/ Notas de lectura / Carlos Alcorta /
I.
Rafael Morales Barba, compendio de malestares
Reúne en este volumen Rafael Morales (Madrid, 1958) su obra poética, muy breve, si tenemos en cuenta que está integrada por solo cuatro libros (aunque al autor, en las palabras preliminares, hace mención solo a tres publicados: «mi obra poética al día de hoy: tres libros vinculados por asunto y tono, matices, pulsión, y alguna evolución sigilosa, y un inédito». No sabemos cuándo redactó estas palabras, pero a día de hoy, los cuatro están ya publicados). Y es que Morales, profesor de literatura española en la Universidad Autónoma y reputado especialista en poesía española contemporánea, género sobre el que ha escrito innumerables artículos, ensayos y antologías como La musa funámbula. La poesía española entre 1980 y 2005 (2008), Poetas y poéticas para el siglo XXI en España (2009), Las poéticas del malestar (2017) o Revisiones y tanteos sobre poesía española (2020) ha ido postergando su faceta creativa durante muchos años. Tanto es así que su primer libro, Canciones de deriva, data de 2007. Quizá la herencia paterna haya pesado mucho a la hora de inclinarse por dar a conocer su obra más personal, guardada en el cajón durante años: «Muchos cuadernos rotos, o escritos antes de los veinte años, y empezados a publicar a comienzos de este siglo, con algún vestigio, y completamente transformados, desembocaron en este primer libro», escribe Morales refiriéndose a Canciones de deriva, sobre el que en otro lugar nos da más detalles: «Su origen es antiguo en su primera redacción, hacia 1980-1990 el primer libro y entre 1985 y el 2000 el segundo, me cuentan los borradores que hoy voy rompiendo. Pero siempre superponiéndose las escrituras y quedando su fecha por el 1990-1995 en su última redacción». En todo caso, una vez abierta la veda, tampoco se ha prodigado en exceso, porque, como decíamos, solo tres libros integran Guardia nocturna: climas (2014) y Aquitania (2020), además del ya citado. Al leer el volumen completo comprobamos que Manual de nocturnos (2017) ha quedado excluido, no sabemos bien el porqué, o quizá sus poemas hayan sido insertados en otro de los títulos recogidos en el presente libro.
La poesía de Rafael Morales parece tener más relación con las poéticas actuales que con la de sus coetáneos. Lo fragmentario, lo elíptico y el desconcierto se dan cita en unos paisajes plagados de referencias marítimas. Véase, por ejemplo, el poema «Gotas»:
Por la línea de la costa oxigenadas
sobrevestes de bruma
y vapor cobalto
inquietadas atmósferas
(cada vez más erráticas),
olas sin estela y aire,
rumbos de bruma
bajo el místico azul o amarillo fantasma
fondos resplandecientes
cimbran o descimbran
rompientes alegóricos.
Sus poemas se han ido decantando hacia unos encabalgamientos abruptos («voces o ecos,/ griterío de/ lances y/ varas/ enigmáticas/ al milagro del helio») que contribuyen a la creación de un ritmo muy alejado de los patrones tradicionales, pero también, me atrevo a decir, de las pautas que dicta la respiración. Voluntariamente Morales apuesta por una arritmia que no hace, creemos, sino reproducir tanto cierta tensión existencial como las vicisitudes de un mundo caótico. Tal vez, ahora que ya carecemos de respuestas a las preguntas fundamentales, sea el momento de crear nuevas formas de significados. Morales parece fascinado con esta tarea, por eso sus poemas nos sumergen en paisajes oníricos en los que el poeta trata de contrarrestar, de una manera impersonal o, si se quiere, colectiva, pues el yo no predomina en ellos, el malestar de la época.
Selección de poemas
Medusa
No pudo oponer sino deriva
este cuerpo en la tarde mancillado,
reflejo del envés,
esa medusa frágil,
vela
profunda de orfandades, hastíos
transparentes
y oscuras letanías
mareas
que han podido contigo.
