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De gira con Big Mama

En la tercera obra de Noemí Sabugal, "Una chica sin suerte" (Ediciones del Viento), cualquier consideración palidece ante la colosal envergadura que adquiere en sus páginas Big Mama, a la que se somete a un constante escrutinio sociológico a la par que se traza una rica panorámica del contexto que vio florecer sus no muy abundantes días de gloria

Sorprende que no se escribiera hasta fechas muy recientes una biografía de Willie Mae Big Mama Thornton, aquella cantante de blues que tocaba también la armónica y la batería y cuyas cuerdas vocales alumbraban prodigios. Sorprende, aún más, que no se mencionen su figura y su legado tanto como debieran, habida cuenta de que a ella se deben piezas tan emblemáticas como la Hound Dog que popularizaría Elvis Presley o el Ball and Chain que tanto y tan bien vibró en la voz de su admiradora Janis Joplin. Y sorprende, por último, el modo en que esta mujer que no tuvo una carrera exactamente exitosa, pero a la que se considera de forma unánime como una de las grandes representantes del género musical al que entregó sus desvelos, vuelve ahora a hacerse notar gracias a un libro cuya aparición la habría llenado, de seguir ella viva, no sé si de curiosidad o de estupor. Digo esto, en primer lugar, porque el libro en cuestión no es un ensayo de carácter musical ni una biografía, sino una novela escrita y publicada en España, país en el que Big Mama sólo estuvo una vez, y muy fugazmente, en toda su vida; pero también porque su autora es otra mujer cuyos libros anteriores tenían poco que ver con el empeño que la hace regresar ahora a las librerías, un lustro después de la publicación del que era hasta ahora su último título.

De Noemí Sabugal (Santa Lucía de Gordón, León, 1979) conocíamos dos novelas, El asesinato de Sócrates (Alianza, 2010) y Al acecho (Premio Felipe Trigo; Algaida, 2013), en las que exhibía su querencia por la narrativa de género y su gran capacidad de recrear y analizar ambientes y sociedades sometidas a un severo proceso de autocuestionamiento, bien por las circunstancias históricas o bien por razones tan puntuales como inesperadas. De tales mimbres se aleja en esta tercera obra, Una chica sin suerte (Ediciones del Viento), en la que cualquier consideración palidece ante la colosal envergadura que adquiere en sus páginas Big Mama, a la que se somete a un constante escrutinio sociológico a la par que se traza una rica panorámica del contexto que vio florecer sus no muy abundantes días de gloria. No se trata de una biografía novelada, sino de la narración fabulada de un periodo muy concreto, el que transcurrió entre el 27 de septiembre y el 2 de noviembre de 1965. En ese lapso, Willie Mae Thornton anduvo de gira por Europa encabezando la troupe del American Folk Blues Festival, una iniciativa organizada por los entusiastas promotores Horst Lippmann y Fritz Rau, ávidos por importar al viejo continente las mejores esencias de la música negra. Dada la escasísima documentación que existe acerca de esa tournée —sólo algún registro en YouTube y un disco, Big Mama Thornton in Europe, a los que hay que sumar las diez páginas que dedica al acontecimiento el alemán Michael Spörke, autor de la única biografía que existe sobre la cantante—, Sabugal no tuvo otro remedio que dejar que su imaginación recrease las peripecias que pudieron vivir su protagonista y quienes la acompañaban en aquellos deambulares europeos. El libro viene a ser, así, una road novel cuyos personajes asisten atónitos al contraste abismal entre dos mundos, aquél que conocen y aquél por el que están de paso, en lo que es un excelente trabajo de inmersión en unas personalidades y unas conciencias que por fuerza tenían que asumir con una mezcla de asombro y distanciamiento aquello que contemplaban a su alrededor. En unos años difíciles y convulsos, con la Guerra Fría y el Vietnam planeando a uno y otro lado del Atlántico, y con los Estados Unidos atenazados aún por la severa sombra del racismo, los integrantes de la comitiva del American Folk Blues Festival, con Big Mama a la cabeza, se convierten en una suerte de náufragos obligados a atravesar, sin romperlo ni mancharlo, el impetuoso oleaje de la Historia. La excelente soltura con que Noemí Sabugal maneja un reto que es simple sólo en apariencia, porque resulta complicadísimo en su fondo, se pone de manifiesto en todas y cada una de las páginas del libro, pero brilla con luz propia en los capítulos en los que la autora hace que Big Mama asuma la primera persona para dirigirse al lector sin intermediarios que filtren el flujo de sus razonamientos. Se trata de una decisión estilística arriesgada que no tarda en relevarse como un gran acierto. Lo anuncia ya el propio arranque de la novela, que es el mejor acicate para sumergirse en su lectura: «Soy gorda. Y negra. Pero valgo más que todos vosotros, bastardos».


 

1 comment on “De gira con Big Mama

  1. Adoro a esta mujer… Grande, BIG MAMA 💜 Gracias por el artículo. Un saludo

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