Crítica

La Reforma y Europa: modelo para armar(nos)

Ahora que Europa parece agotada y en decadencia, libros como este plantean un interesante modelo de supervivencia.

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[Imagen de portada: © Mónica Dixon]


/ por José Aníbal Campos / Café Zartl, Viena, noviembre de 2017      

No conozco otra lengua que ilustre mejor el concepto de historia que la alemana, cuyo término Geschichte (un sustantivo derivado de la forma participial del verbo schichten) alude directamente a lo estratificado, a las capas que van superponiéndose y cubriendo el pasado y que, vistas en un corte lateral, tan útiles pueden ser para orientarnos sobre el terreno que pisamos en el presente. La lengua alemana parece presuponer que el historiador (o quizá debamos decir mejor la persona que se ocupa o se interesa por la historia) ha de proceder como un arqueólogo que va levantando niveles de arriba hacia abajo, hasta dejar al descubierto los estratos de lo que ha sido.

Francisco García Lorenzana (Alemania, 1966) es doblemente consciente de esa metodología arqueológica: lo es tanto en su condición de hablante del alemán como en su profesión de historiador. Un historiador –valga recalcarlo– al que el pasado le importa menos como erudición ornamental que como huella impresa sobre los terrenos que hoy debemos andar o desandar.

Esa modalidad de su interés –y esa voluntad arqueológica– nos quedan claras desde el propio título, pero se reafirman más aún con la lectura de los últimos párrafos de la «Introducción», donde el autor, en una poco ortodoxa postdata, relaciona –muy acertadamente a mi juicio– el objeto de su estudio con los sucesos acaecidos en Barcelona el 17 de agosto de 2017. En esos párrafos el autor nos dice:

¿Qué tiene[n] que ver [los atentados] con la Reforma? Directamente no tiene[n] nada que ver, pero los europeos deberíamos ser conscientes de que ya hemos transitado por ese camino a lo largo de nuestra historia y que muchas veces los terroristas no han sido unos «otros» que consideramos extranjeros, fanáticos y ajenos a nuestros valores y cultura, sino que hemos sido nosotros mismos, al crear divisiones en nuestro seno y despersonalizar como los «otros» a los que no compartían nuestras mismas creencias, ya fueran católicos, luteranos, calvinistas, anglicanos, anabaptistas y tantos otros grupos y personas que acabaron perseguidos por unos y otros durante la Reforma y las guerras de religión que le siguieron.

Admito que no estaba en mis planes, en estas últimas semanas, leer un libro sobre la Reforma. Otras ocupaciones profesionales empujaban mis lecturas hacia un lugar muy distante de la avalancha de publicaciones históricas sobre el tema que los editores –reincidiendo en el probado mantra comercial de las efemérides como promesa de un incremento de las ventas– dieron a conocer en esas últimas semanas. Otro tema (más bien cívico) ocupaba mi mente cuando este libro cayó en mis manos por uno de esos azares convocantes que condicionan muchas veces un cambio de planes en nuestros propósitos inmediatos: los acontecimientos en Catalunya. Desde el 17 de agosto había estado viendo algo que jamás esperé ver en ese conglomerado estatal llamado España, el territorio que me acogió en mi voluntad (pagada a un enorme precio) de distanciarme de otros fundamentalismos. Insultos y descalificativos desde las más establecidas instancias de la política, la prensa, el Gobierno; intelectuales (¿cabe decir aún: «de prestigio»?) asumiendo el papel de agitadores de masas o de adalides de la violencia del Estado; verdades a medias o descaradamente falsas de un bando y de otro, y un ambiente de odio recíproco que tiene su origen en un largo diálogo de sordos que, en el fondo, no hace sino revelar su desconsideración hacia la ciudadanía.

Fue entonces cuando leí La reforma: Europa en la encrucijada ayer y hoy un libro magnífico, y no dudo en decir que la declaración inicial de su autor fue la invitación que había estado esperando para tratar de entender los acontecimientos en mi querida Barcelona desde una perspectiva que no fuera la del calor (el acaloramiento, más bien) de las pugnas del presente.

Como un benévolo arqueólogo-guía, García Lorenzana no nos obliga a presenciar el arduo proceso de excavación que ha implicado la escritura de su ensayo. Más bien nos recibe en medio de un rectángulo de terreno excavado por él mismo a solas (durante sus abundantes lecturas sobre el tema, de lo cual da buena fe la valiosa bibliografía que nos ofrece al final), y nos va mostrando a los curiosos cada una de las capas acumuladas sobre este proceso –todavía en cierto modo inacabado– llamado la Reforma. Va apuntando a cada estrato: de Lutero a Calvino, de las particularidades de la Reforma en Inglaterra («brexit» eclesiástico, lo llama Lorenzana) a la radicalización del movimiento («los antisistema del siglo XVI»); de la Reforma católica a la Reforma «marca España», y así continúa hasta llegar a unas conclusiones finales en las que nos alerta:

Ahora, esa Europa parece agotada y en decadencia, por lo que debemos recuperar el ejemplo de los reformadores para […] reformular nuestros valores democráticos y solidarios [y] generar una visión de futuro que pueda animar a todos los europeos a compartir una misión fundamental en el presente. Una misión que debemos desarrollar sin miedo y abriéndonos a los demás. […] Esperemos que el ejemplo de la Reforma, con sus errores y sus aciertos, pueda servirnos de brújula en el arduo camino que tenemos por delante.

Poco queda por añadir a estos propósitos del autor. Quizá un detalle más (esta vez de índole lingüística): la Reforma implicó también un cambio radical de paradigmas en relación con el lenguaje y con el acceso de las grandes masas a la letra de los Evangelios. Vivimos en sociedades cada vez más alfabetizadas, pero no precisamente más conscientes del uso del lenguaje. Lo ocurrido en Catalunya es, también, una guerra del lenguaje. Y esa guerra se expande a niveles globales, lo mismo con las fake news, las llamadas «postverdades», la political correctness en todas sus variables (y su derivado no menos peligroso: la incorrectness). Estamos rodeados de falsos predicadores que nos escamotean el sentido recto de las palabras y condicionan nuestras lecturas del presente y de la historia. Asistamos, con este libro, a un modo de exposición de los estratos que, ante todo, nos respeta como visitantes pensantes y nos incita a armarnos de argumentos para repensar el presente y para asumir las responsabilidades que tenemos de cara al futuro. Yo, al menos, es lo que he sentido leyendo este gran libro.


La Reforma: Europa en la encrucijada ayer y hoy
Francisco García Lorenzana
Plataforma Editorial, 2017
240 páginas; 14,25 €

 

 

 

 

 

 

 

 

 

1 comment on “La Reforma y Europa: modelo para armar(nos)

  1. Muy estimulante. Muchas gracias.

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