Poéticas

Un hogar/ Una máquina de escribir/ UN ARMA

José de María Romero Barea reseña el poemario 'Cosas para hacer en Nueva York', de Ted Berrigan.

Un hogar/ Una máquina de escribir/ UN ARMA

/una reseña de José de María Romero Barea/

La poesía, como la existencia, es impostura, declaración de un instante, mera exhibición de lo efímero que consiste en «celebrar tu nacimiento/ & el de todos los demás:/ Hacer amigos para siempre/ & marcharte» («Cosas para hacer en Nueva York»). Indiferentes a las resonancias de le mot juste, las santidades de la improvisación. Cercanas a la espontaneidad o su idea, cartografías de lo inenarrable, sin importar el énfasis, el potencial ilimitado de la excitación, la inquietud irreprimible: «& siéntate, & escribe esto,/ porque puedes» (“Paz”). Entre presentimientos e indecisiones, enigmas a lo largo: poemas, problemas sin resolver.

Cuanto más nos adentramos en la lectura, más apremiante el desafío de leer, de ver lo que subyace a la perorata, i. e. el mundo, sus amenazas, sus posibilidades, limitadas por objetos y lugares, «Ruido de máquina/ Satisfacción/ Hogar/ Lejos de casa» («A Southampton»). Logra el estadounidense Ted Berrigan (Providence, Rhode Island, 1934-1983) líricas montañas a partir de granos impresionistas, minúsculas indecisiones («Saltar desde una azotea del Lower East Side o/ Escribir un libro ininteligible de 453 páginas» son, entre otras muchas, «Cosas para hacer puesto de speed»), espacios donde lo inanimado cobra vida a través del inverosímil símil, de la confusa fusión de categorías.

Conversacionales incluso si monologan, fragmentadas en un todo, las composiciones de la antología Cosas para hacer en Nueva York se retuercen entre coloquiales detalles a medio vislumbrar («Un hogar/ Una máquina de escribir/ UN ARMA», se enumera en «Lo que me gustaría por Navidad, 1970»). Si el dominio de la técnica implica su desaparición, consigue el norteamericano que la simplicidad parezca sencilla. Sobrevive, a pesar de lo precario o lo despojado, una amplitud rota en mil pedazos, caracterizada por la resiliencia, en variaciones de lo literal, consciente de que «Un déjà-vu/ Que perdura. No es gran cosa, de todos modos» («Tren equivocado»).

Emergen los dispositivos lúcidamente surrealistas del autor de Many happy returns (1969) con una íntima voz distintiva, entregada a una cercanía entrañable («Lo que es ser recordando/ Es como somos, juntos», confiesa en «Tanto vagar por las ciudades»), entre caóticos y vigorosos vestigios de un sentimiento duramente abstracto. La colección del autor de The sonnets (1964, 1967, 1982, 2000) incurre en arriesgadas diversiones que «sólo son palabras, no Logos,/ un ir a lo esencial de la cuestión» («Nuevo poema personal»).

Concierne al representante de la segunda generación de la escuela de Nueva York —junto a Jim Carroll, Alice Notley o Lewis Warsh— la relación entre cultura y extinción, «porque estaré ahí, y/ ahí estaré» («En tus putas utopías»). Sabe que la imaginación puede no bastar. Blande para ello dicciones con violenta confianza, denuncia lo vulgar, ansioso por aplastar restricciones: «Cometes un grave error/ al escribir un poema», nos advierte en «Esta será su hora radiante», «y no ver esto». En un sentido meramente radical, Cosas privilegia ejercicios de urgencia, responde a las eventualidades, mientras nos alude con la naturaleza precisa de lo ocasional, con la fiebre del momento.


Cosas para hacer en Nueva York
Ted Berrigan
Kriller71, 2019
170 páginas
14,25€


José de María Romero Barea (Córdoba, 1972) es profesor, poeta, narrador, traductor y periodista cultural. Es autor, entre otras obras, de los poemarios Resurrecciones (2011), (Mil novecientos setenta y) Dos (2011) y Talismán (2012), que conforman la trilogía El corazón el hueco, primera sección a su vez del proyecto Poesía (qué si no). El primer libro de la segunda sección, Un mínimo de racionalidad, un máximo de esperanza salió publicado en 2015. Romero Barea también es autor de la trilogía narrativa Interrupciones, formada por Hilados coreografiados (2012), Haia (2015) y Oblicuidades (2016), y ha traducido los poemarios Spanish sketchbook, de Curtis Bauer (España en dibujos, 2012); Disarmed, de Jeffrey Thomson (Inermes, 2012) y Gerald Stern. Esta vez. Antología poética (2014). Además, colabora con reseñas, entrevistas y traducciones en publicaciones de ámbito nacional e internacional como El País (Babelia)Le Monde DiplomatiqueLa Vanguardia (Revista de Letras)Claves de Razón PrácticaÁbacoQuaderni IberoamericaniQuimera y Nueva Grecia, de cuyo consejo de redacción forma parte. Los volúmenes La fortaleza de lo ilegible (2015) y Asalto a lo impenetrable (2015) incluyen una amplia selección de su obra crítica.

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