> Escuchar y no callar

Arte

Miguel de la Guardia rompe una lanza en favor de los artistas y de los coleccionistas de arte, en el convencimiento de que el arte hace más hermosas nuestras vidas, elaborando una lista de sus preferidos.

/ Escuchar y no callar / Miguel de la Guardia /

Me enfada que alguien diga que no entiende de arte y me resulta incomprensible, puesto que no es necesario haber estudiado a Erwin Panofsky ni a Román de la Calle para sentir que algo nos parece bello o nos emociona, nos inquieta o despierta nuestra curiosidad. Porque la apreciación del arte no solo corresponde a los doctores en bellas artes o historia del arte, y la búsqueda de la belleza es algo innato a todo ser humano. Así pues, el objetivo de esta columna es romper una lanza en favor de los artistas y de los coleccionistas de arte, en el convencimiento de que el arte hace más hermosas nuestras vidas.

Tuve la fortuna de nacer en una buena familia, de padres con estudios superiores y un alto nivel de educación, pero sin un particular interés por el arte. Quizás por ello me sentí tan bien cuando pude comprar mi primer aguafuerte, y ni imaginen la emoción al adquirir mi primera acuarela o mi primer óleo y descubrir la magia del color en la obra original.

Desde que tengo independencia económica he reservado una parte de mi dinero para coleccionar grabados, serigrafías, dibujos y pinturas originales y, en los últimos años, incluso he logrado hacerme con algunas esculturas en polímero, bronce y madera. Es, no obstante, mi colección una modesta serie de obras de artistas emergentes y piezas adquiridas en los estudios de amigos y conocidos, serigrafías y alguna pieza mayor adquirida en mercadillos y rastros de las ciudades que visito; por eso quiero que esta columna sea un homenaje a todos los artistas desconocidos y a los que forman parte de mi colección.

A Antonio Ferri, al que conocí a su regreso de Cornell cuando se había instalado en el barrio de Patraix, debo las mejores piezas de mi pinacoteca, pues, en su infinita generosidad, este joven pintor que ya ha cumplido sus primeros ochenta años y sigue trabajando habitualmente, con museo propio en Bocairent, financiado por la Unión Europea, tiene la amabilidad de compartir conmigo su obra reciente y me hace el doble regalo de su pintura y la dedicatoria de sus obras.

Carmen Martínez Selma, que hoy por hoy se ha hecho un nombre en Alemania, Francia e incluso en esta tierra de cainitas que llamamos España, era una joven pintora cuando vi una de sus primeras exposiciones en una cafetería de Valencia. He seguido a través de los años su evolución, con esa creatividad que imprime al color de sus obras, a la perspectiva casi cinematográfica de sus óleos y la presencia, entre sus temas, de los atavismos culturales españoles. Todo ello hace que su obra sea muy personal y de una enorme originalidad.

La revista Vulture fue para mí un crisol de contactos y a ella debo conocer también a Laura King, con su gran capacidad para el arte digital y su pintura acrílica de incontestable erotismo y al fotógrafo Pau Rodriguez Urquidi, a quien compré su primera fotografía.

La Escuela de Magisterio de Valencia me ha dado el regalo de conocer la obra de Juanjo Tornero y de Carlos Pérez-Bermudez, de Concha Daud y el equipo Coca, que formara con Carmen Miralles en un tiempo, y de Ricard Huerta. Fue una gran oportunidad para saber de sus obras y disfrutar de su amistad. Aún hoy sigo de cerca la obra de estos pintores y partisanos culturales de la vida intelectual valenciana. Y capítulo aparte corresponde a las grandes figuras de Antonio Michavila y Aurora Valero, a quienes conocí en sus estudios gracias a la mediación de Gonzalo Anaya, y de los que tengo alguna serigrafía que conservo como un tesoro.

José Megías, desde su galería Deán, me dio a conocer la obra de Asunción Jódar, Calo Carratalá, Manuel Macías, Antonia Mir y Toni Tomás y Miguel Molina. Nave 10 me descubrió a Pepe Llácer. Hoy todos esos artistas y los galeristas forman parte de mi colección. Otro contacto importante fue Rosalía Sénder, a través de la que adquirí obras de Carmen Grau, Jordi Teixidor, Francisco Lozano y Rosa Torres.

Pude adquirir en una galería ya desaparecida de Valencia obras de Javier de Juan y Ana Juan; y en la Fundación Juan March, facsímiles de Zóbel.

Las subastas de arte me han permitido acceder a artistas como Genaro Lahuerta, Horacio Silva o Vivó, y el rastro incorporar la obra de Rosaura Canales y Carmen Muñoz así como esculturas de Silvestre de Edeta, Pilar Francesch, Serra-Andres, V. Pallardó, Rausell,  Mortes o J. Ballester, que forman parte de mi colección. Y en Santiago de Compostela conocí y adquirí obras de Óscar Aldonza Torres y Víctor M. Cabanas    

Un capítulo aparte merece la fotografía y especialmente Xavier Mollà, entrañable amigo y fotógrafo virtuoso del que me confieso ávido coleccionista y también Amir Bagheri, Paco López, Raquel Clausí, Raúl Albert o Miguel Valcárcel, de los que editamos portfolios. Javi Julián y Annamaría Amura, que compartieron generosamente conmigo su obra, son otros de los fotógrafos cuya obra admiro.

Los contactos en ferias de arte me permitieron conocer a Roberto Reula y Casto Solano; y la visita a los estudios de Concha Ros, María Gómez, José Cózar, Guillermo Ros, José María Yturralde y Eva Mus me permitieron adquirir obras de diferentes etapas de los mismos.

Si hay una joven artista en la que creo por encima de todo es Queralt Osorio, de la que me gusta decir que esculpe como Camille Claudel y pinta como Egon Schiele, siendo, además una ilustradora de libros notable.

Ya ven, hasta a un bárbaro profesor e investigador de las llamadas Ciencias Duras le es dado apreciar e incluso reunir una hermosa selección de arte.


Miguel de la Guardia es catedrático de química analítica en la Universitat de València desde 1991 y en la actualidad profesor emérito en activo. Tiene un índice H de 92 según Google Scholar y ha publicado más de 987 trabajos con más de 40.000 citas, 5 patentes españolas, 4 libros sobre green analytical chemistry (Elsevier, RSC y Wiley), un libro sobre calidad del aire (Elsevier), dos libros sobre análisis de alimentos (Elsevier and Wiley), un libro en dos volúmenes sobre smart materials en química analítica (Wiley) y otro sobre NPSs (Elsevier) y está preparando un libro sobre Human biomonitoring in Food safety assurance para RSC. Además ha dirigido 35 tesis doctorales y es editor jefe de Microchemical Journal (Elsevier), miembro del consejo editorial de Spectroscopy Letters (Estados Unidos), Ciencia (Venezuela), J. Braz. Chem. Soc. (Brasil), Journal of Analytical Methods in Chemistry and Chemical Speciation & Bioavailability (Reino Unido), SOP Transactionson Nano-technology (Estados Unidos), SOP Transactions on Analytical Chemistry (Estados Unidos) y Bioimpacts (Irán). Condecorado como Chevallier dans l’ordre des Palmes Académiques por el Consejo de Ministros de Francia, Premio de la RSC (España) y condecorado por la Policía Local de Burjassot.


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1 comment on “Arte

  1. Guillermo

    Miguel, siempre recuperando y apreciando lo que está pasando desapercibido en nuestra sociedad. Perfecto.Guillermo

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