Separación
Confusos clamores, vacas
sin terneros
se desverban
y el campo entretinieblas de mugidos
o ecos,
tiembla.
Sombras, sombras.
Bruto
el alba se conforma en bruma
o vaho enmudeciente,
apenas sometiéndolas.
Lalique (Broche)
Ángeles indistintos,
alas cárdenas, párpados
rojos
y el blanco del arroz:
clavos o alfileres ardiendo
en un broche la copa del seno
y su transepto.

Rafael Morales Barba
Bartleby, 2024
170 páginas
17 €
Gregorio Luri: las paradojas de la sabiduría
Aunque se presente como un todo, como una compacta suma de reflexiones dispuestas casi al azar, hay un ordenamiento interno que el autor ha impuesto de forma consciente, ordenamiento que esta cifrado temáticamente, sí, pero no necesariamente impermeable, ya que muchos de estos aforismos no se contentan con poner en la diana un determinado asunto, un determinado concepto, sino que expanden su significado, gracias a la polisemia y a la ambigüedad hacia varias tramas reflexivas. Y es que, como dice Enrique García-Máiquez en la contracubierta, es «el sentido común aplicado […] el hilo que cose estas páginas». «Lo que el sentido común no sepa poner en la vida, no sabrá ponerlo la filosofía», escribe Gregorio Luri (Azagra. Navarra, 1955), autor de una extensa obra filosófica y didáctica, quien se considera un poliprágmata: «Me siento atraído por tantas cosas que no doy abasto», confiesa. Esto se hace evidente al comprobar la variedad de asuntos que reclaman su atención, desde la felicidad, ese concepto tan especulativo y muy discutido en los últimos tiempos.
Muchos de estos aforismos encierran verdades casi populares, por ejemplo, «No es la ignorancia la causa de nuestros males, sino la ignorancia de nuestra ignorancia», «Dos imposibles: ni conmigo ni sin mí, ni conmigo ni sin ti» o «Hay tragedias vividas que pasan pronto a ser comedias rememoradas». El humor, blanco, y ciertos detalles irónicos ―«La ironía es la distancia que nos mantiene a salvo de la realidad»―también está presente: «En las horas punta, los viajeros del cercanías pasamos de ser capital humano a calderilla humana». Otros se ocupan de asuntos «candentes», como la política, objeto de escarnio en unos momentos en los que el insulto y la acusación sin pruebas se ha convertido en algo habitual: «En política lo que convence es la cantinela. La repetición tiene más capacidad disuasoria que el silogismo». O los medios de comunicación, hoy tan ideológica y económicamente comprometidos, que no dudan en lanzar bulos siguiendo consignas de sus promotores: «La capacidad para ver escándalos donde hay problemas es la peor contribución de los medios de comunicación a la política moderna».
El amor, la filosofía y el filósofo, la verdad, la lectura, el egocentrismo o la muerte («La muerte es el triunfo definitivo de lo real sobre lo posible. Pero ya no estamos allí para rubricarlo») son otros de los motivos que dan pie a los aforismos de Luri, pero quizá donde este lector encuentra mayor enjundia es en los referidos a la amistad. La sabiduría que desprenden está teñida, en algunas ocasiones, de nostalgia y otras de resignación, pero en todos ellos se adivina el poso de la experiencia, que es la que determina, a buen seguro, comentarios como este: «No siempre poseemos la inteligencia para captar las intenciones utilitarias del que se hace pasar por nuestro amigo y, sin darnos cuenta, caemos en trampas de dependencia que nos tienden los empáticos maquiavélicos». El contenido de Una triste búsqueda de la alegría, como el título, tiene mucho de paradójico, como no podía ser de otra forma, porque en la paradoja se encuentra la crítica a lo que, siendo inverosímil, encontramos lógico.

