/ Mirar al retrovisor / Joan Santacana /
El Departamento de Interior estadounidense ha decidido, siguiendo las directrices de la Administración Trump, paralizar todos los proyectos de energía eólica marina. Esta suele ser la energía más barata, y además es muy fiable. Por lo tanto, todos los contratos existentes quedan paralizados; tampoco habrá nuevos proyectos y una gran cantidad de empresas que se dedicaban a esta producción y que tenían mucho capital invertido, ahora deberán cerrar. ¿Por qué motivo se combate en Estados Unidos a la energía eólica? Todos los estudios realizados hasta el presente corroboran que es una energía muy rentable.
Para tomar semejante decisión hay que dar argumentos, y el Gobierno afirma que el motivo es proteger la seguridad nacional: un comodín que se aplica a todo. Ante un público desinformado, la idea de que el presidente vela por la seguridad de todos puede funcionar, pero obviamente es falso. ¿Cómo pueden los aerogeneradores marinos poner en riesgo a una superpotencia? Argumentan interferencias en los radares…
Estas decisiones resultan difíciles de entender desde cualquier óptica que se mire: se renuncia a fabricar esta tecnología de futuro que hoy ya es muy rentable; se arruinan las industrias nacionales que habían apostado por este tema; se renuncia a disponer de energía barata para los ciudadanos y, finalmente, se entrega la primacía en el tema eólico a los países y empresas competidoras.
A mí, esta nueva directriz del gobierno de Trump me recuerda la a Locomotive Act (en español, ley de Locomotoras), que aprobó el parlamento de Londres en 1865. Esta ley imponía serias limitaciones a los vehículos a motor; limitaba la velocidad a 16 kilómetros por hora en campo abierto, cada vehículo debía ir precedido por un hombre a pie con una bandera roja, no se podian utilizar los puentes, etcétera. Era absurda, pero se justificaba por seguridad de los ciudadanos. En realidad había un motivo más simple: el parlamento, dominado por los grandes criadores de caballos que monopolizaban el servicio de diligencias a caballo, tenían miedo de perder su mercado ante al auge de los vehículos a motor, con lo que los prohibieron de facto hasta 1896.
La nueva normativa contra las energías renovables o verdes en Estados Unidos revela una obsesión contra todo aquello que haga sombra a los combustibles fósiles, ya sea carbón y petróleo o gas. La energía solar, la eólica, la geotérmica y todas cuantas no necesitan petróleo están teniendo problemas. No resulta difícil describir qué intereses hay detrás de todo ello. No, no es la seguridad nacional lo que en realidad cuenta, sino los beneficios de los grupos que apoyaron al presidente en su ascensión a la Casa Blanca. Entonces como ahora, se trata del juego de priorizar mis negocios y los de mis amigos, aunque con ello se haga un daño terrible al progreso, al bienestar de los ciudadanos y, en definitiva, al país. En resumen, como en el famoso grabado de los Caprichos de Goya, se trata de ir «¡contra el bien general!».

Joan Santacana Mestre (Calafell, 1948) es arqueólogo, especialista en museografía y patrimonio y una referencia fundamental en el campo de la museografía didáctica e interactiva. Fue miembro fundador del grupo Historia 13-16 de investigación sobre didáctica de la historia, y su obra científica y divulgativa comprende más de seiscientas publicaciones. Entre sus trabajos como arqueólogo destacan los llevados a cabo en el yacimiento fenicio de Aldovesta y la ciudadela ibérica y el castillo de la Santa Cruz de Calafell. En el campo de la museología, es responsable de numerosos proyectos de intervención a museos, centros de interpretación, conjuntos patrimoniales y yacimientos arqueológicos. Entre ellos destaca el proyecto museológico del Museo de Historia de Cataluña, que fue considerado un ejemplo paradigmático de museología didáctica.
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Muchas gracias por la sensatez y el rigor histórico con el que tratas los temas. No conocía el acta de las locomotoras y me resulta chocante pensar el presente desde el proteccionismo de antaño.
Ánimo en tu esfuerzo de desenmascarar las conductas del poder y poner de manifiesto la absoluta falta de honestidad y visión de futuro del gobierno Trump