Extrasístoles
«La primera vez que te vi estabas de espaldas. Te volviste para que nos presentaran, y me dio un vuelco el corazón. Me pareciste la criatura más hermosa que había visto en mi vida. Unas horas más tarde, sentados en una terraza veraniega, empezamos a charlar sin parar, iniciando una conversación que jamás se ha interrumpido». Un artículo de Antonio Monterrubio.
