Narrativa

El enredo de la identidad

Pedro Bosqued reseña la novela 'El escapista', de Javier Sebastián: «un soplo de aire fresco, como si fuese una comedia de Wilder o un drama a punto de caer por el barranco sin destino asegurado».

El enredo de la identidad

/por Pedro Bosqued/

Resulta curioso que después de tanto tiempo, todavía una obra llame a la puerta y se pueda pensar que es un desconocido. No el autor, Javier Sebastián, que ya atesoró su lucidez en El ciclista de Chernóbil y que le valió el Prix de l’Europe en 2015, sino lo que plantea su reciente novela, El escapista. Su argumento ya reclama la atención desde la primera escena, la primera página con voz en primera persona. Dos hermanos gemelos, y para marcarlos más, que rondan los 2,30 metros, se intercambian en la cárcel para arreglar ciertos asuntos. A partir de ese encuentro inicial, la acción se desboca por caminos paralelos que no paran de juntarse al tocar las líneas de vida del otro hermano; una trama compleja que Sebastián logra no solo dominar sino soltarle las riendas para que se desboquen hasta cierto punto. Es ese punto de control el que demuestra, una vez más, que leer al autor no es ni estéril, ni banal, y que es un maestro del oficio al lograr que no se vean las costuras del traje que es la historia.

Mientras Carmelo ingresa en prisión sin saber que hará un teórico crucero, Rafael saldrá de la cárcel para descubrir que la vida de su hermano en nada se parece a lo que él imaginaba y deseaba para sí mismo. Toda la delincuencia y pillería de lo que acontece viene a contarnos que la idea de la identidad reside en cada uno, tan solemne que no resulta verdadera. Y esa, además de ser la pieza expositiva de la novela, se convierte en mirada inconsciente del lector hacia su propia vida; logro brillante del autor que va dejando que la algarabía, y es de las grandes, de lo que sucede, cale en la inconsciencia del que sigue la trama y observa el sin sentido al que pueden llegar los personajes para resolver lo que sea.

Con rasgos estilísticos como no incluir guiones en los diálogos, la narración corre de tal manera que parece que no tiene control. Ironías de la vida, es la conciencia de los gemelos la que no la tiene, y por ello, la lectura resulta un suave gritar de sucesos y esperpentos, trufados de deseo y quién sabe más. Como buena novela, tiene tanto peso lo narrado que no podemos desvelar gran cosa. Sí, asegurar que nadie que comience a leerla podrá dejarla; se irá quedando en las voces de Carmelo y Rafael, cada uno más inocente y culpable que el otro, para que no vaya descompensada la balanza del peso de los personajes. Porque los dos tienen rol principal, y en siendo dos, dejan a esta historia a la altura de lo que es. Un soplo de aire fresco, como si fuese una comedia de Wilder o un drama a punto de caer por el barranco sin destino asegurado. Humor macerado por el imposible de lo que se podía esperar, da idea clara de que no hay nada asegurado en la vida, como por desgracia estamos viviendo ahora. El momento en el que más que nunca querríamos escapar de las circunstancias que nos rodean pero no podemos. El escapista ayuda en el empeño. Seguro que su lectura no cae en saco roto. Va a parar al lugar donde siempre hay sitio seguro, al humor que surge fruto de la destilación. Javier Sebastián, un orfebre nada casual.


El escapista
Javier Sebastián
Alianza, 2020
216 páginas
16€


Pedro Bosqued (Zaragoza, 1970) es farmacéutico de profesión, licenciado por la Universidad de Barcelona, y escrito formado en la Escuela de Escritores de Madrid. Colabora habitualmente como crítico literario en el suplemento cultural Artes & Letras del Heraldo de Aragón. En 2011 uno de sus cuentos, El circo de los mejillones, resultó finalista del IX Faes Farma de Relatos. En 2016 comenzó a impartir clases de escritura creativa y relato breve en su ciudad natal. Es autor del libro Pieles de Italia: un recorrido por las pequeñas ciudades italianas (2015).

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