Cómic

John Pham

John Pham gana el Puchi Award 2017 con su libro multimedia "J+K". Gerardo Vilches ha dialogado con él para El Cuaderno.


Puchi Award es un proyecto editorial con el que La Casa Encendida y Fulgencio Pimentel buscan premiar las propuestas de libro más libres, brillantes y renovadoras, sin renunciar a ningún género, centrándose únicamente en su osadía y su vinculación con los distintos lenguajes del presente. El Premio Puchi Award 2017 fue para el dibujante vietnamita John Pham por su libro multimedia J+K.


 

/ por Gerardo Vilches /

El pasado año 2017, tuvo lugar en España la primera edición de una iniciativa cultural interesante: el Puchi Award. Impulsada por La Casa Encendida y la editorial Fulgencio Pimentel, la convocatoria internacional de este premio, que incluía una suma de 8.000 euros y la publicación de un libro por parte de la editorial implicada, recibió nada menos que seiscientas propuestas, provenientes de todo el globo. El pasado mes de octubre se hizo público el nombre del ganador: el artista vietnamita John Pham (Saigon, 1974), cuyo proyecto, un libro multimedia titulado J+K, fascinó al jurado del premio.

John Pham ( Vietnam, 1981)

En conversación con quien esto escribe, Pham —afincado en Estados Unidos desde su infancia— explica su interés por los cómics: «De pequeño leía cómics infantiles y tiras de prensa americanas como Garfield, Penauts… En mi adolescencia también leí muchos cómics de superhéroes, sobre todo de Marvel, pero en mi segundo año de instituto entré en contacto con el cómic underground e independiente». Sin embargo, no fue hasta que cumplió veinticinco años que comenzó a dibujar sus propios tebeos; concretamente, la revista autoeditada Epoxy, que fue posible gracias a una subvención de la Fundación Xeric. Posteriormente, publicó dos entregas de una serie, Sublife, con la potente editorial independiente Fantagraphics.

En aquellos momentos, aunque Pham explica que le encantaba Paul Pope y que, de hecho, fue el autor que le inspiró a autoeditarse, sus principales influencias eran «Daniel Clowes, Robert Crumb, Chris Ware… Ya sabes, los típicos». Esto se aprecia, desde luego, en el libro de J+K, pero también lo hace la ascendencia de las tiras de prensa que leía de niño, especialmente el Peanuts de Charles M. Schulz, una de las series de prensa diaria más importantes de la historia. De hecho, uno de los personajes del libro lleva un jersey con la característica línea en zigzag de Charlie Brown:  «hay algo de él en Huevi, en el sentido de que nunca gana, pero no es el personaje principal, sin embargo».

Las protagonistas son Jay y Kay, dos jóvenes con trabajos precarios y una profunda crisis vital, dos perdedoras que hacen lo que pueden para ir tirando. Pham nos habla sobre ellas: « pensé que sería un buen ejercicio imaginativo para mí que fueran chicas en lugar de chicos. Pero no son tan jóvenes: en realidad, tienen treinta y cinco años. Piénsalo: fíjate en cómo se comportan… Son como Charlie Brown, que hablaba como un hombre de cuarenta años aunque pareciera un niño. Otro detalle: sus iniciales, J y K, corresponden a la mía y la del nombre de mi mujer. Además, JK se utiliza a veces en inglés como abreviatura de «just kidding» [estoy de broma]». De nuevo, menciona la poderosa influencia de Peanuts, aunque en el desarrollo de las historias y su humor entre lo cruel y lo melancólico encontremos paralelismos de Megg, Moog and Owl, el cómic de Simon Hanselmann que, curiosamente, también edita Fulgencio Pimentel, así como de series de animación modernas para adultos; no es casualidad que Pham trabaje también en este campo. Como en alguna de estas series, las tramas de J+K parecen transcurrir en un mundo no del todo coincidente con nuestra realidad. Para explicarlo, Pham menciona por tercera vez la creación de Schulz: «como en Peanuts, transcurre en un mundo abstracto, no hay detalles que den contexto».

