/ por Pablo Batalla Cueto /
Miércoles, 11/9/2024. Se han encontrado fragmentos de dos tragedias perdidas de Eurípides en un papiro de una necrópolis en Egipto. Dos milenios y medio después, leemos: «Sabed bien: todo lo que vida hace emerger de la tierra debe vivir y morir, pues es ley del tiempo que todo lo vivo crezca y cambie de nuevo».
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En Brasil, han acuñado un mote para Elon Musk: Quico del Cohete. Por Quico, el niño mofletudo de El chavo del 8; elque decía «¡ya cállate, cállate, que me desesperas!». Brillante.
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Han terminado las obras en la capilla del pueblo, a la que han cambiado el tejado. Al final de la tarde, el declive del sol mancha de tiznes alberchigueros sus muros remocicados y veo a cuatro señoras mayores salir por la puerta en fila, con cubos de fregar y los cuatro mochos al hombro, alineados como rifles de soldados en marcha o las alabardas de Breda. Charlan alegremente y me pregunto y no me respondo si la escena me agrada o no me agrada. Por un lado el patriarcado, la religión alineante, etcétera, etcétera; por otro los etcéteras etcéteras de la comunidad y la tradición; más tarde una intravoz tercera y sensata: apaga el altavoz de la trascendencia, apea la mochila de los grandes relatos, cierra el diccionario, relájate, ve y no mires, oye y no escuches, acaricia y no palpes, flota y no nades, deja de sobrepensar.
Jueves, 12/9/2024. Veo los datos de una encuesta estadounidense sobre consumo de drogas entre chavales de instituto a lo largo de las décadas. En 1970, el 92% tomaba alcohol; en nuestros días, solo el 53%. En 1970, el 76% fumaba; hoy solo el 17%. En 1970, el 64% consumía marihuana; hoy solo el 38%.
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Fallece un pedacito de historia de Gijón: Miguel García, fundador en 1982 de Mike’s, la primera cadena de hamburgueserías de la ciudad. Al leer la noticia en El Comercio, me he puesto a recordar mi propia memoria entrañable de sus establecimientos: los cumpleaños que, de niños, celebrábamos en el de la calle Corrida; o cuando mi tío F. me llevó a comer un packetín (que así se llamaba el equivalente del happy meal mcdonaldiano) mientras nacía mi hermano en el cercano Sanatorio Begoña. El tiempo pasa, nos vamos poniendo viejos. Que la tierra te sea leve, Miguel/Mike.
Viernes, 13/9/2024. Un certero apunte de Ramón Espinar: cuando Cayetana Álvarez de Toledo manda mucho en el PP, es que en el PP manda mucho lo que hay fuera (y siempre más a la derecha) del partido.
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Entrevista mi amigo Abel Aparicio a dos mujeres centenarias del municipio leonés de Villagatón-Brañuelas, con motivo de la puesta en marcha de un proyecto del Ayuntamiento para homenajear a todas aquellas personas que en él cumplan cien años. Pregunta a una de ellas: «Usted, ¿qué cree, que se vivía mejor antes o ahora?». Responde la señora, tajante: «Ahora». Parece una obviedad y debería serlo, pero hay quien lo niega.
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Un grafiti en Lavapiés, del que veo la foto en las redes: «Quien lee poco solo puede ser un poco ignorante. Hay que leer mucho para ser ignorante del todo».
Sábado, 14/9/2024. Rachele Mussolini, nieta del dictador italiano, deja el partido de Giorgia Meloni por considerar que tiene posturas demasiado extremistas. Como dice la tuitera Rocío, Galician indigenous, esto es un poco como cuando Janice se liaba con Ross y lo dejaba por cansino.
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Le han regalado a I. unas pequeñas esferas de sales de baño, que, echadas al agua de su pequeña bañera, efervescen y vuelven el agua de su color: rosa, verde, azul… Está absolutamente fascinada con ello, deseando que llegue el momento diario del baño para volver a presenciar esta simpática alquimia. Quién pudiera regresar a esos años en los cuales el cajón mental de la sorpresa todavía estaba vacío, el mapa del mundo estaba lleno de espacios en blanco, la espalda no nos dolía y la vida era aún una procesión diaria de portentos, la cotidianidad de la maravilla, un despreocupadamente habitar el milagro y la euforia.
Domingo, 15/9/2024. Leo en El País una entrevista a Nevenka Fernández, la exconcejal de Ponferrada que, en 2000, lo cambió todo denunciando al rijoso alcalde Ismael Álvarez por acoso sexual, desencadenando una tormenta social que tuvo consecuencias positivas, pero le hizo la vida muy difícil a ella. Recuerda Nevenka —sobre cuyo caso se estrena ahora una película de Icíar Bollaín, Soy Nevenka— que, aun después de que los tribunales le dieran la razón, pensaba que «las cosas cambiarían y podría continuar con mi vida. Pero cuando llevaba un año me di cuenta de que no. Y volví a empeorar muchísimo». Hizo, recuerda, «muchísimas entrevistas de trabajo, y nada. Fui a todas, fui hasta a las de Zara», pero
«cuando llegaba el momento…, pues nada. Yo creo, la verdad, que en muchas me llamaban solo para ver cómo era, por curiosidad. Claro, como habían oído hablar tanto de mí… Y además, yo me negaba a quitar del currículo mi experiencia en el Ayuntamiento de Ponferrada, como me habían recomendado algunas personas…, pero es que, entre otras cosas, no tenía mucha más. Y también era un tema de dignidad, me decía a mí misma: ¿y por qué tengo que negar que estuve allí si profesionalmente aprendí mucho? Pues me niego a esconderme. Pero el caso es que en todas las entrevistas me acababan diciendo que no. No tuve ni una oportunidad».
