Crónica

Neandertales: la cercanía de lo perdido

La paleontóloga Rebecca Wragg Sykes socava los mitos sobre de la especie extinta al dibujar un nuevo perfil, resultado de integrar hallazgos de tres décadas de investigación.

/ por Andrés Montes /

Los textos de la mercadotecnia editorial que utilizan recursos gastados y lugares comunes anuncian a veces lo contrario de aquello que tratan de vender. Publicitar Neandertales de Rebecca Wragg Sykes como la obra «definitiva» sobre la especie fósil más estudiada vulnera la intención de la autora de dar una visión integrada de lo mucho que sabemos acerca de esa humanidad extinta, pero dejando constancia de la forma en que las incógnitas se multiplican con cada avance del conocimiento. La ciencia es inagotable, nada hay definitivo, cada conclusión que pasa los filtros del método tiene garantía de consistencia mientras nada venga a refutarla. Con ese material, a la vez roqueño y vulnerable, se construye el saber científico.

Rebecca Wragg Sykes (Londres, 1991) es arqueóloga, con una trayectoria como investigadora centrada en el mundo del Pleistoceno, ese período que va desde hace dos millones de años hasta hace unos 10.000, el tiempo inabarcable en el que nuestra mente se pierde y la paleoantropología intenta trazar los senderos que conducen a un presente dominado por una única especie humana, la nuestra. En paralelo, Wragg Sykes ha desarrollado una envidiable capacidad para trasladar a públicos amplios, a través de los medios, aquello en lo que trabaja y que se convirtió en su eje vital desde una edad muy temprana. Neandertales es una magnífica muestra de cómo esa transmisión del conocimiento especializado se puede llevar a cabo sin renunciar a la sustancia científica, lo que lo convierte en algo más que un libro de divulgación, en ciertos momentos exigente con el lector, pero nunca árido. La autora, además, introduce cada capítulo con un pasaje literario de creación propia, a la vez tributo a la mucha novelística que hace de los neandertales materia de ficción (con especial mención en los agradecimientos a Jean M. Auel) y prueba de su dominio de registros de escritura alejados de su trabajo científico.

El subtítulo La vida, el amor, la muerte y el arte de nuestros primos lejanos anticipa ya desde la portada del libro la intención de dar una visión completa de una especie que nos atrae tanto por su proximidad como por la incógnita sobre su final. En un trabajo al que ha dedicado ocho años, Wragg Sykes integra las grandes novedades de tres décadas de investigación sobre los neandertales que han derribado algunos mitos sobre esa especie, resultado en muchos casos de nuevas metodologías, como las vinculadas al ADN primitivo, que transformaron por completo el mundo de la paleoantropología. Lo que sabemos ahora supone una rehabilitación completa del neandertal, un largo camino desde que hace 150 años fuera considerado un salvaje inhumano de anatomía tosca, una evolución, en palabras de la autora, desde su original consideración como «extravagancias científicas» hasta transformarse en «las criaturas extrañamente inmortales y queridas que hemos descubierto y, en cierto sentido, creado».

Neandertales es una foto fija de una especie que se mueve más allá del duro confinamiento de los fríos perpetuos, con capacidad para desarrollar una tecnología compleja, que da signos de un primario pensamiento simbólico, con rituales funerarios que podrían ser un anticipo del sentido de la trascendencia posterior a la muerte. Esa visión de conjunto rompe con las limitaciones que a finales del siglo pasado se atribuía a esos humanos desaparecidos y que, en conjunto, servían para conjeturar sobre las circunstancias de su extinción. Wragg Sykes propone nuevas perspectivas de investigación más próximas a lo que considera que sería el mundo de los neandertales. La autora critica lo que podríamos denominar «supremacismo sapiens» y cuestiona «la objetividad de los supuestos que la mayoría de los investigadores emplea». En términos de materialismo cultural, apunta a las carencias de la perspectiva etic, consecuencia de la visión preconstituida del observador, que quedan ocultas por la ausencia de una perspectiva emic, al no existir individuos que puedan dárnosla. Sin esa ausencia, quizá —y esto es entrar en el terreno resbaladizo de la especulación— Wragg Sykes se dejara llevar por la infiltración posmoderna en el ámbito del conocimiento y postulase que solo los neandertales están en condiciones de escribir su historia.