J+K es el primer libro de John Pham; alguna de las historias había aparecido en sus primeros cómics autoeditados, y una de ellas fue incluida en la prestigiosa Kramers Ergot, una antología de cómic contemporáneo publicada por Fantagraphics. Pero como afirma el propio autor, más de la mitad de las historias del libro son inéditas, y es por tanto la primera vez que aparecen todas juntas. Pero si el proyecto convenció al jurado del Puchi Award, fue porque desbordaba su naturaleza de cómic y ofrecía mucho más. Como afirma, jocoso, César Sánchez, editor de Fulgencio Pimentel: «no queríamos que ganara un cómic el premio; ya editamos muchos». J+K incluye numerosos artefactos transmedia que existen dentro de sus historias: «El disco, compuesto por mí, es interesante porque lo concebí antes que el cómic; tuve la idea de incluir música en el proyecto, y me puse a ello antes. Se trata de la música que escuchan las protagonistas en determinados momentos. El otro artefacto es la Cool Magazine que leen Jay y Kay, que incluí en un tamaño diminuto. También hay pegatinas del centro comercial al que van, y el folleto de uno de los videojuegos que aparecen. Me parecía que todos estos extras le daba otra dimensión a la lectura».

Todo esto supuso un complejo proceso de producción, diferente al de cualquier otro libro del exquisito catálogo de Fulgencio Pimentel. También resultó complejo reproducir los efectos del extraño color de las páginas de J+K. Pham imprimía sus propias autoediciones en el sótano de su casa, mediante una máquina de risografía, un método de impresión que se ha convertido en el predilecto de muchos autores del circuito de la microedición. «Muchas veces los cómics alternativos son en blanco y negro o grises, pero creo que este tipo de color aporta algo a la experiencia de lectura… Es una forma de competir con los dispositivos electrónicos, porque estos colores no se pueden reproducir así», explica Pham. César Sánchez entra en pormenores sobre el complejo proceso de impresión: «tuvimos que idear un sistema completamente nuevo. A partir de los archivos, imprimimos en risografía, después los escaneamos, y los preparamos para poderlos imprimir en offset, con tres pantones diferentes. Nos gustó el desafío». El resultado, sin duda, es único en el mercado, y supone una de las cualidades más interesantes y curiosas del libro, sobre todo porque refuerza la sensación de irrealidad que nos acompaña durante su lectura.

Realmente, es por estas cuestiones por las que J+K resulta un cómic tan interesante. No sabemos nunca qué va a pasar en la página siguiente, porque el contexto no nos permite anticipar nada. Su tono, entre poético y sarcástico, permite, al mismo tiempo, que empaticemos con las protagonistas y que veamos todo como un aparato formal estéticamente portentoso. Hay momentos de particular desconcierto y fascinación, como las páginas salmón en las que Jay, Kay y Huevi aparecen como perros y gatos antropomórficos, sin que medie explicación alguna. Pham nos habla de esta historia: «es confuso, aunque me gusta confundir un poco a mis lectores, pero creo que la historia tiene sentido por sí misma, en su propio contexto. El motivo de que la hiciera es que a principios de 2017 diagnosticaron a nuestro perro un tumor cerebral. Lo queríamos mucho, y necesitábamos mucho dinero y muy rápido para pagar su terapia, de modo que hice un número de mi cómic cuyos beneficios irían destinados a ello. Cuando surgió la posibilidad de hacer el libro, decidí que incluiría esta historia».

Otra de las más llamativas es la que apareció recogida en Kramers Ergot: un relato con tintes de terror en el que Kay y Jay pierden a un bebé al que están cuidando como canguros, y acaban buscándolo en un cementerio, donde conocen a unos extraños vagabundos. «Esta historia surge porque quería incluir algo que diera miedo, pero que también fuera divertido», dice Pham. Aunque se intue cierta crítica social en el encuentro con estos individuos excluídos, para el autor es más bien «algo personal, pero que también tiene una parte política». En todo el libro, de hecho, hay un sutil elemento autobiográfco entremezclado con las aventuras de Jay y Kay: «por ejemplo, cuando los personajes están hablando de sus padres, en parte estoy hablando del mío».

Es otra capa más en un artefacto de múltiples facetas, más complejo de lo que parece en un primer momento, cuando iniciamos la lectura y nos ciegan sus alucinantes colores y el aspecto infantil de sus personajes. J+K es una lectura divertida, qué duda cabe, pero su poso amargo está hablando de nuestra sociedad, de la soledad y la falta de empatía. Con este libro, Pham irrumpe en el mercado español, en el que esperemos que pronto se publiquen antiguos y nuevos trabajos.


J+K
John Pham
Fulgencio Pimentel, 2017
144 + 32 páginas, tres tintas; 29,90 €
http://www.fulgenciopimentel.com/tags/john-pham

1 comment on “John Pham

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