Rodolfo Elías escribe una reflexión dura sobre los intelectuales y artistas progresistas de su país, México, y sus hipocresías, y en particular sobre uno de los más conocidos muralistas.
Rodolfo Elías escribe sobre el gran ‘Músico Poeta’ mexicano, pasión musical de voz lánguida y desgarrada y una vida agitada derivada de su desaforada libido.