Escuchar y no callar

La danza: arte y sufrimiento

Miguel de la Guardia escribe sobre la parte invisible del ballet, impresionado por la fotografía de los pies torturados de una bailarina.

/ Escuchar y no callar / Miguel de la Guardia /

En diciembre de 2024, mi buen amigo el profesor José Juan Santana tuvo la generosidad de invitarme a pronunciar, en Las Palmas de Gran Canaria, la conferencia inaugural del curso de la Academia de Ciencias de Canarias, y esa fue una excelente oportunidad para disfrutar de esa preciosa isla, que no conocía, y beber de su arquitectura, sus paisajes, su gastronomía y la hospitalidad de sus gentes. Como siempre que viajo, mi cámara estuvo atenta a los rincones y el paso de las gentes, los productos locales y sus mercados. En todo viaje, además, se impone la visita de sus galerías de arte, a la búsqueda de otras maneras de mirar influidas por otra luz y otros temas y sus librerías, buscando fotografías y acuarelas de las calles y poemas de escritores locales; puesto que en muchas ocasiones resulta difícil encontrar obras publicadas en pequeñas editoriales fuera de su ámbito territorial, en especial en lo tocante a la poesía.

Soy consciente de que abuso del lector en la divagación anterior, que solo trata de colocar la imagen que sirve de apoyatura a este texto de El Cuaderno en un momento y un lugar concretos y que permite plantear el tema de esa mezcla de arte y dolor que encierra la perfecta ejecución del ballet clásico.

Fue el libro de Violeta Aguilera Vargas La danza, y en especial su portada, lo que avivó en mí el recuerdo de una velada de danza en París en compañía de dos buenas amigas y las sobrinas de una de ellas. Las dos jóvenes eran bailarinas y tenían ese porte al andar que procuran las horas de disciplinado ejercicio en el dominio del cuerpo y sus posturas pero, rápidamente, el tema derivó hacia el enorme consumo de tiritas y ungüentos que requería el aprendizaje de la danza para la economía de las bailarinas en relación con el cuidado de sus maltrechos pies. La foto de portada del poemario de Violeta Vargas no podía por menos que reforzar ese recuerdo y materializarlo, pues nunca antes había visto una imagen de los pies destrozados de las bailarinas. No compré el libro, pues mi factura excedía la prudencia del mermado sueldo de un profesor emérito con tres hijos estudiando en la universidad y, al leer distraídamente algún poema suelto, no tuve la fortuna de encontrarme con uno que me hablara a mí. Pero busqué por todos lados al fotógrafo que había hecho la portada y no pude saber quién era.

La fotografía me enfrentó a la realidad del enorme sacrificio que supone la correcta ejecución de los pasos de baile y a la deformación de los pies que se esconde debajo del glamur de unas zapatillas de ballet nuevas y relucientes. Territorio de heridas, tiritas y vendajes, los pies de bailarina nos cuentan las horas de estudio y de práctica, a veces los accidentes y caídas y, siempre, la historia de quien un día decidió convertirlos en instrumento de su arte. La fotografía anterior me ha enseñado a mirar más allá del movimiento de los bailarines en la escena y mis ojos se giran hacia el espejo y la barra fija de las horas de ensayo y el dolor que recompensa tanto esfuerzo al final de la clase.

Espero conseguir, al menos, el poemario de Violeta Vargas, aunque lo que yo quería era una copia original de la fotografía de su portada e incluso tener la oportunidad de fotografiar los pies de las bailarinas en su doble perspectiva de arte y esfuerzo, de belleza y sufrimiento puesto que hay que forzar mucho los dedos de los pies para conseguir que impulsen los cuerpos en ese vuelo al ritmo de la música que nos impresiona. Sirvan estas líneas como mi homenaje particular a la danza y como vano intento de formular deseos, pero, lo mismo alguien lee estas líneas y se anima a hacerlos realidad. Al fin, solo no se lee lo que no se escribe.


Miguel de la Guardia es catedrático de Química Analítica de la Universitat de València desde 1991. Tiene un índice H de 88 según Google Scholar y ha publicado más de 900 trabajos en revistas del Science Citation Index con más de 34.600 citas,5 patentes españolas, 4 libros sobre Green Analytical Chemistry (Elsevier, RSC y Wiley), un libro sobre Calidad del Aire (Elsevier), 2 libros sobre Análisis de Alimentos (Elsevier and Wiley) y un libro en dos volúmenes sobre Smart materials en Química Analítica (Wiley). En la actualidad está preparando un libro sobre Nuevas sustancias sicoactivas con un contrato con Elsevier. Además ha publicado 12 capítulos de libros. Ha dirigido 35 tesis doctorales y es Editor jefe de Microchemical Journal (Elsevier), miembro del consejo editorial de varias revistas y fue condecorado como Chevallier dans l’Ordre des Palmes Académiques por el Consejo de Ministros de Francia y Premio de la RSEQ (España). Entre 2008 y 2018 publicó más de 300 columnas de opinión en el diario Levante EMV y colabora con El Cuaderno desde mayo de 2021. 


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