/ Escuchar y no callar / Miguel de la Guardia /
Si ha abierto este enlace coincidirá conmigo en que no hay mejor gancho para atraer la atención de los lectores que un buen título, aunque lleve aparejado un cierto grado de impostura. Así, lo primero que debo aclarar es esa aparente contradicción entre los dos calificativos empleados y el haber elegido la palabra mujeres en vez de escritoras.
¿Por qué malditas y por qué maravillosas? Malditas porque en el momento actual han entrado en tromba en el panorama de la literatura en español de la mano de editoriales como Planeta y Espasa, cuando en el pasado tenían una discretísima presencia a través de pequeñas editoriales. En cuanto a lo de maravillosas, además de mi particular apreciación de su calidad para crear mundos próximos a los lectores, por su inclinación a un cierto realismo mágico.
La elección del término mujeres se debe a que, en el imaginario occidental, la mujer oriental es considerada paradigma de discreción y sumisión y, si bien lo primero es cierto, en el caso de las escritoras japonesas y coreanas de las que me gustaría hacer un comentario, estoy convencido que la revolución en las costumbres en Japón y Corea se producirá de la mano de mujeres como estas, que quieren revindicar la conquista de la felicidad más allá del trabajo y la procreación; por lo que, en definitiva, se trata de posiciones revolucionarias que pretenden cambiar el estado de las cosas.
Michiko Aoyama y sus Mis tardes en el pequeño café de Tokio o La biblioteca de los nuevos comienzos o La tienda de los deseos de Hiyoko Kurisu o Bienvenidos a la librería Hyunan-Dong de la coreana Hwang Bo-Reum junto con la japonesa Nagi Shimano, autora de El café de los gatos mensajeros, muestran al lector historias corrientes de personas preocupadas por su futuro, la felicidad, el trabajo o el amor. Son personajes que, todos ellos, se mueven en espacios comunes como los cafés, las tiendas o las bibliotecas. Están llenos de humanidad y no tan lejanos de nuestros problemas occidentales. En una atmósfera entre realista y mágica, muestran sus dudas existenciales al lector y le ofrecen soluciones imaginativas que, todas, están encaminadas a lograr la felicidad.
He confesado a mi librera de París Valencia, la clásica cadena de librerías familiares de Valencia, que no sé qué tienen estas escritoras orientales que me enganchan a la lectura de sus novelas y acrecientan mis deseos de conocer sus países, incluso más que la literatura de Aruki Murakami, y aunque literariamente no están a la altura de los clásicos Yatsunari Kawabata, Yukio Mishima o incluso la más moderna y fabulosa La fórmula favorita del profesor de Yoko Ongawa, transpiran sinceridad y buenos sentimientos por todas sus páginas.
Las nuevas novelas orientales que comento no componen relatos extensos ni sagas familiares y parecen estar lejos de una intencionalidad claramente política; y, por supuesto, el sexo explícito y la violencia, que son los argumentos de venta de la mayoría de la literatura occidental actual, están lejos de sus páginas, pero…conmueven.
No son las nuevas novelas orientales, ni por asomo, manuales de autoayuda, ese género pegajoso que inunda nuestras librerías de las estaciones de ferrocarril o los aeropuertos, pero se quedan en la memoria del lector y hacen que se sienta mejor y con nuevos proyectos. En cierta medida me recuerdan a los Cuentos para pensar de Jorge Bucay, aunque se trate en el caso de las novelas que comento de historias bien hilvanadas con varios personajes que interactúan sobre un paisaje en el que los diferentes protagonistas llegan a encontrarse.
De cualquier forma, no se trata solo de literatura hecha por mujeres, puesto que la saga de la taberna Kamogawa, del escritor japonés Hisashi Kashiwai, del que Salamandra acaba de publicar la tercera entrega con el título Las recetas perdidas de la taberna Kamogawa, también remite a este género; en este caso apoyándose en la deliciosa comida japonesa.
Si quien lea estas páginas está pensando en sus vacaciones, por favor, no olvide añadir a su equipaje alguna de las novelas indicadas, que seguro, le harán pasar un buen rato.

Miguel de la Guardia es catedrático de Química Analítica de la Universitat de València desde 1991. Tiene un índice H de 88 según Google Scholar y ha publicado más de 900 trabajos en revistas del Science Citation Index con más de 34.600 citas,5 patentes españolas, 4 libros sobre Green Analytical Chemistry (Elsevier, RSC y Wiley), un libro sobre Calidad del Aire (Elsevier), 2 libros sobre Análisis de Alimentos (Elsevier and Wiley) y un libro en dos volúmenes sobre Smart materials en Química Analítica (Wiley). En la actualidad está preparando un libro sobre Nuevas sustancias sicoactivas con un contrato con Elsevier. Además ha publicado 12 capítulos de libros. Ha dirigido 35 tesis doctorales y es Editor jefe de Microchemical Journal (Elsevier), miembro del consejo editorial de varias revistas y fue condecorado como Chevallier dans l’Ordre des Palmes Académiques por el Consejo de Ministros de Francia y Premio de la RSEQ (España). Entre 2008 y 2018 publicó más de 300 columnas de opinión en el diario Levante EMV y colabora con El Cuaderno desde mayo de 2021.
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Mi querido Miguel,
Tengo que reconocer mi ignorancia de la literatura que citas, pero me has provocado interés por la misma y comenzaré a dedicarle atención desde ahora.
Gracias por despertar en mi ese interés