Escuchar y no callar

Gaza: muerte o convivencia

Miguel de la Guardia escribe sobre la necesidad de cambios radicales tanto en la comunidad palestina como en la israelí.

/ Escuchar y no callar / Miguel de la Guardia /

Israel y Palestina siempre fueron un polvorín, pero en los últimos años se han convertido en un gran incendio que se lleva por delante vidas y bienes, particularmente de la población palestina, pero también de los judíos, permanentemente amenazados por el terrorismo y un ambiente hostil, del que su gobierno y la política de nuevos asentamientos es en parte responsable. La ocurrencia del señor Trump de desplazar fuera de su territorio a dos millones de personas para crear una urbanización de lujo es, cuando menos, anecdótica. El argumento de que la expulsión de una de las comunidades mejoraría la vida de los desplazados frente a la muerte que les espera en su territorio podría decirse también de los judíos, y nadie propone su diáspora. Lo cierto es que, en la zona, la alternativa real a la muerte es y será la convivencia en paz de dos pueblos que históricamente han vivido en la zona  y que esto se haga sin predominio de los unos o los otros y no la expulsión de uno de ellos.

La realidad acabará imponiéndose si se producen cambios radicales en las dos comunidades, y no por la presión de Estados Unidos. Un gobierno israelí alejado de las posiciones sionistas y con un trato respetuoso e igualitario con la población árabe y una Palestina que dé la espalda a Hamás y las organizaciones terroristas son las premisas que deberían darse para que las dos comunidades que sobreviven en la zona puedan encontrar una alternativa a la continua amenaza de muerte que se padece en la región. Cualquier otra alternativa, por exótica que sea, está condenada al fracaso, alimentará el odio entre judíos y palestinos y creará constantes amenazas de guerra, terrorismo y muerte a pesar de las diferencias de poderío militar de ambas comunidades. No hay paz sin tolerancia y eso es algo que deberían aprender quienes se empecinan en levantar muros entre comunidades, practican la política de la confrontación y, en lugar de trabajar por el bien común, apuestan por el enfrentamiento permanente y la descalificación de quienes no comparten sus políticas.

Un tema particularmente interesante es la estrecha relación entre la agresividad política y la corrupción. No olvidemos que sobre el gobierno del señor Netanyahu y la actuación de él mismo y su esposa pesan serias acusaciones de corrupción y que el gobierno de Hamás en la zona de Gaza ha empleado enormes cantidades de dinero, destinadas a mejorar las condiciones de su población, en asegurar el bienestar de sus dirigentes y crear una estructura de subterráneos en los que preparar sus acciones terroristas.

Una total intolerancia con la corrupción y la radicalización de las posturas políticas y la lucha en favor de los derechos humanos, y no solo los de los correligionarios, es imprescindible para desactivar el polvorín de la región; si bien no podemos olvidar que corresponde a cada comunidad denunciar y depurar a los corruptos y violentos entre sus propias filas y que sirven de poco las denuncias y esfuerzos desde el exterior o desde las filas contrarias. Por ello son los judíos quienes deben desenmascarar a los sionistas y los corruptos y los palestinos quienes deben desarmar a los terroristas y evitar el mal uso de la ayuda internacional. Puede sonar ingenuo, pero, no lo duden, los violentos y los corruptos son una amenaza permanente a la convivencia y solo sus propios correligionarios, los miembros de cada colectivo y sus votantes, tienen en sus manos desactivar un problema que únicamente conduce a la muerte. En cualquier caso el bochornoso espectáculo de la exhibición de fuerza de Hamás en la liberación de los rehenes y la propaganda empleada por Israel en la excarcelación de palestinos no dejan mucho margen para el optimismo.


Miguel de la Guardia es catedrático de Química Analítica de la Universitat de València desde 1991. Tiene un índice H de 88 según Google Scholar y ha publicado más de 900 trabajos en revistas del Science Citation Index con más de 34.600 citas,5 patentes españolas, 4 libros sobre Green Analytical Chemistry (Elsevier, RSC y Wiley), un libro sobre Calidad del Aire (Elsevier), 2 libros sobre Análisis de Alimentos (Elsevier and Wiley) y un libro en dos volúmenes sobre Smart materials en Química Analítica (Wiley). En la actualidad está preparando un libro sobre Nuevas sustancias sicoactivas con un contrato con Elsevier. Además ha publicado 12 capítulos de libros. Ha dirigido 35 tesis doctorales y es Editor jefe de Microchemical Journal (Elsevier), miembro del consejo editorial de varias revistas y fue condecorado como Chevallier dans l’Ordre des Palmes Académiques por el Consejo de Ministros de Francia y Premio de la RSEQ (España). Entre 2008 y 2018 publicó más de 300 columnas de opinión en el diario Levante EMV y colabora con El Cuaderno desde mayo de 2021. 


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1 comment on “Gaza: muerte o convivencia

  1. Vicent Yusà

    Sin que sirva de precedente, suscribo tu equilibrado y pertinente artículo. Enhorabuena Miguel.
    Solo cambiaría “anecdótico” por “aberrante”, y recomendaría leer a Ilian Pappé, para profundizar en las raíces históricas del conflicto impulsado por el sionismo.
    Saludos

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