Crónicas ausetanas

Populismo de ricos, populismo de pobres

Un artículo de Xavier Tornafoch.

Crónicas ausetanas

Populismo de ricos, populismo de pobres

/por Xavier Tornafoch/

Hace unos años, coincidiendo con el día en que se conmemora la muerte de Eva Perón, acudí al cementerio de la Recoleta de Buenos Aires. Al llegar a la tumba de la esposa de Juan Domingo Perón vi a una multitud que se arremolinaba a su alrededor para dejar unas flores o para recitar unos versos de homenaje. En su mayoría era gente sencilla, muchos ancianos, que evidenciaban un sentir sincero en el recuerdo a la figura de Evita. El mismo día, ante la sede de los sindicatos bonaerenses, una marcha de antorchas me sorprendió mientras caminaba por la avenida Belgrano. En ambas ocasiones tuve la oportunidad de hablar con personas que defendían, en un lenguaje muy sencillo, un programa político que podría resumirse así: «Soy peronista porque el peronismo se ocupa de los pobres». Si un movimiento ha sido tachado de populista, ese es el peronismo. Se le han colocado todos los atributos de esta tendencia: utilización demagógica del discurso político, sencillez del programa, liderazgo mesiánico y nacionalismo, entre otros. A pesar de ello, o gracias a ello, movimientos de este tipo surgieron en América Latina después de las dictaduras de los años setenta y del posterior colapso de los gobiernos liberal-demócratas que las sucedieron, en un contexto de crisis económica y social. El distanciamiento de los Estados Unidos y el abandono de las instituciones económicas que impusieron políticas de austeridad provocaron muchos recelos en Occidente, que tendía a identificar estabilidad con regímenes liberales donde no hubiera espacio para discutir la ortodoxia económica neoliberal, fueran cuales fueran sus consecuencias sociales, obviando la más que probable reacción de las sociedades latinoamericanas a esas políticas que las condenaba al hambre.

El contrapunto intelectual de esta visión peronista del populismo de los pobres lo ofreció el sociólogo argentino Ernesto Laclau, el cual proporcionó contenido ideológico y estrategia política a lo que se creía un sarampión emocional propio de las clases subalternas. De Laclau bebieron muchos de los activistas y profesores universitarios que crearon Podemos, intentando trasladar a Europa unas formas de actuación y organización política específicamente latinoamericanas. De hecho, eran muy populares las comparecencias de Iñigo Errejón en los actos peronistas, donde era recibido con entusiasmo. Era un reconocimiento a su esfuerzo por extender el socialpopulismo al otro lado del Atlántico. Luego vinieron las crisis internas y los cambios de rumbo, pero Podemos nació ahí; estos eran sus referentes. Como no podía ser de otra manera, la derecha local, en todas sus vertientes (liberal, conservadora, nacionalista y socioloberal) puso el grito en el cielo acusando a Podemos y a su entorno de recibir fondos del chavismo. Según decían, España no era Sudamerica y el populismo (de los pobres) era una especie de aberración impropia de una sociedad civilizada. Sin embargo, los estragos que la crisis económica del 2008 había causado en las capas populares y medias de la sociedad española fueron muy profundos y no se desvanecieron con la mejora de las cifras macroeconómicas.

Al calor de este malestar social, surgió un populismo de los ricos que se expresó de muchas formas, no sólo en España sino en toda Europa. Movimientos nacionalistas y populistas de derechas tuvieron un creciente apoyo en el continente, ganando elecciones y llegando a posiciones de gobierno con agendas antinmigración y proteccionistas, que han culminado con el Brexit. En otros lugares, este populismo de las clases medias ha impregnado los movimientos independentistas preexistentes, como es el caso de Flandes o de Cataluña. En este sentido, es interesante repasar el discurso de Pilar Rahola, la periodista de referencia del independentismo catalán, acerca del reciente golpe de Estado en Bolivia. Después de condenar la violencia ejercida contra los manifestantes, que ocasionó numerosos muertos, criticó duramente a Evo Morales y a su partido, el MAS, a los que tildaba despectivamente de populistas, justamente ella que hace de la adoración a Carles Puigdemont casi un programa político. Al final, lo que nos está anunciando la popular periodista es que existe un populismo bueno, el suyo, el de las clases medias, blancas y nacionalistas de Europa, y un populismo malo, el de los pueblos latinoamericanos o el de las clases obreras locales. El primero es civilizado y moderado, el segundo es bárbaro y totalitario. Al final, esta es la diferencia entre sostener una educación pública y gratuita para todos, como materializó el presidente Lula en Brasil, creando veinte universidades públicas durante su mandato, o defender, como hace Rahola a menudo, que la gratuidad de la matrícula universitaria, un derecho recogido en las leyes de algunos países de la Unión Europea, es demagógico e inmoral.

Más allá de Rahola, que acostumbra a expresar inteligentemente sus posiciones populistas, un adjetivo que sin embargo ella no se atribuye en absoluto, en España este populismo de ricos ha cristalizado en una formación política que ya tiene más de cincuenta diputados en el Congreso. El día de la votación de la investidura del presidente del Gobierno, y mientras observaba lo que sucedía en la carrera de San Jerónimo, advertí que no hacía falta ser muy perspicaz para saber, incluso en el tono de voz, a qué partido pertenecían los diputados que, a viva voz, se pronunciaban en su apoyo o rechazo a Pedro Sánchez. Era una parte de la vieja oligarquía española la que se encarnaba en ese populismo de derechas que se esfuerza en presentarse como moderno y atrevido pero que huele a pasado y a antiguo, un hedor que no se puede disimular con unas gotas de colonia.


Xavier Tornafoch i Yuste (Gironella [Cataluña], 1965) es historiador y profesor de la Universidad de Vic. Se doctoró en la Universidad Autónoma de Barcelona en 2003 con una tesis dirigida por el doctor Jordi Figuerola: Política, eleccions i caciquisme a Vic (1900-1931) Es autor de diversos trabajos sobre historia política e historia de la educacción y biografías, así como de diversos artículos publicados en revistas de ámbito internacional, nacional y comarcal como History of Education and Children’s LiteratureRevista de Historia ActualHistoria Actual On LineL’AvençAusaDovellaL’Erol o El Vilatà. También ha publicado novelas y libros de cuentos. Además, milita en Iniciativa de Catalunya-Verds desde 1989 y fue edil del Ayuntamiento de Vic entre 2003 y 2015.

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