Pero su abordaje a la escena del rock español fue en 1987, cuando funda Extremoduro, grupo de rock de melódica fiereza del que es cantante, guitarrista y autor de las canciones y con el que, hasta el momento, ha grabado once discos de estudio, sin contar recopilatorios y trabajos registrados en directo.

En 1993, junto a músicos de diferentes formaciones, forma parte de Pedrá, disco para el que compone una sola canción de más de media hora de duración que, por imposición de la industria, hubo de ver la luz bajo la denominación Extremoduro. Con uno de estos músicos, Iñaki “Uoho” Antón de Platero y Tú, continúa colaborando, hasta que se convierten en pareja creativa de Extremoduro. En 2001, Rober Iniesta se suma al proyecto Extrechinato y Tú, que deja plasmado su trabajo en la obra poético-musical titulada Poesía Básica, forjada a partir de poemas de Manolillo Chinato.

En 2015 Robe Iniesta da un salto en su carrera musical: publica su primer trabajo en solitario, Lo que aletea en nuestras cabezas, siendo disco de oro en pocas semanas y número uno de ventas en España. Una labor que ha tenido continuidad, con la edición a finales del año pasado de su segundo álbum, Destrozares, canciones para el final de los tiempos, disco que fue recibido por público y crítica de forma igualmente espectacular y cuyas canciones estarán presentes en el concierto del miércoles 16 en el Teatro de La Laboral.

Pero Rober Iniesta no es sólo un músico al uso. Tras la rudeza de los riffs de su guitarra asoman unas letras cargadas de referencias literarias, que corroboran la capacidad creativa de este extremeño capaz de conjugar la energía del rock con la poesía escrita con letras mayúsculas. Y ejemplo de ello es su novela, El viaje íntimo de la locura, publicada en 2009 y que alcanzó una extraordinaria acogida entre los lectores, con más de 10.000 ejemplares vendidos en poco más de una semana.

Literatura y música, pese a sus distintos quereres y quehaceres, hermanan a Robe Iniesta  y Joaquín Sabina, mucho más que una referencia en la música española de los últimos cuarenta años y que desde aquellos tiempos míticos de los pasillos del metro de Londres o de los tugurios madrileños de la Transición ha puesto música y poesía a las vidas de miles de españoles de diferentes generaciones.

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Foto de Enrique Jiménez

Robe Iniesta 
19 de julio, 21.00 h 
Teatro de la Laboral


Precios:

Foso, patio de butacas y palcos: 45 €
Anfiteatro: 36 €




Joaquín Sabina

ESCRIBIR SOBRE SABINA y caer en el pozo de los tópicos es uno de los riesgos que debe asumir quien se pone al teclado del portátil. Hay tanto y tan bien dicho y escrito sobre el hijo rebelde y crápula del comisario de Úbeda que la pregunta qué escribir sobre Sabina se convierte en tortura. El maestro Manuel Vicent, recordando los primeros años ochenta del café concierto La Mandrágora, donde aquel trío formado por Alberto Pérez, Javier Krahe y el jienense relataba las emociones y tragedias de los españoles que se quitaban la caspa franquista, señaló que ya por entonces Sabina «apuntaba maneras de canalla, rascándole a la vez el hígado y la guitarra, hablaba de un Madrid de pálidas princesas y de jeringuillas en el lavabo, una letra urbana de Chicho Sánchez Ferlosio con la que el cantante tocó la llaga de la ciudad en el fondo de la noche». A partir de esa herida, añadió Vicent, Sabina supo que lo suyo «eran los macarras, las prostitutas, los borrachos, los viejos bujarrones, pero también el corazón dulce y desesperado de los caballos».

Desde aquellos tiempos del trío de La Mandrágora, amplificado por el llorado Fernando García-Tola y la divinizada Carmen Maura en su programa de TVE, han pasado más de veinticinco años en los que Joaquín Sabina se ha convertido en un bardo con voz de orujo y tabaco, apologista de los amores en sábanas de una noche, de las princesas destronadas por la heroína y de los cadáveres acodados en barras de malos alcoholes y nieblas de nicotina.

El canto de Sabina es fruto del insomnio de muchos más que aquellos 19 días y 500 noches que inmortalizó en una de sus canciones, de miles de cajetillas de alquitrán con boquilla y de alcohol perronero en vaso de tubo. Pero sin esa voz rasposa sería imposible entender un cancionero construido para aquellos que han hecho de la derrota vital, pero también estética, una forma de vida. Sus rimas de acero vienen con la genética incrustada de los Quevedo o los Lope de Vega, de los Ángel González o de los Luis García Montero, que le han permitido conectar, pese a su vocación de canalla anticultureta, con las generaciones más ilustradas de los últimos tiempos. Hasta el punto que le ha llevado a publicar sus sonetos en una editorial de referencia para la poesía hispanoamericana, como es Visor, y ha sabido hacer piña con clásicos como el gran Joan Manuel Serrat, Víctor Manuel San José o Ana Belén, que han convertido la canción de autor en español en un género por sí mismo a este y al otro lado del Atlántico.

Y pese a su mala salud de altos hornos que le diagnostican los médicos, este Joaquín Sabina de 68 años sigue escribiendo, musicando y cantando piezas que son tan necesarias como el pan nuestro de cada día para muchas generaciones, sea la de los que peinan canas desengañadas o la de los indignados que tomaron las plazas un día de mayo y agitan su malestar por las redes sociales.

