Mirar al retrovisor

Cuando el Imperio se cabrea

Joan Santacana escribe sobre la terrible guerra de la Triple Alianza, que en el siglo XIX enfrentó a Paraguay, a quien el Imperio británico tenía en el punto de mira por su política proteccionista, con Argentina, Brasil y Uruguay.

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La historia está llena de lecciones. Hoy quisiera exponer con brevedad un tema que normalmente pasa desapercibido en los manuales de historia, aun cuando es bien conocido por los historiadores latinoamericanos: me refiero a la implicación de Paraguay en el conflicto llamado de la Triple Alianza. Constituye un buen ejemplo de cómo actúan las grandes potencias cuando obtienen el monopolio absoluto del poder mundial.

En el siglo XIX, Gran Bretaña era el Imperio Británico y la mayoría de Estados latinoamericanos, libres ya del caótico y débil dominio español, dependían de la férrea voluntad de Londres. La City londinense les imponía a todos políticas económicas librecambistas, es decir, de supresión de los aranceles a las importaciones. Este tipo de políticas permitían a la industria británica inundar los mercados latinoamericanos con sus manufacturas —producidas en serie— a cambio de materias primas obtenidas casi manualmente, de tal forma que por un producto sudamericano que costaba unas cien horas de trabajo, Gran Bretaña entregaba una manufactura que apenas costaba una hora a su industria. Este intercambio desigual se podía percibir como el triunfo de la «libertad de comercio», pero en realidad, aparte de engrosar las divisas de los británicos, arruinaba las economías basadas en la venta de materia prima, beneficiando tan solo a las oligarquías latinoamericanas, que, al poseer los recursos y disponer de abundante mano de obra barata, siempre obtenían enormes beneficios a pesar de los bajos precios.

Pero en esta situación había una excepción: Paraguay. Este pequeño país aplicaba una política económica proteccionista desde 1814; su presidente, José Gaspar Rodríguez de Francia (1766-1840), había implantado un sistema singular, mediante el cual, apoyándose en el campesinado, instauró un sistema autoritario e intervencionista, con un proteccionismo riguroso. Esta política obtenía sus frutos: según los viajeros de la época, en el país había desaparecido la mendicidad, se había creado una de las primeras redes de ferrocarril del sur de América, se había desarrollado una industria siderúrgica y se había creado una flota mercante cuyos navíos se construían en sus astilleros. El resultado fue el de poseer una de las pocas balanzas comerciales favorables. Si leen la biografía de este personaje, que se autoproclamó «dictador perpetuo», descubrirán que se trataba de un revolucionario singular que se enfrentó a la oligarquía y la destruyó, y a la Iglesia, a la que sometió. Pero su política económica funcionó.

Naturalmente, este régimen dictatorial no era una excepción en el hemisferio, pero su política económica proteccionista sí lo era. Paraguay se escapaba del librecambismo, y eso no gustaba a las élites políticas y económicas británicas, porque temían un efecto de contagio. Por ello instigaron un conflicto bélico con los países vecinos: Argentina, Brasil y Uruguay, que en 1865 firmaron un tratado llamado de la Triple Alianza con la excusa de problemas fronterizos. La guerra estalló aquel mismo año y los ejércitos de esta alianza recibieron financiación de la Banca Rothschild, la Baring Brodhers y el Banco de Londres. En 1870, al cabo de cinco años de guerra, Paraguay fue derrotado, habiendo perdido casi la mitad de su población. Se quedó prácticamente sin hombres para continuar, una oleada de hambre recorrió el país y la mayoría de las infraestructuras quedaron destruidas e inservibles. El librecambio se impuso; el país había entrado en la normalidad.

¿Imaginan por qué les recuerdo ahora esta historia? Cambian los actores, cambian las geografías, cambian las ideas, pero el fondo del tema sigue muy vivo.


Joan Santacana Mestre (Calafell, 1948) es arqueólogo, especialista en museografía y patrimonio y una referencia fundamental en el campo de la museografía didáctica e interactiva. Fue miembro fundador del grupo Historia 13-16 de investigación sobre didáctica de la historia, y su obra científica y divulgativa comprende más de seiscientas publicaciones. Entre sus trabajos como arqueólogo destacan los llevados a cabo en el yacimiento fenicio de Aldovesta y la ciudadela ibérica y el castillo de la Santa Cruz de Calafell. En el campo de la museología, es responsable de numerosos proyectos de intervención a museos, centros de interpretación, conjuntos patrimoniales y yacimientos arqueológicos. Entre ellos destaca el proyecto museológico del Museo de Historia de Cataluña, que fue considerado un ejemplo paradigmático de museología didáctica.


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