Gregorio Luri
La Isla de Siltolá, 2024
152 páginas
14 €
III.
León Molina en el jardín de la vida
La dedicación de León Molina (San José de Lajas, Cuba, 1959) a las formas breves viene de antiguo. Ciñéndonos solo a este ámbito, y sin menospreciar en absoluto su faceta poética en la que ha publicado ya ocho títulos y en 2017 un volumen, Esperando a los pájaros del sur, que recogió su obra reunida, hemos de mencionar que el género aforístico ha publicado Mapa de ningún sitio (2015) y Tirar la piedra y esconder la mano (2019) además de ser el responsable de las antologías de aforistas españoles del siglo XXI Verdad y media (2017) y La poesía es un faisán: antología aforismos sobre la poesía y los poetas (2019) y de participar en Concisos: Aforistas españoles contemporáneos. Por lo que respecta al haiku, antes de Olor a humo, publicó Rumor de acequia (2018) y ha sido incluido en numerosas antologías. Estamos, por tanto, frente a un autor con un enorme bagaje y un prestigio que goza de la unanimidad de expertos y lectores.
Publica ahora este nuevo libro de haikus, Olor a humo, recurriendo a los temas más queridos del autor, temas relacionados con la naturaleza. En este caso, se refiere a la naturaleza domesticada del jardín; un jardín que, para quien lo disfruta y lo observa sin anteojeras, no cesa de deparar sorpresas y de ser un incentivo para dejar por escrito las impresiones que suscitan esos movimientos apenas perceptibles para el ojo adormecido: «En el jardín hoy/ desde las flores me hablan/ todos mis muertos». Este libro no es, como ocurre con algunos otros, un diario de jardinería, sino una forma de afirmarse contra el carácter fugitivo del mundo. La evanescencia («Nubes de paso./ La vienen siguiendo/ las golondrinas») tan presente en muchas de estas composiciones se neutraliza gracias a esa interiorización de tiempo y del espacio que da lugar a la escritura. Una vez plasmada la impresión en la página, esta se inmoviliza y desafía al tiempo, por eso tras su lectura, reverberan en la memoria y afloran cuando el lector contempla su propio «jardín». León Molina sabe que la repetición puede conducir al fracaso y que la deseable levedad, la intrascendencia y la sutiliza deben ser conquistados permanentemente, tal vez por eso ha optado por saltarse en no pocas ocasiones los patrones métricos, tan estrictos, del haiku. Frente a ese rigor ha preferido ser fiel a la libertad de la emoción y sus lectores se lo agradecemos.
Otro verano.
Una curruca bebe
gotas del grifo.
El ruiseñor y yo
Leyendo hasta el alba.
El monte
azulándose
para el otoño.
Deambulo por el jardín
buscando eso que me espera.

León Molina
La Isla de SIltolá, 2024
182 páginas
15 €

Carlos Alcorta (Torrelavega [Cantabria], 1959) es poeta y crítico. Ha publicado, entre otros, los libros Condiciones de vida (1992), Cuestiones personales (1997), Compás de espera (2001), Trama (2003), Corriente subterránea (2003), Sutura (2007), Sol de resurrección (2009), Vistas y panoramas (2013) y la antología Ejes cardinales: poemas escogidos, 1997-2012 (2014). Ha sido galardonado con premios como el Ángel González o Hermanos Argensola, así como el accésit del premio Fray Luis de León o el del premio Ciudad de Salamanca. Ejerce la crítica literaria y artística en diferentes revistas, como Clarín, Arte y Parte, Turia, Paraíso o Vallejo&Co. Ha colaborado con textos para catálogos de artistas como Juan Manuel Puente, Marcelo Fuentes, Rafael Cidoncha o Chema Madoz. Actualmente es corresponsable de las actividades del Aula Poética José Luis Hidalgo y de las Veladas Poéticas de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo de Santander. Mantiene un blog de traducción y crítica: carlosalcorta.wordpress.com.
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