Ignacio Carral: las virtudes del buen periodista
El periodista Ignacio Carral no tenía nada que envidiar a nombres más celebrados de su época, como los de Chaves Nogales, Sentís o Gaziel. Un «rescate» de Álvaro Acebes Arias.
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El periodista Ignacio Carral no tenía nada que envidiar a nombres más celebrados de su época, como los de Chaves Nogales, Sentís o Gaziel. Un «rescate» de Álvaro Acebes Arias.
«Los libros, las cartas y los objetos personales de un escritor, en su diáspora hacia la almoneda del olvido, siguen trazando una secreta escritura, como si fueran las ascuas de un cometa que aún emitieran algún destello cárdeno». Un artículo de Ricardo Labra sobre qué fue de la biblioteca del autor de ‘La Regenta’.
«No hay después. Un día callarán los fusiles y alguien dirá que ha llegado la paz, pero será mentira. La guerra estará con nosotros y nosotros en ella, inmóviles en este tiempo: ¡que no se puede matar y ver morir impunemente!», escribía José Ramón Arana, escritor del exilio, hoy olvidado, al que «rescata» Álvaro Acebes.
Pablo Batalla escribe en su diario sobre una vieja guía turística de la Polonia comunista, una inquietud corriente de los padres de esta época o la lectura de un manual de historia sobre la Restauración.
Luis Ramos de la Torre traza un análisis del pensamiento del gran poeta zamorano, un hombre contra el nombre propio, preocupado por el hacer y el decir de los lenguajes, que estuvo siempre atento y con el oído dispuesto frente a cualquier planteamiento a favor de las luchas de la gente contra las mentiras que nos imponen.
Los poemarios ‘Cantares del más acá’ e ‘Hipias’, de Jorge Solís, confirman la fidelidad del autor a la palabra como memoria y revelación y su aproximación a la tradición no como erudito, sino como creador que busca revivirla desde el presente.
Miguel de la Guardia escribe, en su serie sobre pecados capitales, sobre el que le parece el menos condenable de todos, aunque el DRAE lo describa como «deseo excesivo del placer sexual».
Álvaro Acebes rescata unos cuentos que alumbran los adentros o que, como reza un aforismo de Rafael Dieste, son como los remolinos que hacen alrededor de una lámpara muchas mariposas, todas abismadas en la misma luz.
¿Es posible llegar a comprender las razones por las que la muerte se expresa tanto y de tantas formas en las obras artísticas y en los productos culturales más actuales? ¿Tienen que ver esas causas con el tabú de la muerte que encontramos en las sociedades occidentales? ¿Tiene sentido que, en un mundo en el que la gente vive de espaldas a la muerte, esta sea uno de los grandes temas representados en el arte y la cultura de masas? Germán Piqueras se hace estas preguntas en ‘Tabú: la censura de la muerte en Occidente como generadora de arte y cultura’, un libro publicado en TREA que Arturo Caballero reseña aquí.
‘La vida en un trazo’, de Javier Recas Bayón, ofrece una perspectiva filosófica del aforismo español contemporáneo, en un recorrido investigador de enorme riqueza expresiva, precisa lucidez y carácter didáctico. Lo reseña aquí José Luis Morante.
Germán Giner reseña una novela de Francisco López Porcal.
Iván Sánchez García-Mora reseña la primera novela de José Antonio Llera, después de media docena de libros de poesía; un relato ambientado en el antiguo Manicomio del Carmen, en Mérida.
Álvaro Acebes Arias dedica uno de sus «rescates» al autor hispanofrancés, recién fallecido, hombre de asombrosa y trágica vida y autor de la sobrecogedora ‘Tanguy’.
El poeta y ensayista asturiano entrega su tercer libro de aforismos, Los renglones torcidos (Trea, 2024), donde insiste en la escritura fragmentaria que piensa «por lo largo porque la vida es breve».
Ricardo Labra escribe sobre uno de los dos únicos rectores fusilados en España por los sublevados del treinta y seis: el hijo de Clarín, a quien tal vez mataran movidos por el odio a su padre, el destripador de «Vetusta».














