/ Mirar el retrovisor / Joan Santacana /
Tengo casi ochenta años y veo cómo la inteligencia artificial (IA) está cambiando el mundo tal como lo conocemos, como ocurrió con la revolución neolítica, la imprenta, la revolución científica, la industrialización, el vapor o la electricidad. En cada uno de estos cambios aparecieron profetas que anunciaban el fin del mundo. Para mí, como para millones de personas, la IA es uno de los inventos que más me facilitan la vida. Por eso dudo de esos temores: toda gran novedad ha venido precedida de profecías semejantes.
A mí me da más miedo la maldad humana, la inteligencia humana, aun sabiendo, por supuesto, que la IA, como la pólvora, la dinamita, el motor de explosión o internet, es un invento para facilitar la vida y que, en manos de malvados, puede causar daños enormes.
Tengo claro que lo sensato sería regular la IA, pero dudo de la eficacia de las regulaciones cuando los regulados no quieren que se les regule. Por eso…
Me preocupa que la IA se desarrolle mediante el robo, a escala gigantesca, del trabajo de millones de personas en todo el mundo.
Me preocupa que las compañías que desarrollan la inteligencia artificial generativa tengan muy claro que roban millones de artículos, copiándolos y construyendo enormes bases de datos con obras que no son suyas, y que no quieran reconocer esa evidencia.
Me preocupa que sustituyan las fuentes originales de las que copian descaradamente, construyendo falsas fuentes propias.
Me preocupa que los dirigentes, dueños y accionistas de estas compañías, que nos roban a todos apropiándose masivamente de la información, el talento y el esfuerzo no solo de la humanidad presente sino también de la pasada, tengan muy claro que lo suyo es un robo.
Me preocupa que alguien pueda robarnos el pasado, la historia, y que, mediante la destrucción del pasado, se apropie del futuro.
Me preocupa que una banda criminal de muy pocos individuos tenga en sus manos a pueblos enteros, a naciones y a continentes.
Me preocupa que, a base de mentiras repetidas millones de veces, entierren las verdades.
Me preocupa que los derechos conquistados con la sangre derramada en 1789, 1830, 1848, 1914, 1917 y 1939 se diluyan y desaparezcan sin que nos demos cuenta.
Me preocupa, y me da miedo, que nuestras jóvenes generaciones, los niños y niñas de hoy, en vez de ser instruidos en el mundo digital, sean privados de los teléfonos móviles por políticos ignorantes e insensatos y acaben siendo víctimas de mafias digitales que sí dominan la creación de algoritmos y las trampas de la web.
No: el peligro no es la IA; los peligrosos son todos ellos.

Joan Santacana Mestre (Calafell, 1948) es arqueólogo, especialista en museografía y patrimonio y una referencia fundamental en el campo de la museografía didáctica e interactiva. Fue miembro fundador del grupo Historia 13-16 de investigación sobre didáctica de la historia, y su obra científica y divulgativa comprende más de seiscientas publicaciones. Entre sus trabajos como arqueólogo destacan los llevados a cabo en el yacimiento fenicio de Aldovesta y la ciudadela ibérica y el castillo de la Santa Cruz de Calafell. En el campo de la museología, es responsable de numerosos proyectos de intervención a museos, centros de interpretación, conjuntos patrimoniales y yacimientos arqueológicos. Entre ellos destaca el proyecto museológico del Museo de Historia de Cataluña, que fue considerado un ejemplo paradigmático de museología didáctica.
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