Hombre has de ser si la aclaras,
hombre si acuerdas conmigo,
traer la vida jugada
y andar a mucho peligro
Canción del Juglar – Lauro Olmo
El periodista Eduardo Haro Tecglen describió a Lauro Olmo como un modesto héroe cívico. Lo fue toda su vida, pero ha quedado en la memoria su lucha en el barrio madrileño de Pozas, cuando las piquetas amenazaban con tirar abajo su casa en el número 4 de la calle Princesa para hacer un Corte Inglés. Olmo y su familia fueron los últimos en irse. Durante casi un año estuvieron viviendo entre cascotes, negándose a pactar con la empresa inmobiliaria y vigilados de cerca por los grises. La historia de una resistencia numantina que incluyó denuncias al Ayuntamiento, movilizaciones vecinales, coacciones constantes y una amplia cobertura de la prensa. Era el año 1972 y más de uno pudo ver en aquella batalla por la dignidad de todo un barrio el verdadero rostro del régimen y su absoluto desprecio por los derechos de los más humildes. A modo de señal, durante los meses que duró el asedio de excavadoras y camiones que se llevaban los escombros, en el balcón de la casa del escritor ondeaba una camisa blanca. Un símbolo del compromiso, la tenacidad y la incansable defensa de la justicia que caracterizaron a Olmo, pero también un guiño a la obra que lo había hecho famoso, estrenada una década antes y que causó no poco revuelo en la España de entonces. Contaba el propio autor que, cuando La camisa fue llevada al extranjero y se representó en ciudades de Alemania, Suiza o Francia, algunos de los españoles emigrantes que asistían al teatro eran incapaces de contener las lágrimas, emocionados al contemplar aquel drama que transcurría en un barrio de chabolas del cinturón de Madrid y en el que muchos intuían su propia historia. «¡Lola, no te vayas!», le gritaban a la protagonista cuando se disponía a marchar al extranjero.
Pobre Lauro, dice en sus memorias Haro Tecglen, al que todo le negaron. Siempre en lucha por sobrevivir, falto de ayudas, sostenes y solidaridades para estrenar y al que aplicaron con reiteración y alevosía todos los mecanismos de la censura para callarlo. No solo los del régimen. También los suyos, los príncipes de aquel realismo social del que luego muchos acabarían renegando («literatura de la berza», lo llamaban) y que, en realidad, no soportaban la estampa popular, caricaturesca y de sainete que les mostraba Lauro. Por vulgar y naturalista, por su obstinado empeño en desenmascarar las trampas de algunas cosas y gentes o porque la imagen amarga y el acento crítico de La camisa, La condecoración, La pechuga de la sardina o el Pablo Iglesias que montó en 1984 escocía y traía de vuelta la memoria dolorosa de unos tiempos terribles. Luego, después de muerto, corrieron a hacerle homenajes. Él, tan honrado, cordial y generoso con los demás, sufriendo en silencio el desdén de mandarines diversos y poderes varios, pero sin renunciar jamás a poner en escena su fe en la libertad y en el hombre. Hubo un apoyo que nunca le faltó. El de Pilar Enciso, su mujer y su «compañera de las horas difíciles», según dice la dedicatoria de La camisa, siempre a su lado, ensombrecida injustamente por la figura de su marido y que fue capaz de sacrificar su propia carrera como directora para que Lauro pudiera dedicarse a escribir.
Ahí siguen los dos, en un semiolvido del que me gustaría pensar que viene a rescatarlos la publicación de este Lauro Olmo y Pilar Enciso: teatro de resistencia, editado con extraordinario mimo por el CDAEM y coordinado por Berta Muñoz Cáliz en colaboración con Álvaro Pajares González y Miguel Ángel Hermida. Un completísimo trabajo que maravilla por su impresionante fondo documental y que tiene mucho de homenaje, pero que es, sobre todo, un modo de reivindicar y (re)descubrir a dos figuras insoslayables de la literatura española de la segunda mitad siglo XX cuyo legado se mantiene vivo. Lo dice Marina Bollaín en el prólogo que encabeza el volumen: el teatro de Lauro Olmo es mucho más que un espejo crítico de aquella España gris y miserable que ahora algunos ignorantes reivindican o titubean en condenar. A pesar del tiempo transcurrido y de las transformaciones que ha vivido nuestra sociedad, los dramas de Olmo siguen ofreciéndonos reflexiones y miradas sobre asuntos que continúan vigentes (la precariedad laboral, las dificultades para conseguir una vivienda, los abusos del poder y la amenaza del fascismo, la situación de violencia y maltrato que sufre la mujer, la censura y la falta de libertad de expresión, la manipulación mediática, el problema de la emigración y el desarraigo) y lo que tal vez es más importante: permanecen como una invitación a pensar y defender otros imaginarios sociales.