La consideración de los neandertales como una especie frustrada introduce un sesgo que ha marcado hasta ahora la investigación sobre ellos, sostiene Wragg Sykes. «Las narraciones de su fracaso —y nuestro éxito— han sido dominantes», escribe antes de plegarse, con honestidad científica, a la enumeración de algunos de los factores que, en conjunto, aceptamos como posible causa de su desaparición. Hace unos 45.000 años, el momento en que los neandertales dejaron de moverse sobre la tierra, «la competencia por los recursos habría alcanzado la máxima intensidad de toda nuestra historia colectiva, al tiempo que empezaba la verdadera inestabilidad climática». Además, «la población (neandertal) en su conjunto llevaba cientos de miles de años disminuyendo con lentitud. Pese a toda su inteligencia, flexibilidad y resistencia, la arqueología indica que tenían sistemas sociales débiles y pequeños, integrados por grupos reducidos que casi nunca se juntaban en grandes concentraciones». Wragg Sykes destaca la paradoja de que a la vez que se produce ese aislamiento creciente se multiplican «los contactos y cruzamientos no solo con nosotros, sino también con los denisovanos». Resultado de ese cruzamiento es el rastro neandertal de algo más del dos por ciento en nuestro genoma, su forma de inmortalidad. El hallazgo de ese legado biológico es el giro más sorprendente en la historia de la investigación del neandertal: muestra a la vez una proximidad que alcanza a lo más íntimo y marca una excepción en esa regla de apariencia inamovible que establece que de los cruzamientos de especies distintas solo cabe esperar individuos estériles.

Rebecca Wragg intenta relativizar la importancia de ese final de los neandertales. Hay una dificultad de comprensión de esa humanidad fósil, derivada de la atención mediática constante sobre los nuevos hallazgos en torno a una especie que desata la curiosidad popular y cuya forma de presentación, por regla general con exceso de simpleza y sensacionalismo, altera la visión que tenemos de esos primos cercanos. A su juicio, ese interés mediático provoca una «distorsión de la ciencia. El aluvión de nuevos datos supera la capacidad de asimilación de los profesionales, a lo que no ayuda la pertinaz focalización en dos temas: cognición y extinción».

Los neandertales no fueron un camino torcido de la evolución porque tal cosa no existe. Sus 250.000 años sobre la tierra constituyen una marca que nuestra especie hipertecnologizada y tan bien adaptada todavía no ha conseguido igualar. El nuestro sería un falso éxito si atendemos a las advertencias severas sobre el daño que nos infligimos a nosotros mismos al perseverar en aquello que nos convierte en aparentes seres triunfales. A medida que aceptamos que los neandertales fueron una especie cercana se acrecienta la incógnita, que quizá nunca resolvamos, sobre su extinción, sobre por qué nosotros seguimos aquí y ellos no. Más que un final, la autora de Neandertales se inclina por «un proceso en el que intervino la asimilación fisiológica y probablemente la cultural». Preguntarse por su final es también una forma de indagar sobre la posibilidad del nuestro. La historia sigue abierta y «la conclusión fundamental que puede extraerse sobre el fin de los neandertales es esperar lo inesperado», puesto que «en muchos aspectos persisten más dudas que nunca», constata Rebecca Wragg Sykes.


Neandertales - Rebecca Wragg Sykes | Planeta de Libros
Neandertales
Rebecca Wragg Syles
Geoplaneta, 2021
468 páginas
19,95 €

Andrés Montes Fernández (Aramil, Siero, 1960) es periodista. Licenciado en Filosofía, fue redactor jefe de La Nueva España y responsable de su suplemento de cultura.

Acerca de El Cuaderno

Desde El Cuaderno se atiende al más amplio abanico de propuestas culturales (literatura, géneros de no ficción, artes plásticas, fotografía, música, cine, teatro, cómic), combinado la cobertura del ámbito asturiano con la del universal, tanto hispánico como de otras culturas: un planteamiento ecléctico atento a la calidad y por encima de las tendencias estéticas.

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