Mirar al retrovisor

Un sistema educativo sin rumbo

Joan Santacana enumera diez conclusiones a las que ha llegado después de más de medio siglo dando clase a alumnos tanto adolescentes como universitarios.

/ Mirar al retrovisor / Joan Santacana /

Hace ya un cierto tiempo que soy espectador de la deriva de nuestros sistemas educativos. Digo que soy espectador porque me veo inevitablemente abocado a contemplar cómo, disparate tras disparate, el sistema se hunde en la ineficacia. Después de muchos años dedicado a enseñar y a educar tanto a adolescentes como a jóvenes universitarios, he llegado a algunas conclusiones de las cuales quisiera hacerles partícipes.

La primera es que nadie, absolutamente nadie, puede enseñar lo que no sabe. Este es un principio didáctico que me parece evidente.

La segunda conclusión a la que llegué es que, para enseñar, se requiere pasión por lo que se enseña y esfuerzo. Si falta alguna de las dos condiciones, no hay aprendizaje.

La tercera conclusión es que hay que proceder ordenadamente, de lo simple a lo complejo, so pena de perderse en un mar de dudas que causarán desánimo en docentes y discentes.

La cuarta de mis conclusiones es algo evidente: todos los humanos aprendemos según ritmos distintos; unos van más rápidos y otros más lentos; por ello es necesario establecer grados, clasificar, medir los aprendizajes y actuar en consecuencia.

La quinta conclusión es que todo proceso de aprendizaje requiere que los docentes sepan mucho más que lo que están obligados a enseñar; si el profesorado no está preparado para ir más allá de los currículos, no podrá ejercer su trabajo de forma satisfactoria.

La sexta conclusión se refiere a las emociones: es muy importante saber y poder emocionar al alumnado sobre lo que se está trabajando. Pero para emocionar a los demás, el docente ha de estar también emocionado. Las emociones son un motor potentísimo, pero si no es posible alcanzarlo, el único remedio es el esfuerzo.

La octava conclusión es que hay que inculcar en el alumnado el orgullo del trabajo bien hecho. Sin este ingrediente, faltan los incentivos imprescindibles. Las calificaciones y las notas pueden ser una herramienta para mejorar; son un termómetro que nos alerta si hay fiebre, pero hay que concebirlas como un diagnóstico, no como una sentencia.

La novena conclusión a la que he llegado en estos años es que resulta muy importante saber las cosas, pero es mucho más importante aprender los porqués.

La décima y última conclusión es que en el proceso de enseñanza los métodos didácticos o las teorías pedagógicas son muy importantes, pero no nos podemos detener en ello. Una metodología burocratizada es estéril, es como una máquina eléctrica a la que le falta la corriente: solo un montón de cables y chatarra. No hay métodos buenos y métodos malos; lo que sí hay son métodos adecuados en un determinado contexto y métodos inadecuados.

Esto es lo que yo aprendí despues de más de medio siglo dedicado a esta tarea, y cuando hoy veo lo que ocurre en las aulas, me duele que haya docentes que se vean forzados a enseñar lo que no saben; que nuestro sistema educativo vaya matado la pasión de los docentes y estigmatizado el esfuerzo de los discentes; veo cómo los currículos pretenden enseñar las materias de forma fragmentada, sin orden alguno; observo cómo en los centros escolares se pretende que los alumnos y alumnas aprendan todos al mismo ritmo, ofreciendo simulacros de recuperación a quienes no lo alcanzan; me doy cuenta de que lo que se exige para ser docente es, a veces, menos de lo que se exige para ser discente; contemplo cómo el afán de conocer ya no emociona; analizo cómo los sistemas de evaluación se degradan, hasta casi desaparecer en muchos tramos del sistema educativo; he visto como la didáctica ha sido substituida por una burocratización que esteriliza el aprendizaje, pretendiendo consagrar por ley aquello que a veces es tan solo una mala hipótesis pedagógica…

¿Saben? Quisiera estar equivocado y que ustedes, docentes o estudiantes, me demostraran que todo cuanto he escrito son alucinaciones de una mente deprimida, pero les advierto de que les resultará difícil convencerme de lo contrario. Por todo ello, ¡seguiré hurgando en la llaga de la educación!


Joan Santacana Mestre (Calafell, 1948) es arqueólogo, especialista en museografía y patrimonio y una referencia fundamental en el campo de la museografía didáctica e interactiva. Fue miembro fundador del grupo Historia 13-16 de investigación sobre didáctica de la historia, y su obra científica y divulgativa comprende más de seiscientas publicaciones. Entre sus trabajos como arqueólogo destacan los llevados a cabo en el yacimiento fenicio de Aldovesta y la ciudadela ibérica y el castillo de la Santa Cruz de Calafell. En el campo de la museología, es responsable de numerosos proyectos de intervención a museos, centros de interpretación, conjuntos patrimoniales y yacimientos arqueológicos. Entre ellos destaca el proyecto museológico del Museo de Historia de Cataluña, que fue considerado un ejemplo paradigmático de museología didáctica.


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7 comments on “Un sistema educativo sin rumbo

  1. Alicia Rios Ivars

    Me ha interesado muchísimo ese articulo con el que coincido plenamente.
    Mi padre José María Rios Garcia fue un apasionado docente de la Escuela de Minas del Politécnico de Madrid y tuve la suerte de que me transmitiera su devoción por la transmisión de los conocimientos y de la experiencia en la vida profesional como geólogo de campo y docente. Yo misma ejercí la docencia en la Facultad de Psicología de la UCM como profesora de Historia de la Psicología. Impartía las clases en el segundo curso de la carrera y he de decir que, cuando me cruzaba y me cruzo con mis ex alumnos, me comentaban: ¡Muchas gracias Alicia por cómo nos enseñaste a aprender y como nos activaste la pasión por el conocimiento y su aplicación en la vida cotidiana y en la actividad profesional! Mayor satisfacción no cabe.