Dividido en tres partes, se abre el libro con seis estudios de diferentes autores cuyo hilo común es el interés por observar cuestiones como el trabajo conjunto que hicieron Lauro y Pilar o el análisis de aspectos y constantes poco subrayadas de la obra dramática de Olmo. El primero de estos trabajos, firmado por Marta Olivas, constituye una aproximación a la trayectoria vital y literaria del autor de La camisa en donde, junto a su semblanza, asoma la de su inseparable compañera. Una amplia panorámica que reivindica su compromiso con los desfavorecidos y su concepción del teatro como herramienta de denuncia y modelo para la creación de un arte popular, en permanente evolución y desarrollo, que pudiera dar cuenta de unos conflictos y males sociales. En este sentido, son objeto de estudio las distintas obras de Olmo y los avatares que rodearon su estreno, haciendo hincapié en los problemas con la censura (no creo que exista ningún otro autor español más perseguido por los órganos censores que Lauro) o el escaso aprecio que los temas de este teatro combativo suscitaron en los nuevos tiempos democráticos, circunstancias que también se extendieron a Pilar Enciso, a la que se impidió proseguir su labor renovadora del teatro infantil. El texto concluye con una apasionada defensa de la obra y el pensamiento de los dos dramaturgos y, por supuesto, de su actualidad, que «sigue interrogándonos sobre quiénes somos dentro y fuera del teatro».
En sintonía con este trabajo y la trayectoria creadora y social de ambos autores se encuentra el tercero, obra de Eva Elena Llergo, en donde se aborda el teatro infantil que escribieron Olmo y Enciso entre la década de los cincuenta y los sesenta, así como la enorme tarea que realizaron —especialmente Pilar— a la hora de dinamizar y consolidar la escena orientada a los más pequeños. Se trata de un aspecto casi desconocido de la obra de Olmo y nos advierte inmediatamente Llergo del error de considerar que por tratarse de piezas dirigidas a niños se libraron estos textos de los efectos y rigores de una censura que empleaba aquí la misma saña y el mismo celo que con las obras para adultos. Adjunta para confirmarlo los oficios y expedientes que impidieron el estreno de obras como, por ejemplo, El raterillo. Sometidas las obras a un análisis que pone de relieve su complejidad e intenciones, es evidente que nos encontramos ante un teatro infantil que, en clara oposición a las fórmulas adoctrinadoras y ejemplarizantes que promulgaba y difundía el régimen, mostraba el mismo afán contestario que los textos destinados al público general y que, ante todo, buscaba perfilarse como un medio desde el que fomentar una visión crítica de la realidad, ofreciéndose además como alternativa a los escenarios conservadores y moralizantes de la época. Todo ello, según apunta Llergo, «sin renunciar a la noción de espectáculo, de divertimento y de arte que merecen tanto los pequeños espectadores como los adultos».
Comparten el segundo y el cuarto artículos el interés por profundizar en aspectos capitales de la obra de Lauro Olmo como son el modo en que su teatro refleja la penosa situación de la mujer en la España franquista o el tratamiento que el autor hace del espacio en su dramaturgia. El primero, escrito por Miriam García Villalba, es un pormenorizado y admirable recorrido por las distintas creaciones femeninas que hallamos en la trayectoria de Olmo y nos descubre el atrevimiento, la coherencia y la valentía con que el escritor presentó a las mujeres como víctimas de la represión sexual y de una educación sexista o de unos roles patriarcales y machistas que las recluían en la esfera doméstica. Presas de un poder omnímodo, depredador y violento que las cosifica, somete o anula, las mujeres del teatro de Olmo intentan sacudirse estas imposiciones y afirman su voluntad por alcanzar una libertad y una igualdad semejantes a las de los hombres. Escribir sobre estos asuntos no solo revela una vez más la conciencia social de Olmo y su deseo de crear un teatro crítico capaz de reconsiderar problemáticas y circunstancias de la vida española, sino que afirma su originalidad en un contexto donde eran pocas las voces interesadas en abordar unos temas que cobran ahora nuevos significados desde la perspectiva de género y la crítica literaria feminista, tal y como indica García Villalba. Una originalidad que también se observa en la manera en que el dramaturgo nos presenta los espacios urbanos en sus obras, identificados radicalmente con los personajes, pero que, además, en su búsqueda por trascender un ámbito personal, terminan actuando como metáforas de una realidad social alienante y deshumanizadora. El texto de Cerstin Bauer-Finke es, en este sentido, otra panorámica ejemplar de la carrera literaria de Lauro Olmo en donde se exponen los escenarios principales de su teatro, siempre vinculados al vivir de las clases humildes, y desde los que se «hace posible una multitud de efectos dramáticos y dramatúrgicos en sus diversas formas estéticas». Ámbitos y lugares que nos informan de una escasez moral y material y de la sordidez de un contexto de feroz represión y asfixia intelectual, pero donde también se advierten tímidas señales de comunidad que invitan a no perder la ilusión de la esperanza.
