Pablo Batalla escribe en su dietario sobre la curiosa historia familiar de los Lacalle, la sobreabundancia de autoficción en la literatura o la lectura de ‘Hijas del hormigón’, de Aida dos Santos.
Mi amigo acata que ya no tiene ningún sentido seguir siendo carlista en el siglo XXI. Pero la bandera con las aspas y la boina bermeja siguen ahí. Y yo sigo diciendo que tengo un amigo carlista aunque no lo tenga, porque sé que en realidad sí lo tengo.