Crónicas ausetanas

Manuel Moreno entre Badalona y el penal de Burgos

Xavier Tornafoch recuerda a un importante comunista catalán, combatiente en la guerra civil, miembro de la resistencia francesa y oficial de agrupación guerrillera de Levante.

/ Crónicas ausetanas / Xavier Tornafoch /

Manuel Moreno Mauricio fue un comunista que pasó diecisiete años de su vida en el penal de Burgos durante el período franquista. Antes de eso, se afilió a la CNT, de la que se desvinculó en 1936, trabajó de mecánico ajustador, fue presidente de la Unió Gimnàstica de Badalona, delegado de la Generalitat para las colectivizaciones, miembro de la resistencia francesa y oficial de agrupación guerrillera de Levante. Desde el día en que abandonó su domicilio, a finales de la guerra civil, hasta que volvió a ella, al salir de la cárcel, habían transcurrido veinticinco años. En todo su tiempo de militancia en el PSUC, el partido de los comunistas catalanes —porque Moreno Mauricio, a pesar de haber nacido en Vélez-Rubio (Almería), era un badalonés que hablaba catalán—, no había ostentado otro cargo orgánico que el de responsable de la comisión de garantías de la organización cuando ésta ya se estaba desangrando, a principios de los ochenta, como consecuencia de las luchas intestinas entre prosoviéticos y eurocomunistas. Su papel de intermediario en los conflictos de aquella época fue decisivo para que el día del funeral de Moreno Mauricio en 1983 acudieran al cementerio del barrio de Pomar de Badalona miembros de todas las facciones para escuchar los versos de despedida de su amigo Josep Gual y las palabras de Manuel Vázquez Montalbán, que subrayó que el viejo camarada al que estaban homenajeando «no se puso de puntillas en la foto de la Transición».

Para restaurar la memoria de Manuel Moreno Mauricio, y la de tantos comunistas anónimos, tiene uno la impresión de que Enric Juliana Ricart, director adjunto y delegado de La Vanguardia en Madrid, ha escrito el libro Aquí no hemos venido a estudiar. En esta obra se enredan la vida heroica y abnegada de Moreno Mauricio, al que conoció y trató en Badalona, ciudad de la que el autor es originario, y los debates y debilidades del comunismo español. El hilo conductor del relato radica en las oscuras celdas de una de las peores prisiones del franquismo, la de Burgos, precisamente la que albergaba a la mayoría de presos comunistas. Allí coincidieron Ramón Ormazábal, Marcos Ana, Joan Comorera y otros militantes, apresados en sucesivas redadas de la policía franquista mientras intentaban reorganizar el partido en el interior de España. En ese submundo oscuro y tóxicamente represivo continuó la vida y la discusión política. Los Ana, Ormazábal y Moreno no se rindieron: continuaron la lucha antifranquista a pesar de sus penosas circunstancias. Sobre en qué condiciones debía producirse ese combate va también la obra de Juliana y, de hecho, es a lo que hace referencia el título del libro. La historia hace emerger las posiciones encontradas de Moreno Mauricio, el catalán de Badalona, que defiende una línea estratégica que incluya el análisis y el estudio, y la del vasco Ramón Ormazábal, que prefiere una opción táctica que convierta a los presos de la dictadura en la punta de lanza de la lucha contra la dictadura, fueran cuales fueran las consecuencias de esta opción.

Al final, ambos contendientes abandonarán la cárcel, regresarán a sus lugares de origen y reiniciarán su militancia, primero en la clandestinidad y, después de la muerte de Franco, en libertad. Las primeras elecciones democráticas darán la razón a Moreno Mauricio y se la quitarán a Ormazábal. Mientras que el PSUC se convertirá en un gran partido de masas con un importante apoyo electoral, el Partido Comunista de Euskadi se derrumbará, convirtiéndose en una opción residual. Sin embargo, de poco servirán los iniciales éxitos de los comunistas catalanes, porque a partir de 1982, año en que el PSOE alcanza el poder, el comunismo español se enzarzará en una serie de luchas fratricidas que Santiago Carrillo, el secretario general del PCE, no podrá atajar y acabarán por situarlo lejos de la centralidad de la nueva democracia española, por la que tanto habían luchado. Todo el sufrimiento de esa abnegada militancia se condensará, en un día gris y triste, en el cementerio de Badalona, donde se congregarán veteranos comunistas, muchos de ellos enemistados por profundas discrepancias políticas, que han decidido una tregua para decir adiós a uno de los suyos, Manuel Moreno Mauricio. El autor aprovecha este episodio para proyectar una mirada personal al presente, como hijo de esa clase obrera por la emancipación de la cual ofreció su vida un antiguo mecánico ajustador que estuvo preso diecisiete años en el penal de Burgos.

En su libro, el periodista de La Vanguardia constata que el mundo en el que creció y vivió Moreno Mauricio se ha extinguido y los debates actuales son otros, aunque asegura que son ciertamente los descendientes de esa generación de antiguos opositores antifranquistas los que ahora gobiernan España, y, una vez más, en una complicadísima circunstancia histórica.


Xavier Tornafoch i Yuste (Gironella [Cataluña], 1965) es historiador y profesor de la Universidad de Vic. Se doctoró en la Universidad Autónoma de Barcelona en 2003 con una tesis dirigida por el doctor Jordi Figuerola: Política, eleccions i caciquisme a Vic (1900-1931) Es autor de diversos trabajos sobre historia política e historia de la educacción y biografías, así como de diversos artículos publicados en revistas de ámbito internacional, nacional y comarcal como History of Education and Children’s LiteratureRevista de Historia ActualHistoria Actual On LineL’AvençAusaDovellaL’Erol o El Vilatà. También ha publicado novelas y libros de cuentos. Además, milita en Iniciativa de Catalunya-Verds desde 1989 y fue edil del Ayuntamiento de Vic entre 2003 y 2015.

0 comments on “Manuel Moreno entre Badalona y el penal de Burgos

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: