Poéticas

Juan Ángel Asensio, en los límites del lenguaje

El poeta madrileño entrega en 'Los restos del rayo' una casa-libro, donde proclama que escribe «para saber qué hay tras la cortina».

/ una reseña de Carlos Alcorta /

Publicado, como su libro anterior, Antología de la especie humana (2019), por Ediciones Franz con un diseño exquisito, Los restos del rayo, el nuevo libro de Juan Ángel Asensio (Madrid, 1994) ―autor además de Locos / Santos / Salvajes (2017) y Huesos de ballena (2018)― nos abre las puertas de una casa que, más que un espacio, físico ―que también―, es un espacio mental. Es una casa-libro ―«una habitación-poema»― y, por tanto, un lugar para «convertir(te) en lenguaje» tanto la experiencia literaria como la amorosa. Ambas se funden en las páginas, y de esa fusión surgirá un nuevo concepto, desvelado al final del libro: «Está a punto de abrirse la puerta de esta casa-libro veremos quiénes somos cuando se cierre», escribe Asensio.

Ante la inutilidad de las palabras («pero no tengo el don ni la fuerza […] ni para construir un verbo que nos guarde»), las distintas estancias y los muros que las definen serán el escenario de las confidencias, imbricadas en el ámbito familiar y doméstico, en un afán de llegar al hueso de la relación: «los muros de nuestra casa son anchos y justos piadosos y honrados. en ellos caben todos los productos del lenguaje todos sus monstruos y trampas todas las imágenes que pueden moldearse con saliva y arcilla». 

Desde la totalidad de la experiencia («a todo le pertenezco pues todo te pertenece. todo soy pues todo eres y tuyo entero es el mundo y tuyo entero todo lo que habita en él habita nace o muere por los siglos de los siglos»), el poeta trata de trasmitir una pasión casi trovadoresca por el ser amado, como parecen testimoniar estos versos: «jamás albergará el pensamiento/ diseño divino alguno que describa/ la amplitud del deseo…». Ese ascenso a la divinidad no provoca una levitación. El sujeto poético tiene los pies en el suelo, como sucede en la cocina, donde las habituales labores que en ella se desarrollan son las más idóneas para concluir que «no es espíritu ni aliento/ lo que a tientas nos compone// tampoco metafísica de ningún tipo/ u oscura caligrafía// de oración y piedad estamos hechos/ de legumbres y faena/ y de memoria».

Es de todos conocido que santa Teresa afirmaba que Dios también estaba en los fogones. El pasillo, una especie de no lugar que sirve de tránsito para ir de una estancia a otra plantea aquí, de modo simbólico, la infancia, otro lugar de paso que nos conduce a la madurez. Es en la edad madura cuando se asume la incertidumbre vital, pero también cuando se cimenta el edificio del amor, de la pasión, del poema y el dormitorio, esa especie de jardín cerrado para pocos. El personaje que abrió el libro al principio debe ahora cerrarlo: «Se cierra ahora la puerta de la casa-libro adiós al polvo adiós/ a los tiernos asteroides que la habitan/ dentro solo queda una imagen nuestra más clara/ virtuosa   inmaculada».

Comentábamos al principio de esta reseña que quienes dejaban atrás este libro eran ya otros y nos parece que Asensio lo confirma con estos versos que utilizamos a modo de conclusión: «ahora mismo somos las posibilidades plenas de algo incompleto sostenidos por las palabras y los morfemas y los signos lingüísticos, aunque existamos también aquí afuera…». José Antonio Llera lo incluyó en la antología La noche es un pájaro azul. Antología de la última poesía española (Editorial Libros del Aire, 2023), y en ella Asensio escribió esta poética:

«Creamos el lenguaje sin lenguaje. Después llenamos una pizarra astral de símbolos, significantes y significados. Observamos de cerca las cosas, y más tarde les dimos nombre y dimensión propia. Escribo para nombrar las cosas. Bueno, no. Escribo para explorar el lenguaje, es decir, nuestra psique, es decir, nuestra percepción. Bueno, no.  Escribo para encontrar los límites del lenguaje. Bueno, no. Escribo para saber qué hay tras la cortina».

Esta indagación en el lenguaje nos enfrenta a una poesía complaciente con el lector porque su patrón expresivo rompe los moldes más habituales y sus referentes culturales ―no solo literarios― provienen de la sociología, de la lingüística, de la antropología o de la mística, entre otras muchas disciplinas. Evidentemente, no es preciso ser un experto en ellas para leer este libro, pero sin estar al tanto de lo que ocurre a nuestro alrededor perderemos una parte importante del sentido de estos versos.


Comedor

i

no busques en el aire señales de vuelo
ni en la tierra imagen nuestra

pues nada es capaz de igualarnos
a esta sed tan largamente sostenida

sed de sorbidos y agotar
la jarra que contiene el agua

hasta secar el vientre
y sus arroyos

Baño

iv

para alejarte todo este ruido
sembraré un jardín de agua
en todas las cosas y las palabras
que las nombran

allí viviré el silencio con sus nudos
y sus cascabeles sin cuerpo y sus noches
de abejas blancas

Cocina

i.i

no es espíritu ni aliento
lo que a tientas nos compone

tampoco metafísica de ningún tipo
u oscura caligrafía

de oración y piedad estamos hechos
de legumbres y faena
y de memoria

así de tierno es el amor que nos conforma

y así de tierna su caída
de tan larga que la vemos


Los restos del rayo
Juan Ángel Asensio
Franz, 2024
96 páginas
15 €

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Carlos Alcorta (Torrelavega [Cantabria], 1959) es poeta y crítico. Ha publicado, entre otros, los libros Condiciones de vida (1992), Cuestiones personales (1997), Compás de espera (2001), Trama (2003), Corriente subterránea (2003), Sutura (2007), Sol de resurrección (2009), Vistas y panoramas (2013) y la antología Ejes cardinales: poemas escogidos, 1997-2012 (2014). Ha sido galardonado con premios como el Ángel González o Hermanos Argensola, así como el accésit del premio Fray Luis de León o el del premio Ciudad de Salamanca. Ejerce la crítica literaria y artística en diferentes revistas, como ClarínArte y ParteTuriaParaíso o Vallejo&Co. Ha colaborado con textos para catálogos de artistas como Juan Manuel PuenteMarcelo FuentesRafael Cidoncha o Chema Madoz. Actualmente es corresponsable de las actividades del Aula Poética José Luis Hidalgo y de las Veladas Poéticas de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander. Mantiene un blog de traducción y crítica: carlosalcorta.wordpress.com.


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