City street lined with trees, people walking, cars driving, and a church in the background at sunset
> Escuchar y no callar

Paisajes vegetales

Miguel de la Guardia escribe sobre el valor de jardines, árboles públicos y otras notas de verdor entre el hormigón de la gran ciudad, tanto más valiosas en verano.

/ Escuchar y no callar / Miguel de la Guardia /

Debo confesar que soy un urbanita convencido que prefiere la geografía humana a la geografía física y, si vivo en una casa a las afueras de Valencia, es solo por amor a mis hijos, para poder darles más espacio y un lugar de referencia en el que encontrarnos todos. Eso no quita para que ame los árboles y las plantas en general, aunque lo que busque en las ciudades sean sus museos, galerías de arte y librerías, además de sus mercados. No obstante, en cualquier viaje a una nueva ciudad, una de las cosas que más me gustan es constatar la presencia de numerosos jardines y árboles en sus calles.

Ahora que da la impresión de que el verano se ha desplomado sobre nuestros hombros, la suave sombra de los árboles repletos de hojas nuevas y el murmullo del aire entre sus ramas constituyen una experiencia refrescante que hace más habitable la arquitectura de las ciudades, con su tráfico, su asfalto y su efecto de isla de calor.

En cualquier viaje les recomiendo que paseen los jardines, disfruten de las flores de temporada, de los troncos y de las copas de los árboles y, si tienen un momento, se tumben bajo la sombra de un árbol y se den a la lectura o a la conversación. Durante un tiempo me entregué a un proyecto fotográfico que, con el título de «Bajo los árboles», trataba de atrapar ese momento de descanso y disfrute del entorno y la compañía a través de la luz que se filtraba entre las hojas. Eso y el reconocimiento de las flores que pueblan los jardines son un regalo para el visitante al que, sin dudar, sugiero visitar los invernaderos, que son los refugios vegetales del invierno.

Los árboles urbanos dotan a las ciudades de una personalidad propia y, más allá de ficus y otros árboles de hoja perenne, los frutales le asignen una característica diferencial a la ciudad. Así, el visitante ya no imagina Sevilla sin el olor a azahar de sus calles en primavera ni el regalo de sus naranjas amargas en invierno; y sí: aunque los frutales, como otros árboles generosos en flores y frutos suponen un reto para los funcionarios de jardinería, ofrecen, como en el caso de los naranjos sevillanos, nuevas oportunidades de negocio.

Personalmente, adoro las avenidas con palmeras y las calles con jacarandas de Valencia, en particular cuando estos últimos árboles se llenan de flores de color violeta antes de que broten las hojas y también las paulownias, que han aparecido en algunos barrios y presentan la ventaja de la variedad de colores de sus flores, que contribuye a diferenciar unas calles de otras.

Una ciudad no es solo arquitectura y sus jardines y árboles en las avenidas contribuyen a hacerlas habitables. Además, como escribiera Italo Calvino en Marcovaldo o las estaciones en la ciudad, identifican la época en que las vivimos. Por eso, no está de más visitar una misma ciudad en diferentes estaciones y comprobar las transiciones que ocurren en sus árboles y jardines. En particular, adoro que los ayuntamientos se apresuren a poblar sus jardines de tulipanes en su estación o dejen crecer junquillos y narcisos en sus prados, o pongan en valor sus rosaledas. Por eso, les recomiendo que no pasen por alto la visita a los jardines botánicos de su ciudad o de las ciudades que visiten pues ahí, también se relata el pasado de la ciudad y se exhibe una buena parte de su patrimonio.


Miguel de la Guardia es catedrático de química analítica en la Universitat de València desde 1991 y en la actualidad profesor emérito en activo. Tiene un índice H de 92 según Google Scholar y ha publicado más de 987 trabajos con más de 40.000 citas, 5 patentes españolas, 4 libros sobre green analytical chemistry (Elsevier, RSC y Wiley), un libro sobre calidad del aire (Elsevier), dos libros sobre análisis de alimentos (Elsevier and Wiley), un libro en dos volúmenes sobre smart materials en química analítica (Wiley) y otro sobre NPSs (Elsevier) y está preparando un libro sobre Human biomonitoring in Food safety assurance para RSC. Además ha dirigido 35 tesis doctorales y es editor jefe de Microchemical Journal (Elsevier), miembro del consejo editorial de Spectroscopy Letters (Estados Unidos), Ciencia (Venezuela), J. Braz. Chem. Soc. (Brasil), Journal of Analytical Methods in Chemistry and Chemical Speciation & Bioavailability (Reino Unido), SOP Transactionson Nano-technology (Estados Unidos), SOP Transactions on Analytical Chemistry (Estados Unidos) y Bioimpacts (Irán). Condecorado como Chevallier dans l’ordre des Palmes Académiques por el Consejo de Ministros de Francia, Premio de la RSC (España) y condecorado por la Policía Local de Burjassot.


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