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El placer de perderse cosas

Eduardo García Fernández reseña un libro de Svend Brinkmann sobre la necesidad de desprendernos del FOMO, el «miedo a perderse algo».

/ por Eduardo García Fernández /

Cuando comienza el nuevo año, son múltiples los suplementos culturales que señalan los próximos libros, series, películas, conciertos, exposiciones, etcétera, que no debemos perdernos en este 2026, y lo mismo sucede con los viajes, los vinos, la gastronomía, las múltiples experiencias por disfrutar. Esta situación que se repite sin cesar con cada nuevo año me recuerda a un vídeo que circulaba en tiempos de pandemia. En él, un tipo de mediana edad y con aspecto simpático comentaba a la cámara que quería ponerse a ver una película, después hacer un bizcocho y a continuación conectarse para charlar con unos amigos, y que la vida no le daba para más. Estaba estresado, pero con la particularidad de que, además, estaba confinado.

Si algo caracteriza los tiempos que vivimos es la aceleración y la cantidad; esta es una época sin límites en la que las opciones son muchas, pero las posibilidades de estar insatisfecho también se incrementan. Este mundo obsesionado con hacer más, consumir más, experimentar más, el «miedo a perdernos algo» o FOMO — fear of missing out—, se ha vuelto una epidemia. Pero esta búsqueda incesante de gratificación y realización personal no parece hacernos más felices o más libres.

Así pues, ¿cómo mantener el foco en un mundo lleno de opciones y estímulos? El filósofo y psicólogo danés Svend Brinkmann propone en su ensayo La alegría de perderse cosas: sobre el arte del autocontrol en una época sin límites, editado en Koan, «recuperar el autocontrol para aprender a discernir que es lo importante, decir que no y perdernos esa multitud de cosas que, en el fondo, nos impide valorar lo que tenemos, sentirnos bien con quienes somos y con cómo es nuestra vida»; «cultivar la moderación y tener la valentía de comprometernos con algo, dejando de lado las constantes opciones y tentaciones que dominan nuestra sociedad de consumo, [que] nos permitiría desarrollar un modo de vida más satisfactorio y una mejor conexión con nosotros mismo, con los demás y con el planeta que todos compartimos».

Al terminar la lectura de este libro tan oportuno y necesario en estos tiempos, me acordé de algo que había leído hace tiempo de mi admirado escritor Hermann Hesse (1887-1962) en un volumen titulado Pequeñas alegrías, una recopilación de sus artículos publicados en periódicos y revistas, así como escritos dispersos en otros libros. La sorpresa al releer la introducción es que uno se encuentra con esto: «La sobreestimación aritmética del tiempo, la prisa como principio y fundamento de nuestro estilo de vida, es el más peligroso enemigo de la alegría». O esto:

«Lo peor es que la prisa de la vida moderna se ha apoderado ya de nuestras escasas parcelas de ocio; nuestra forma de gozar y divertirnos apenas es menos nerviosa y azacanada que la barahúnda de nuestro trabajo. La mayor cantidad posible y la mayor celeridad posible. La consecuencia de ello es el aumento constante del placer y la disminución progresiva de la alegría».

Así de certero se muestra Hesse en el análisis de aquella época y lo dijo en 1899, casi nada. Y la consiga que recomienda encaja con la de Brinkmann: «el disfrute moderado es doble disfrute». Añade: «no desatendáis las pequeñas alegrías». Y continúa diciendo que «son las pequeñas alegrías, y no las grandes, las que nos sirven para el descanso, la liberación y el relajamiento de cada día». Palabras sabias para que este 2026 no termine centrifugándonos.


La alegría de perderse cosas
Svend Brinkmann
Koan, 2024
144 páginas
17,90 €

Eduardo García Fernández (Oviedo, 1968) es licenciado en psicología clínica y máster en modificación de conducta. En 1999 abrió una consulta de psicología clínica en la que aborda todo tipo de patologías y adicciones. Entre sus aficiones se encuentran la literatura y el cine. Y acostumbra a vincular éstas con su profesión dando lugar a artículos con un enfoque diferente. Ha realizado y participado en programas de radio en Radio Vetusta, ha colaborado con la revista digital literaturas.com y en la actualidad colabora esporádicamente con artículos y reseñas en el periódico La Nueva España.


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1 comment on “El placer de perderse cosas

  1. José Miguel

    Un texto lúcido y necesario que pone palabras a un malestar muy contemporáneo: la fatiga de tenerlo todo al alcance. Frente al vértigo del “no te lo pierdas”, se agradece esta reivindicación del límite, de la atención y de las pequeñas alegrías como forma de resistencia íntima. Leer a Brinkmann y a Hesse hoy no es un ejercicio nostálgico, sino un recordatorio urgente de que vivir mejor quizá consista, simplemente, en querer menos y estar más presentes

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