Cierran esta primera parte dos textos que examinan el archivo de Lauro Olmo y Pilar Enciso que forma parte de los fondos del CDAEM. El primero es un estudio de Antonio Fernández Insuela sobre la correspondencia entre el dramaturgo y el ensayista y traductor Felipe Lorda Alaiz, afincado en Holanda y responsable del estreno de La camisa en 1966 en la ciudad de Utrecht. Las cartas entre ambos no solo dan cuenta de las gestiones para lograr que la representación tuviera éxito y de la gran labor de difusión que realizaron algunos amigos del escritor para que sus obras fueran conocidas más allá de nuestras fronteras, sino que son una valiosa muestra de los intereses literarios e intelectuales de Olmo, de su concepción del teatro y del estado creador en que se encontraba en aquel entonces. El último artículo es obra de Álvaro Pajares, Miguel Ángel Hermida y Mar Gómez, archiveros del CDAEM y responsables de la catalogación y el inventario de los distintos documentos y materiales del escritor que fueron legados a la institución por sus hijos Lauro y Luis a principios del año 2023. El texto, además de un completo repaso de todo este rico fondo bibliográfico y documental compuesto por obras inéditas, correspondencia, recortes de prensa, fotografías, carteles de las distintas producciones del autor y distintos objetos personales, encierra un aviso a futuros estudiosos interesados en examinar la obra de Lauro Olmo y que disponen aquí de unas preciosísimas fuentes de investigación.
La segunda parte del volumen nos brinda la sorpresa de encontrarnos con un largo texto inédito de Lauro Olmo. Se trata de Carta autobiográfica, a la que acompaña una breve introducción de Ángel Berenguer y en donde este nos explica su origen y la relevancia que tienen estas páginas de Olmo como resumen de su vida y expresión de su pensamiento literario y su activismo social. El texto es mucho más que un reencuentro con el estilo llano, sincero, pleno de humanidad del autor de English Spoken. Para empezar, constituye una amena crónica de las transformaciones que vivió nuestro país y sus principales acontecimientos, con estampas del Madrid republicano, del horror de la guerra civil y los bombardeos en Alicante o las dificultades para sobrevivir en una España que se había convertido toda ella en una cárcel. Junto a esa evocación, la memoria de un escritor en donde se combinan los recuerdos de la vida personal y familiar (son conmovedoras las páginas dedicadas su madre y a Pilar Encisco) con los de una carrera literaria que tiene su momento culminante en el estreno de La camisa en 1962 y que, más allá de las mordazas que le impuso el poder o la marginación que sufrió después, nos muestra a un autor que no entendía de claudicaciones y que se mantuvo siempre fiel a su humildad, a unos principios de solidaridad y justicia y a la idea del teatro como un medio para activar conciencias y transformar la sociedad.
Qué mejor manera de coronar esas emocionantes páginas escritas por el propio Lauro que con una reunión de sus poemas en la última parte del volumen. La edición de Adelardo Méndez incluye Barrio Pozas, aquel romance que dice: «Piquetes de la codicia, / ¿qué fuisteis a desahuciar? / Si nuestros hijos reían, / ahora ya saben llorar; / si nuestros hijos hablaban, / ahora ya saben callar». Olmo se presentó con él a un concurso convocado durante unas fiestas populares en la Plaza Mayor. Ni siquiera se lo aceptaron porque no se atenía a las bases, pero le permitieron la lectura. Cuando Lauro empezó a recitar, la luz se fue misteriosamente. Dio igual. Él continuó leyendo y la cosa acabó con la intervención de los guardias. Solo así podían callarlo.
Lauro Olmo y Pilar Enciso: teatro de resistencia es una llamada a recuperar las voces de dos autores a los que nuestra literatura no ha hecho justicia. Su obra y su testimonio, ignorados durante demasiado tiempo, descubren su afinidad con los tiempos actuales. Han cambiado los ambientes, pero no los diversos modos de miseria, injusticia y desigualdad que continúan asolándonos. De ahí, lo oportuno de esta edición, que nos descubre la impagable labor de Pilar Enciso y sitúa a su compañero Lauro Olmo como lo que es, un clásico imprescindible de nuestras letras.

Berta Muñoz Cáliz (ed.)
INAEM, 2025
312 páginas
18€

Álvaro Acebes Arias (León, 1990) es licenciado en filología hispánica y profesor de Educación Secundaria. Doctorando en la Universidad de León con una tesis sobre la obra del escritor Rafael Chirbes, ha realizado además estudios sobre los distintos cauces de la narrativa española, con especial interés en figuras como Belén Gopegui, Marta Sanz, Isaac Rosa o Ricardo Menéndez Salmón. También ha participado en revistas, medios literarios y en organizaciones culturales como el Club Cultural Leteo de León o el Seminario Permanente Claudio Rodríguez de Zamora.
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Excelente trabajo. Gracias.