    Actualmente acabo de escribir un libro que sistematiza mi relación con la comida y la cocina como cultura a lo largo de 81 años. Si le interesara, Profesor Santacana, le puedo enviar una copia del manuscrito bien en soporte electrónico o impreso en papel.
    Con un respetuoso abrazo, le saluda con afecto,
    Alicia Ríos Ivars

  2. guillermoquintsalonso

    Estimado compañero, de lo que todos deben tener la máxima seguridad es de que sin poner en práctica esos principios día a día no cabe hablar de enseñanza. Me ha tocado presenciar la educación de mis hijos y ahora presencio la de mis nietos. Y no puedo ser optimista. ¿Cuándo al tendremos una verdadera valoración de lo que se ha perdido al dejar caer en el olvido la formación humanística? He dejado de escribir sobre la necesaria recuperación de la calidad en la enseñanza pública; más aún, he dejado de denunciar el fraude que se hace cuando se celebra, por ejemplo, que el 96 % ha superado la prueba de acceso a la Universidad. Y por supuesto, qué podamos esperar de un ministerio en el que a la Ministra de Educación nunca se la oye hablar de educación? Páginas en las que se recuerden estos principios son necesarias. Sigue escribiendo y recordando lo obvio! Guillermo Quintás.

  3. guillermoquintsalonso

    Por supuesto, que siga y por mucho tiempo El Cuaderno dando un lugar a páginas de este tipo. Guillermo.

  4. gatitoide

    De todas formas un gran número de científicos e ingenieros, por poner un ejemplo típico, tienen que emigrar o dedicarse a la enseñanza, etc, porque no hay un tejido industrial o científico que los acoja
    De que sirve formarlos a gran parte?
    Y hay mucha gente brillante a pesar de lo mal que está todo
    Se dijo que la educación de antaño era pésima porque lo fiaba todo a la memoria

    Ahora la memoria ha desaparecido de la enseñanza y seguimos diciendo que esto está muy mal

    Nunca estará bien en España porque no es cuestión de profesores ni de alumnos, sino de la sociedad, que no da valor a lo que tratan de inculcar mediante la educación

    España no es país para sabios, sino para vividores, que tienen aquí su paraíso

    Con 50 millones tenemos 450.000 políticos
    Alemania con 80 millones cuenta con 150.000

    Cómo se come esto?

    Muy fácil, aquí se nace básicamente para pasarlo bien, y en eso puede que alguien tenga razon

    Jose m ferrandez

  5. Manuel Segura

    Buenas tardes, Joan. Siempre me han gustado sus escritos. Después de 36 años en la educación, no puedo más que corroborar cada una de sus palabras sobre el sistema educativo. No seré yo quien le haga de dudar de que tiene razón. Muchas gracias.

  6. Miguel de la Guardia

    Enhorabuena por la lucidez con que has señalado las condiciones que deben darse en docentes y estudiantes para asegurar el éxito del proceso enseñanza/aprendizaje. Comparto plenamente tu pesimismo ante la degradación de la educación. Medidas como la asignación por curso en función exclusivamente de la edad, la acumulación de las clases en horario de mañana o la decisión política de que los estudiantes no repitan curso, han venido a degradar aún más la calidad de la enseñanza. Mala cosa cuando los responsables de educación prefieren cambiar las estadísticas en lugar de hacer lo propio con la realidad y mejorar el sistema, no los datos a través de la reducción de los mínimos exigibles.
    En la enseñanza universitaria, la excesiva optatividad acabó dañando el concepto de grupo y terminó con las sinergias que se producían entre estudiantes que compartían un mismo itinerario.
    Coincido contigo en que la única fórmula que funciona en educación es la ecuación preparación+ilusión+esfuerzo y te agradezco el esfuerzo de compartir tus críticas.
    ¡¡¡Ánimo!!!. miguel

  7. jmferrandezverdu@hotmail.com

    Lo que dice el Sr. Santacana en su artículo son verdades como puños, y además lo dice con elocuencia y conocimiento de causa. No es posible no estar de acuerdo con sus ideas acerca de la comunicación del saber a través de una motivación emocional básica a la que luego seguirá la necesaria investigación y estudio.
    Al menos en la docencia universitaria, que es donde más funciona esta metodología, ya que durante la edad juvenil del bachiller y la ESO, los jóvenes son menos propensos a hacer demasiado caso a sus profesores y normalmente tienen otras preocupaciones, salvo casos de algunos alumnos más interesados en la cuestión del conocimiento. Hay pocos Faustos y muchos Don Juanes.
    Yo sólo sugería que la educación va más allá de la docencia. Es una cuestión más general, que importa a toda la sociedad y depende mucho del grado de bienestar económico y el entorno cultural.
    Las familias humildes o desestructuradas juegan siempre a la contra.
    Por otra parte, esa transmisión de la pasión de un profesor por una disciplina, esa semilla del saber, aunque puede atraer a muchos, no germina más que en aquéllos que llevan dentro de sí la tierra apropiada, como se comenta en el evangelio en dos lugares diferentes, la parábola del sembrador y la de los llamados y los elegidos.
    Pero Santacana establece un canon lúcido y eficaz del buen maestro, el que siente de verdad lo que dice y se le nota, y he conocido muy pocos en mis once años de universidad y durante el bachiller. Pero haberlos, haylos.

    José M Ferrández

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