Nevenka se fue entonces a Inglaterra; ahora vive en Irlanda. Pero tardó en perder
«un sentimiento de culpa total. Total. Culpa por lo que ocurrió, porque pensaba, igual que la sociedad en la que vivía, que si yo no hubiese tenido aquella relación con él, el acoso no habría ocurrido…, aunque ahora estoy empezando a entender que eso en realidad no importaba, que habría ocurrido de todos modos, porque creo que él tenía un plan… Y luego, por supuesto, la culpa que aquella denuncia pública causó a la gente que más quería».
Cuando el entrevistador le pregunta si España ha dejado atrás el «algo habrá hecho», responde:
«No sé si tanto como me gustaría pero algo sí. Hemos vivido “ochos de marzo”, hemos vivido “esta es tu manada”, que a mí me hizo llorar, y esa fue una de las razones por las que me decidí a hablar la primera vez. Pero he sentido rechazo social durante mucho tiempo. Hace años tuve que llamar a la Universidad Complutense para pedir mis títulos oficiales españoles, para que me los convalidaran aquí, y cuando decía “soy Nevenka Fernández” había como un silencio que me traspasaba. Yo entendía bien aquel rechazo silencioso. Los primeros años, los viajes que hacíamos Lucas y yo a Ponferrada tampoco eran fáciles. Hasta evitábamos volar en Iberia para no hacer la cola con los pasajeros españoles».
Lunes, 16/9/2024. Anuncia en Madrid el alcalde Martínez-Almeida que, esta semana, los usuarios de autobuses públicos se llevarán una sorpresa al subirse a ellos: en distintas líneas, se les amenizará el trayecto con música en directa. «Es solo una de las muchas actividades que hemos programado en Madrid por la Semana Europea de la Movilidad, que hoy comienza», tuitea, con un vídeo en el que unos tipos cantan y bailan una versión gospel de Oh happy day. Yo me pongo en el pellejo del currante que se suba al autobús a las siete de la mañana de un lunes, muerto de sueño y de hastío, pensando en los cinco días por delante de jefe cabrón, compañeros cantamañanas y trabajo alienante, y se tope a cuatro tíos bailongos haciendo gorgoritos con la voz, y llego a la firme conclusión de que alguno va a llevarse un puñetazo.
Martes, 17/9/2024. Se estrena la temporada 5 de Emily in Paris, una serie que no he visto, pero de la que leo este comentario: «Lo divertido de esta serie para mí es el hecho de que ella lleve en París cuatro años y haya conocido antes a Brigitte Macron que a un norteafricano».
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Me encuentro en la red con una cosa curiosa: la primera fotografía jamás tomada de un rayo. La capturó William N. Jennings en 1882:

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Empiezo Los orígenes intelectuales del Tercer Reich, de George L. Mosse, libro recién reeditado por La Esfera de los Libros que se ocupa del mundo völkisch, ese venero de germanidad telúrica y crecientemente racista que precedió y nutrió el advenimiento de la dictadura nazi. Me parece interesante una de las explicaciones de su surgimiento que Mosse da en la introducción:
«Rara vez o nunca las experiencias son como se habían imaginado, sobre todo si se han hecho esperar demasiado. Para muchos pensadores alemanes [a lo largo del siglo XIX], las expectativas de la unidad habían alcanzado unas dimensiones casi mesiánicas, y la comparación con la abúlica realpolitik de Bismarck supuso una tremenda decepción. Al principio, el nuevo Reich fue recibido con gran entusiasmo; pero era un tipo de entusiasmo más bien reservado a las experiencias religiosas, no las políticas, y la tarea de gobernar no está pensada para producir un continuo estado de éxtasis. Se tenía la impresión de que el Reich de Bismarck no había conseguido mantener el impulso dinámico que condujo a la unificación, lo que minó la confianza en la recién conseguida unidad nacional. La preocupación por la suerte de Alemania, una costumbre adquirida antes de la unificación, no se podía abandonar de pronto una vez conseguido el objetivo. De hecho, el problema persistía: la unificación política no parecía traer consigo la conciencia nacional que muchos alemanes habían deseado siempre. A lo que se dedicó el pueblo recién unificado fue a los proyectos materiales —ganar dinero y edificar ciudades—, y por ende a destruir esas antiguas tradiciones alemanas que, a juicio de muchos, habían sido la verdadera fuerza motriz del movimiento por la unificación».

Pablo Batalla Cueto (Gijón, 1987) es licenciado en historia por la Universidad de Salamanca, periodista y corrector de estilo. Ha sido o es colaborador de los periódicos y revistas Asturias24, La Voz de Asturias, Atlántica XXII, Neville, Nueva Sociedad, Crítica.cl, Jot Down, La Soga, Nortes, LaU, La Marea, CTXT, Público y El País; ha dirigido A Quemarropa, periódico oficial de la Semana Negra de Gijón, y desde 2018 es coordinador de EL CUADERNO. Ha publicado los libros Si cantara el gallo rojo: biografía social de Jesús Montes Estrada, ‘Churruca’ (2017), La virtud en la montaña: vindicación de un alpinismo lento, ilustrado y anticapitalista (2019), Los nuevos odres del nacionalismo español (2021) y La ira azul: el sueño milenario de la Revolución (2023).
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