/ una reseña de Iván Sánchez García-Mora /
El poeta José Antonio Llera (Badajoz, 1971) se embarca en la narrativa tras haber publicado media docena de libros de poesía. Aunque reside en Madrid, está muy vinculado a su tierra natal, Extremadura. Todos estos componentes se unen en un libro que rebosa tonos poéticos, muestra a grandes personajes de principios del siglo XX y se ambienta en el antiguo Manicomio del Carmen, de Mérida.
A lo largo de cuarenta y dos capítulos, la historia de un centro de salud, entre los años previos a la guerra civil y las primeras décadas de dictadura, es contada por diversas voces en distintas perspectivas. Los cuadernos de un joven psiquiatra nos guían por distintos capítulos hasta zonas que plantean una inquietante disolución de las fronteras entre lo cuerdo y lo irracional. Las vivencias de un anciano anarquista y su hija, Margarita, articulan también parte de esta historia, mientras nos alejan de la realidad y nos adentran en el manicomio. La vida de otros personajes que trabajan o están internados nos encierran en la angustia y el sufrimiento.
Es interesante ver cómo personajes célebres de esa época, ajenos al interior de los muros del hospital mental, aparecen en la novela: Manuel Azaña y Miguel de Unamuno visitan el teatro de Mérida y aprovechan para conocer el centro de salud. Los actos y voces de estos personajes se cruzan en algún capítulo. Esto es posible porque el escritor, José Antonio Llera, se ha documentado a conciencia antes de transmitirnos toda esta historia. Datos completamente reales y contrastables se muestran en la novela, produciendo un cierto realismo histórico-documental; otros datos, como él mismo justifica en la nota final, son «producto de la invención y no obedece a ningún propósito estrictamente documental». La realidad y la ficción se mezclan en la historia.
A su vez, la narración se va tejiendo con monólogos interiores y diálogos de los diversos personajes, las cartas, anotaciones y cuadernos del médico, así como las descripciones del sanatorio. Los personajes piensan y actúan conforme a su voluntad y su conciencia, lo que permite la visión de la historia desde gran cantidad de puntos de vista —tanto desde fuera del sanatorio como desde su interior—. Es peculiar la voz del médico: los diarios nos revelan humanidad en los personajes, dentro de un lugar donde todo puede parecer inhumano e irracional. A través de sus palabras vamos viviendo su vida, sus inquietudes: «Todas las mañanas dibujo en este cuaderno el perfil de la sierra que tengo frente a mí. Es lo único que me alivia el hastío». Nos adentra, también, en ese mundo de la neurología y los tratamientos mentales de los que el lector puede ser ajeno pero se van asimilando paulatinamente.
Por último, cabe decir que este torbellino de voces no es fácil de recibir. El lector debe ser activo y unir correctamente las más de cuarenta piezas —o capítulos— para de ese modo poder internarse en el Manicomio del Carmen en compañía del elenco de personajes que lo habitan, en su imaginación y en su memoria. Se trata de una prosa hipnótica, que atrapa —como bien sabría hacer un buen escritor o poeta—, pero el lector habrá de detenerse en cada pieza para reconocer quién habla en cada momento y no extraviarse.

José Antonio Llera
Aristas Martínez, 2024
192 páginas
19 €

Iván Sánchez García-Mora (Leganés, 2003) estudia filología española en la Universidad Autónoma de Madrid. Está interesado, sobre todo, en la poesía clásica española de los Siglos de Oro e investiga sobre la literatura áurea. Imparte clases de lengua y literatura en distintos institutos. En primavera de 2025 publica su primer libro: El hilo de las Moiras.
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