Teatro

Estar en vilo

"Interrupted", creación original de la compañía madrileña Teatro Envilo, nominada al Premio Max al Mejor Espectáculo Revelación, se ha representado el pasado 19 de enero en el Centro Internacional Niemeyer de Avilés.

Una vida perfecta puede convertirse en un infierno en lo que tardas en beber un vaso de agua o en ponerse verde el semáforo. Anabel, la protagonista de Interrupted, creación original de la compañía Teatro Envilo, es una mujer de éxito que se columpia sobre la ola frenética de su tiempo hasta que se cae de bruces. La rutina de la protagonista es una maquinaria teatral de alta precisión cuyo funcionamiento se verá interrumpido de forma brusca por un destino trágico. Anabel perderá el control de su vida hasta acabar nadando en un absoluto y absurdo caos.

Interrupted, nominada al Premio Max al Mejor Espectáculo Revelación, es una comedia irreverente inspirada en el estallido de la burbuja de bienestar y fin de la Historia que nos ha protegido hasta hace bien poco. 


/ por José María Castrillón /

El ser humano se abre al mundo entre dos actitudes: la melancolía y la celebración. Ese gran simio que llora a través de una canica, como lo definió el poeta Fernando Menéndez, resiente el pasado y festeja el presente (llama a la esperanza) o encumbra lo vivido y recela de lo que ocurre (enferma de nostalgia). Obviamente, todo lo dicho se asienta en una misma capacidad que está en la raíz de(l) ser humano y que ni bendice ni castiga al resto de las criaturas: la facultad de observarse, de tomar distancia (imaginativa) sobre uno mismo. En ello se encuentra la raíz de todo lo acontecido en miles de años: el lenguaje (y con él la mentira), el arte (y con él la ficción).

Naturalmente, en el engranaje de tiempos que articulan nuestra psique no se ha citado aún otra vuelta de tuerca: el ser humano olfatea el futuro, lo pergeña, lo presiente y sufre por ello. En el futuro está el azar y, sin paliativos, la muerte. Toda la historia de la humanidad parece concebida para controlar ese horizonte de amenaza, desde los augurios hasta las investigaciones en genética. Somos seres desvalidos y rebeldes, prometeos asustados pero afortunadamente irreflexivos el tiempo suficiente como para no perecer de angustia. En última instancia, sin embargo, nos es necesario predecir para planear, nos es imprescindible la proyección para imaginar antídotos. Control. Necesitamos control.

Se trata de una lucha contra lo exterior aunque, especialmente, se constituye como un pacto interior. Porque en esta tensión entre el presente y lo por-venir, el equilibrio mental exige, por una parte, el discernimiento de quien se sabe en el alambre y es consciente de los pasos que necesitamos seguir arriesgando; por otra, la confianza del auto-engaño que vive de la estadística intuitiva que nos absuelve –creemos– de la muerte inminente. Si en nuestro pensamiento una de estas dos fuerzas barre a la otra, de seguro lo pasaremos mal, pues o bien padeceremos la insolación brutal de una lucidez sin salida (cualquier acción puede salir mal) o seremos un ser idiota y sin proyecto a merced de la menor circunstancia no prevista.

Anabel, la protagonista de Interrupted, es un ser arrojado a una tarea inacabable de control. Ejecutiva de una multinacional, pero siempre en el alero, ha dispuesto de unos días de descanso (sutilmente la situación apunta a una posible baja por enfermedad mental). Se la recibe con cordialidad entre los vecinos, entre sus colegas de trabajo, entre sus superiores: todo perfecto, pero todo por demostrar. Es así. (Re)siente la agenda y sus obligaciones. El puño aprieta con guante de seda y ella misma se coloca en el disparadero. Hasta aquí nada distinto. Hasta aquí una obra más. Una serie más. Un capítulo más de los tópicos narrativos. Pero también de la poderosa visión de la amenaza invisible, interior y psíquica, inaugurada en la literatura por E. A. Poe (siempre habrá otro clásico al fondo).

En cualquier caso, lo importante comienza en el cómo, que va a ser el qué, como no puede ser de otra manera tratándose de una manifestación artística. Porque el resto de las actrices se dedican a una continua y, por momentos, frenética coreografía en torno a la protagonista. Ellas serán sus muebles, su automóvil, sus vecinos… De esta forma se consigue orquestar una doble dinámica: si por una parte alzan ante los ojos del espectador toda la acción rutinaria del personaje, por otra parte observan, como más allá del pensamiento explícito, desde un silencio activo, los estados de ánimo de Anabel. En una suerte de Inside out, advierten con alegría y/o preocupación el cariz que van tomando los acontecimientos. Estas fuerzas interiores hechas cuerpos por convención escénica acometen una orquestación escenográfica impecable, en el que los engranajes de la acción funcionan con precisión de un mecanismo de relojería. El “coro” de actrices dota de objetos a la protagonista, la sostienen, la dirigen, administran su furia, la interpelan en forma de personajes secundarios, la observan en silencio con la empatía de un coro trágico.

La compañía Envilo acierta a confiar en el poder magnético del teatro que es capaz de mostrar (en realidad, desarrollar, montar y desmontar) el atrezzo y la acción escénica sin que nuestra credulidad se quiebre. Interrupted es fundamentalmente la visibilización de lo que habitualmente no se ve: el guión de las rutinas, las pulsiones psíquicas pero también los mecanismos teatrales, en definitiva, los hilos de la marioneta. Y sin embargo, la pericia interpretativa, el humor bien administrado y la asombrosa capacidad del teatro para acordar ese pacto imaginativo salvan la convención teatral: nos plegamos a la angustia y a las pasajeras alegrías de Anabel con la emoción de lo que (re)conocemos gracias al espejo teatral.

Poco importa que el argumento sea sencillo y previsible, que recurra en ocasiones a tics sainetescos (acentos de otras lenguas, parodias de artistas…). El traje de faralaes que la ingenua y desorientada protagonista viste para recibir a inversores extranjeros, separado del cuerpo de la actriz, detrás en realidad de la desolada protagonista, plegado hábilmente por el resto de las actrices, metamorfoseados sus volantes en los pliegues sanguinolentos del cerebro, sujetado a la altura de su cabeza es más sugerente, más poderoso, más amenazador y contundente que cualquier simplicidad argumentativa. En vilo.


Interrupted

Ciclo Off Niemeyer, Centro Niemeyer,
Avilés, Asturias, 19 de enero de 2018.

Compañía:
Teatro Envilo

Creación original:
Fiona Clift, Andrea Jiménez, Noemí Rodríguez y Blanca Solé

Dirección artística:
Andrea Jiménez y Noemí Rodríguez

Intérpretes:
Ariana Cárdenas, Andrea Jiménez, Esther Ramos y Noemí Rodríguez

Iluminación:
David Roldán y Germán Gundín

 

 

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