La última muestra la ha dado con su último álbum, Lo niego todo, en cuya portada aparece —retando lo políticamente correcto, faltaría más— boqueando a los cuatro vientos el humo de un cigarrillo. Y cómo siempre el público responde. Desde la primera semana de este mes, el disco ocupa el número 1 de la lista de los álbumes más vendidos en España, sumando un total de 10 semanas en el puesto más alto de la lista.

Este es el Sabina que retorna a un Gijón que le es querido, donde el próximo 26 se subirá por primera vez al escenario del patio de Laboral Ciudad de la Cultura. Volverá a ser el «Xuacu de diós», como le bautizó la parroquia asturiana tras uno de sus memorables conciertos, para demostrar una vez más que el idilio con las Asturias canalla, lírica y rebelde persiste y que, pese a tantos años, la fidelidad es correspondida.

Si Robe Iniesta y Sabina son dos referencias para aquellos que reclaman canciones para amueblar la soledad de sus vidas, los 24 grupos españoles, británicos y estadounidenses que integran el cartel del festival Tsunami Xixón buscan atraer a las diferentes generaciones que han hecho del rock and roll sin complejos una forma de entender la vida. Las bandas que ocuparán los escenarios repartidos por la Plaza Mayor de la ciudad, el patio de La Laboral Ciudad de la Cultura y SkatePark de Cimadevilla, los días 28 y 29, traerán garaje, punk e indie apto para todos los públicos.

Sabina

 Joaquín Sabina
26 de julio, 22.00 h
Plaza de la Laboral


Precios:
Grada fondo (con asiento no numerado en la grada que se situará al fondo de la Plaza,
en el lado opuesto del escenario): 60 €
General (de pie): 50 €




Tsunami Xixón

El TSUNAMI XIXÓN ASPIRA A CONVERTIRSE en un festival de referencia internacional, con conciertos de pago y otros gratuitos en el que se dará protagonismo no sólo a grupos consagrados en los circuitos mundiales del rock transgresivo, como los californianos The Offspring o Pennywise, pero que también tiene un sitio para bandas españolas y asturianas como Desakato o Acid Mess. Tres serán los escenarios: patio de La Laboral Ciudad de la Cultura, plaza del Ayuntamiento de Gijón y SkatePark de Cimadevilla. Allí estarán gente como Joey Cape, cantante de Lagwagon, Dani Llamas, cantante de G.A.S. Drummers, y True Mountains que subirán al escenario el viernes 28 en una sesión vermú en la plaza del ayuntamiento de Gijón. A media tarde será la banda de punk  Misiva y la psicodelia indie de The Garage Van en el skatepark de Cimadevilla. Entrada la tarde estarán actuando en la Laboral uno de los grupos españoles más aclamados, Desakato, y también la que sea la banda instrumental más famosa dentro de nuestras fronteras, Toundra, en un formato con orquesta, los madrileños Sexy Zebras, la banda instrumental asturiana Acid Mess y Last Titans, finalistas del concurso de COMA.

El sábado 29 el cartel se presenta de lo más atractivo con diferentes bandas en 2 escenarios, ambos situados en La Laboral. Por estos escenarios pasará gente como dos de las más veteranas bandas de punk y hardcore melódico, los estadounidenses The Offspring y Pennywise, máximos referentes a nivel mundial en estas vertientes del rock con palabras mayores. Graveyard y Kadavar  traerán sus riffs con sabor a rock añejo de los 70’s. El rock instrumental estará presente de la mano de los catalanes enmascarados Tiki Phantoms, y los madrileños con un toque más experimental Jardín de la Croix. Más rock, en esta ocasión por parte de Berri Txarrak, Talco y Sam Alone And The Gravediggers, tres bandas muy diferentes pero que se engloban bajo la misma etiqueta. JagerMusic estará presente de la mano de dos de sus bandas, por un lado el power trio Favx y, por otro lado, la los bilbaínos Vulk. Cierran el cartel dos de las bandas finalistas del concurso COMA, Las Eléctricas, el sorprendente grupo asturiano formado por cinco chicas y un chico que no sobrepasan los 13 años, y la banda gijonesa de indie alternativo Carisma. Variedad de bandas, variedad de estilos musicales, diferentes escenarios en Gijón entre los que habrá líneas de autobuses, sin solapamientos para poder disfrutar de todos y cada uno de los conciertos.

Tsunami

Tsunami Xixón
28 y 29 de julio

Plaza Mayor y Laboral Ciudad de la Cultura



Viernes 28 de julio

Laboral Ciudad de la Cultura
Toundra (con orquesta)
Desakato
Sexy Zebras
Acid Mess
Last Titans (finalista concurso Coma)

Sesión vermú  en la Plaza Mayor (gratuito)
Joey Cape
True Mountains (en eléctrico)
Dani Llamas

Skatepark (gratuito)
Misiva
The Garage Van



Sábado 29 de julio

Laboral Ciudad de la Cultura
The Offspring
Pennywise
Graveyard
The Sounds
Berri Txarrak
Talco
Kadavar
Los Tiki Phantoms
Jardín de La Croix
Sam Alone & The Gravediggers
FAVX
Vulk
Las Eléctricas (finalista concurso Coma)
Carisma (finalista concurso Coma)


Precio de los abonos para todos los conciertos:
Anticipada: 39 €
En taquilla, los días del festival: 45 €

 

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