Escuchar y no callar

El avance de la extrema derecha

Un artículo de Miguel de la Guardia, preocupado por el surgimiento de Aliança Catalana, sobre cómo contener el avance de la extrema derecha en Europa.

/ Escuchar y no callar / Miguel de la Guardia /

Es evidente que en todo el mundo se está produciendo un avance de la extrema derecha populista. En España el nacimiento de Aliança Catalana, a pesar de que grandes parcelas de su ideología ya estuvieran cubiertas por Junts per Catalunya en cualquiera de sus versiones y otros partidos con una simbología aparentemente de izquierdas, nace también con el mismo objetivo de ultranacionalismo, xenofobia y deseo de marginar a quienes no comparten su ideario. Eso, unido a la persistencia de discursos contra la emigración y el mestizaje, puede suponer un reto de cara a las elecciones europeas e incluso poner en riesgo la Unión Europea a manos de nacionalismos de todo tipo.

En la tesitura anterior, la respuesta general de muchos gobiernos europeos es la de advertir a los ciudadanos de dicho peligro pero en clave del conocido «o yo o el caos», y este mensaje se repite independientemente de la orientación política de los gobiernos; por lo que resulta evidente que no se sabe o no se quiere interpretar el avance del populismo nacionalista y excluyente en términos de autocrítica.

Por mi parte me gustaría analizar el origen de los votantes de las alternativas de extrema derecha, pues, de esa forma, creo que se podrían comprender las causas de su ascenso y poner límites a su crecimiento. El fracaso de muchas políticas de los gobiernos europeos en su lucha contra la desigualdad y la protección de las clases medias es, a mi juicio, lo que ha creado el caldo de cultivo ideal para un avance de los discursos populistas entre una parte de la clase media llevada al límite de la exclusión.

El incremento del gasto corriente de los Estados, la proliferación de cargos públicos y la acumulación de privilegios de los políticos son las razones de un aumento de la presión fiscal y del endeudamiento, así como del deterioro de los servicios públicos; amén de la tendencia de algunos gobiernos a subsidiar a una parte de la población en lugar de adoptar políticas que ofrezcan oportunidades a todos con el fin de garantizarse un voto cautivo.

En lugar de denostar a los partidos de extrema derecha y sus votantes y establecer cinturones sanitarios, recomiendo atacar a las causas del descontento de los votantes de las opciones tradicionales de socialismo y democracia cristiana con una mejora de la gestión y una explicación clara de las situaciones y las medidas adoptadas por los gobiernos. Mucha honestidad, pedagogía y una lucha sincera contra la corrupción, en especial contra la de los miembros de las propias organizaciones, son las herramientas para dejar sin contenido y sin apoyo popular a los partidos extremistas de cualquier signo. Lo otro, el recurso permanente al tradicional «que viene el lobo», solo sirve para engañar una vez más a los votantes con el fin de capturar su voto y seguir sangrando a las instituciones en beneficio propio, de familiares y correligionarios.

Es la gestión, la mala gestión, la que alimenta el descontento de los ciudadanos y da alas a las opciones populistas. En especial el movimiento hacia las opciones extremistas se potencia con las crisis internacionales, preferentemente de índole económica, pero también política y militar, aunque en el fondo la destrucción de una parte importante de las clases medias y la exclusión de muchos de sus miembros, mientras se afirma que el país funciona a las mil maravillas, es lo que mueve a un sector del electorado a caer en manos de los extremistas que prometen todo, aunque en el caso de alcanzar cuotas de poder demuestren su incapacidad para gestionar los recursos en favor del total de la población y se limiten a establecerse confortablemente en una casta alejada de los problemas de los ciudadanos.

Propuestas claras y decididas, explicadas al detalle con sinceridad, y ejemplaridad en las conductas de los dirigentes: eso es el mejor antídoto contra el extremismo.


Miguel de la Guardia es catedrático de Química Analítica de la Universitat de València desde 1991. Tiene un índice H de 88 según Google Scholar y ha publicado más de 900 trabajos en revistas del Science Citation Index con más de 34.600 citas,5 patentes españolas, 4 libros sobre Green Analytical Chemistry (Elsevier, RSC y Wiley), un libro sobre Calidad del Aire (Elsevier), 2 libros sobre Análisis de Alimentos (Elsevier and Wiley) y un libro en dos volúmenes sobre Smart materials en Química Analítica (Wiley). En la actualidad está preparando un libro sobre Nuevas sustancias sicoactivas con un contrato con Elsevier. Además ha publicado 12 capítulos de libros. Ha dirigido 35 tesis doctorales y es Editor jefe de Microchemical Journal (Elsevier), miembro del consejo editorial de varias revistas y fue condecorado como Chevallier dans l’Ordre des Palmes Académiques por el Consejo de Ministros de Francia y Premio de la RSEQ (España). Entre 2008 y 2018 publicó más de 300 columnas de opinión en el diario Levante EMV y colabora con El Cuaderno desde mayo de 2021.


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2 comments on “El avance de la extrema derecha

  1. Totalmente de acuerdo con usted. El avance de los populismos, de la extrema derecha o de cualquier otro signo, es muy preocupante y peligroso, pero como usted bien dice es el indicador de causas subyacente, entre las cuales, a mi modo de ver una de las principales es la desigualdad.

    Pero, ¿Quién se atreve a ponerle cascabel a ese gato?

  2. José L. Cebrià

    Estoy de nuevo de acuerdo en gran parte de tú artículo, ambos extremos no son buenos y la culpa de ésa proliferación es de los dirigentes políticos que solo piensan en ellos y mantenerse cerca del poder porque profesionalmente no saben hacer otra cosa, lo vamos a pagar muy caro.

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