Escuchar y no callar

Levantar la casa

Un artículo de Miguel de la Guardia sobre las tareas domésticas

/ Escuchar y no callar / Miguel de la Guardia /

La expresión levantar la casa la utilizaban mis abuelas refiriéndose a poner en orden las habitaciones, limpiar y ventilar el domicilio y completar las tareas domésticas. El día comenzaba con estos trabajos que permitían que la familia siguiera viviendo en condiciones y, no lo duden quienes no hagan otro tanto, es una tarea que consume mucha energía y que, como en el caso de subir a la montaña el peñasco de Sísifo, hay que repetir una y otra vez a lo largo de los días, las semanas y los meses. En aquellos tiempos de mis abuelas era frecuente contar con la ayuda del servicio doméstico y muchas tareas eran desarrolladas por mujeres a las órdenes de mujeres; pero el empobrecimiento paulatino de las clases medias ha traído como consecuencia el que sean los propios miembros de la familia quienes se ocupen de levantar la casa. En un primer momento fueron las mujeres quienes hacían en exclusiva los trabajos domésticos, pero en la actualidad, la convicción de la igualdad entre hombres y mujeres y los numerosos casos de hombres que viven solos con hijos a su cargo han masculinizado las tareas domésticas sin quitarles su rigor.

Mi querido amigo y compañero de colegio, el doctor José Viña Ribes, explica que la mayor longevidad de las mujeres respecto de los hombres podría atribuirse al efecto beneficioso de las hormonas femeninas sobre el retraso del envejecimiento, lo que solo nos dejaría a los hombres el remedio de incrementar el consumo de fitoesteroles y alimentos con altos contenidos de antioxidantes, amén de mantener unas condiciones sanas de vida libres de excesos y hábitos tóxicos. Sin poner en cuestión en lo absoluto las conclusiones científicas de Pepe Viña sobre el envejecimiento, estoy convencido de que el desarrollo de las tareas domésticas un día tras otro puede ser una de las causas de la mayor longevidad de las mujeres en una sociedad como la española, que viene de un sistema enormemente machista.

Levantar la casa supone un ejercicio moderado cada día y, lo más importante, se trata de una tarea que realizamos en favor de la comunidad que es nuestra familia. Ambos aspectos, en especial el último, estarían en el origen de la longevidad y excelente calidad de vida de los centenarios de la aldea de Ögimi en la isla de Okinawa, según los estudios de Héctor García y Francesc Miralles, tal y como cuentan en su libro ikigai, dedicado a la búsqueda del sentido de la vida. Además, como gusta decir mi amigo Ramón López de Lucio, arquitecto y gran urbanista, las tareas domésticas, como planchar, son acciones que procuran satisfacción inmediata; a diferencia de lo que ocurre habitualmente con el trabajo intelectual, que exige un mayor tiempo para proporcionar resultado satisfactorios.

En resumen, quédese el lector con la idea de que ese castigo bíblico que supone levantar la casa cada día tiene sus aspectos positivos en cuanto se realiza en favor de la comunidad, supone un esfuerzo físico moderado y puede procurar satisfacciones instantáneas. También me gustaría que los lectores se convencieran de que no hay tareas de primer y de último orden y que gobernar un país, si se hace mal y de forma egoísta, puede ser peor que llevar a cabo correctamente los trabajos domésticos.


La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es imagen.png

Miguel de la Guardia es catedrático de química analítica en la Universitat de València desde 1991. Ha publicado más de 700 trabajos en revistas y tiene un índice H de 77 según Google Scholar y libros sobre green analytical chemistry, calidad del aire, análisis de alimentos y smart materials. Ha dirigido 35 tesis doctorales y es editor jefe de Microchemical Journal, miembro del consejo editorial de varias revistas y fue condecorado como Chevallier dans l’Ordre des Palmes Académiques por el Consejo de Ministros de Francia y es Premio de la RSC (España). Entre 2008 y 2018 publicó más de 300 columnas de opinión en el diario Levante EMV.


Descubre más desde El Cuaderno

Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

1 comment on “Levantar la casa

  1. Vicent Yusá

    Un perspicaz elogio de las tareas domésticas.

    Aunque personalmente prefiero subcontratar esas actividades, aún a costa de reducir otros gastos, si leo algún artículo científico que establezca una clara correlación entre fregar y barrer con la longevidad, igual me replanteo la situación.
    Saludos

Responder a Vicent YusáCancelar respuesta

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Descubre más desde El Cuaderno

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo