Narrativa

Los cuadernos de Chus Fernández

Un libro para colocar al lado de "El peso del mundo" de Peter Handke y de los "Carnets" de Albert Camus.

/ por Alfonso Fernández /

La arena del tiempo se sedimenta en las esquinas de los cuadernos. Múltiple y diversa, una secuencia de notas se amalgama para que cada apunte ligue aún más la aleación. Lo heterogéneo se funde en voz y crea una figura.

El pensamiento en círculo empuja la escritura como el rotar de una hélice. En ese flujo, el yo que escribe cuadernos se abisma en una búsqueda que no tiene objeto definido, ni puede tener fin, porque sustenta su identidad en el movimiento.

Un crimen perfecto: todo se convierte en relato. Así es. La ficción está en todas partes y, por lo tanto, en ninguna. Ascender, abatirse y empezar de nuevo. Anotar. Cada espera crea su propia órbita.

Tras el deambular reflexivo, en el pensamiento en bucle, frente al anhelo de un fulgor, hay una mezcla de iluminación y de culpa. Acompañar a quien escribe así es participar del vuelo, confiar en que harás fuego con tus propias manos, creer en dar a la caza alcance.”


cuadernos

[extracto]

 

Ninguna palabra de domingo. Zapatos blancos.

*

Lo que le sorpendió no fue que la gata se callase sino que M se lo hubiera pedido por favor.

*

El amor es una de esas redes que se clavan en las montañas para evitar los desprendimientos.

*

“Fui un niño peligrosamente silencioso al parecer. Guardaba silencio. Pero es mentira. Es el silencio quien nos guarda”. Mala Sangre. Leox Carax.

*

Escribir un diario solamente los domingos.

*

No tener en cuenta las dificultades previasa la hora de valorar lso resultados finales.

*

¿Cuántos abandonos son permitidos en nombre del temperamento?

*

Quien hable habrá de construir espejos, no sólo identificar reflejos.

*

Un chico y una chica, cada uno en su bicicleta. Él delante. Cuando ella tocó repetidamente el timbre, él miró hacia atrás. Se detuvo. Apoyó un pie en la carretera.

*

El pensamiento como argumento que permita ser algo frente a las cosas que ya lo son por sí mismas y en las que uno piensa.

*

La imagen es esta: te pasas media vida intentando averiguar cuál es la manera adecuada de llamar a la puerta frente a la que te encuentras sin imaginar que nunca hubo nadie al otro lado.

*

Si no importara tanto lo que no importa.

*

¿Qué es una pasión que no crea otra energía?

*

Se ama la música porque se ama la vida y tal vez a través de ese fluir doble, simultáneo, estemos aspirando a la única perfección en verdad redentora: el compás. Queda el trabajo para nada, esa felicidad extraña.

*

Todo lo que no es descubrimiento es repetición, referencia inevitable que debilita.

*

La voz permite al espíritu no ser doblegado por el juicio.

*

Lo que una vez fue potencia ahora es fuerza, su ideal de madurar.

*

No se olvidan las cosas, se olvidan nuestros vínculos con las cosas. Quizá por eso perturba el reencuentro con la juventud propia, porque no se sabía perdida. Algo es sólo y siempre la experiencia de ese algo, y nos parece bien. Para lo que sirve en realidad la memoria es para liberarnos de las responsabilidades.

*

Hablar como si no se conociera el idioma, con esa licencia para el desorden y esa dependencia del mensaje.

*

Retomar algo supone tener que ir más atrás del punto en el que se había abandonado ese algo, y eso se traduce en una desventaja que intentamos ignorar.

*

Esta tarde, de la que él venía para casa, una chica, desde el interior de una tienda, le dijo a un chico: No acabo de caer, ¿cómo era tu nombre? Y el chico, que retrocedía poco a poco hasta encontrarse ya en la calle, entre risas pese a la humillación implícita, no llegó a decírselo, o al menos él no alcanzó a oírlo. Del colegio, dijo la chica, escéptica. Claro, pensó él, provocan tal extrañeza los cambios que se llega a cuestionar incluso lo que no puede cuestionarse y se cree posible el cambio en lo que no puede cambiar: el nombre, aunque este cambio sólo haya sido debido al empleo de un tiempo equivocado.

*

El agua ha pasado a ser recipiente.

*

Le asusta esta alegría, este brío inesperado, esta naturalidad perdida y sólo recuperada cuando escribe sobre la insatisfacción que siente a la hora de escribir. Quizá sea este su tema, su argumento. Y un argumento es lo contrario de una coartada.

*

Rigor, siempre, por supuesto, pero con la esperanza puesta en lo arbitrario.

*

Toda unidad debe ser sistema. Sistema que sostenga un sistema.

*

Un discurso construido a base de asociaciones.

*

No es fácil vivir sentado.

 


 

cuadernos
Chus Fernández
Ediciones Malasangre, 2018
200 páginas; 16.00 €

 

Chus Fernández (Oviedo, 1974) es autor de Los tiempos que corren (Premio Asturias Joven de Narrativa, 2001, Trabe, 2002), Defensa personal (Premio Tiflos de Novela, 2002, Castalia, 2003), Paracaidistas (Ediciones Trea, 2011) y Sin música (Caballo de Troya, 2015, Finalista Premio Tigre Juan, 2015). Tras una estancia de dos años en La Residencia de Estudiantes de Madrid como becario, disfrutó de una beca de creación artística en Barcelona concedida por Cajastur. Actualmente forma parte del consejo editorial de Ediciones Malasangre.

Acerca de El Cuaderno

Desde El Cuaderno se atiende al más amplio abanico de propuestas culturales (literatura, géneros de no ficción, artes plásticas, fotografía, música, cine, teatro, cómic), combinado la cobertura del ámbito asturiano con el universal, tanto hispánico como de otras culturas. Un planteamiento ecléctico atento a la calidad y por encima de las tendencias estéticas.

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