Mirar al retrovisor

¿Un sistema educativo sin brújula?

Joan Santacana escribe sobre nuestra pérdida progresiva de familiaridad con el imaginario cristiano, imprescindible para entender numerosas referencias del arte y de la cultura que se han vuelto inaccesibles para los estudiantes más jóvenes.

/ Mirar al retrovisor / Joan Santacana Mestre /

Cuando yo empezaba a dar clases de historia del arte, algunos alumnos me preguntaban sobre temas religiosos como, por ejemplo, los pecados capitales o el significado del cordero místico o de la Pascua cristiana. Eran preguntas necesarias para comprender determinados temas de las artes visuales de la época barroca o renacentista. Pasaron algunas décadas y las preguntas eran mucho más simples: se trataba de conocer las historietas bíblicas, tales como la de Judit y Holofernes o la de Noé y el Arca de la Alianza. Pasaron algunas décadas y ya preguntaban sobre la historia de la pasión de Cristo: «¿quién es este personaje ensangrentado que se puede ver en muchos museos?». O bien: «¿quién es la Virgen María?». Recuerdo especialmente que acompañé a una amiga británica muy joven a visitar el extraordinario museo de arte medieval de Barcelona (hoy MNAC) y, ante las imágenes de las vírgenes románicas, me preguntó, para mi desesperación, exactamente eso: «¿quién es la Virgen?». Por lo visto la formación cultural en Gran Bretaña ya estaba, en aquel entonces, tan avanzada como despues lo estuvo entre nosotros.

Todo ello me certificaba el progresivo desconocimiento de las bases del cristianismo por parte de mis alumnos. Hoy he oído que preguntaban: «¿qué es un obispo?». El desconocimiento está llegando a afectar a cualquier esfera de la cultura religiosa. Yo recuerdo que, cuando estudiaba en la vieja Facultad de Letras de la Universidad de Barcelona, tenia que buscar algunas historias de la mitología grecolatina que me resultaban desconocidas. Ahora, además de los mitos clásicos, es la mitología cristiana la que resulta desconocida.

En otro orden de cosas, también recuerdo que cuando quería consultar documentación archivística, la mayoría de los documentos estaban escritos en latín y yo tenia que recurrir a mis viejos maestros, a colegas excuras o bien pasarme horas intentando descifrar algún documento. Y es que la documentación fundamental de nuestros archivos está en esta lengua. Incluso el Tratado de Utrecht, redactado en 1713 y que regula el estatus actual de Gibraltar, está en latín.

En los últimos años de mi vida académica, he visto pues como los estudiantes, desconocedores de las mitologías que han contribuido a forjar Europa, perdían su capacidad de análisis, mientras que aquellos que querían dedicarse a investigar la historia se veían privados de consultar una parte importante de la documentación archivística. ¿Qué puedes hacer si desconoces las bases de tu propia cultura y estás incapacitado para beber en sus fuentes?

Es cierto que hoy todo puede encontrarse en la web. El Tratado de Utrecht se halla en Internet y está traducido, y el Ministerio de Asuntos Exteriores tiene un extenso informe sobre él, traducción incluida. Pero la inmensa mayoría de documentos archivísticos latinos, no lo están y, por lo tanto, no son utilizables.

Les cuento estas reflexiones para que comprendan dos cosas: la primera es el progresivo empobrecimiento de nuestro sistema educativo en materia de ciencias sociales, ya que aquellas alumnas y alumnos de hace unos años hoy ejercen el profesorado. La segunda es la pérdida de interés de muchos museos de arte, especialmente los de arte antiguo, medieval e incluso moderno. No hace mucho tiempo visité en Roma una exposición de pintura dedicada a Artemisia Gentileschi. Se exponía la famosa obra de Judit y Holofernes y se comparaba con otras similares, como las de Caravaggio, Donatello y otros que no recuerdo muy bien. El relato se centraba en que Artemisia, de joven, había sido violada, y en la obra en cuestión volcaba una parte del odio y de la repugnancia hacia el violador. Claro está que esta historia requería una extensa exposición sobre las circunstancias que condujeron a Judit a degollar al general enemigo. La exposición era extraordinaria; estaba muy bien organizada y comisariada, pero en ella era imprescindible conocer antes la historia bíblica, so pena de no comprender nada. Esto es, pues, una parte, quizás mínima, del precio que pagaremos por el deterioro imparable de un sistema educativo que tal vez haya ido perdiendo la brújula.


Joan Santacana Mestre (Calafell, 1948) es arqueólogo, especialista en museografía y patrimonio y una referencia fundamental en el campo de la museografía didáctica e interactiva. Fue miembro fundador del grupo Historia 13-16 de investigación sobre didáctica de la historia, y su obra científica y divulgativa comprende más de seiscientas publicaciones. Entre sus trabajos como arqueólogo destacan los llevados a cabo en el yacimiento fenicio de Aldovesta y la ciudadela ibérica y el castillo de la Santa Cruz de Calafell. En el campo de la museología, es responsable de numerosos proyectos de intervención a museos, centros de interpretación, conjuntos patrimoniales y yacimientos arqueológicos. Entre ellos destaca el proyecto museológico del Museo de Historia de Cataluña, que fue considerado un ejemplo paradigmático de museología didáctica.

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3 comments on “¿Un sistema educativo sin brújula?

  1. Admirado profesor: tendría que llamarle «sensei» que es un peldaño más alto. Resulta claro que diferencia claramente la actitud personal y la borrasca cultural que nos han impuesto. Hace días, en un bar del pueblo, comenté la trascendencia de 1936, con un chico majo, trabajador de unos 35 años; me miró como si hablase del Carbonifero. Ni un insulto al Generalísimo el tercero. Está bautizado y confirmado y ni sigue ni las dos primeras estrofas del padrenuestro. Su vida se apoya en un bloque de hielo. No le da ni para juzgar: sólo ignora. La casi totalidad de los coetáneos que yo he seguido de cerca mientras eran amiguetes de mis hijos, ya no , son iguales. Es preciso un superego para al menos rebelarse en contra de él. Pero ya logrado el vacío, el pueblo es plástica amorfa. Ya me pasó algo parecido en el alumnado universitario. Estamos a merced de los pastores de una piara de cuerpos sin alma…o lo que sea. Saludos!

  2. muchas gracias.

  3. Núria Rajadell-Puiggròs

    quanta raó !!!…. és molt greu el que està passant amb aquesta pèrdua de referents, malgrat siguem molt progressistes i no anem a missa cada dia !!

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