Cómic

Valencia y el cómic (2)

Una muestra del buen momento del cómic español en los museos IVAM y MuVIM de Valencia. Segunda crónica de Raquel Jimeno Revilla.

Valencia y el cómic: la historia de amor continúa en el museo

Si en un artículo anterior hablábamos del buen momento que vive el cómic en España, y especialmente en la ciudad de Valencia, en una difusión que va más allá de sus espacios habituales de desarrollo, consideramos necesario elaborar una reactualización de los acontecimientos que comentábamos en esa primera entrega. Ello se debe a que la atención hacia este ámbito por parte de instituciones culturales y de diversas iniciativas independientes no hace más que aumentar. Valencia continúa su clima de efervescencia en torno al mundo del cómic y centros de arte como el IVAM siguen dando voz a la rica e inagotable producción local; sirvan de ejemplo la exposición dedicada a La Casa, el gran proyecto gráfico de Daniel Torres, o la muestra Fanzination, de reciente inauguración.

Fanzination6

El valenciano Daniel Torres es uno de los autores de cómic españoles más destacados. Sus primeros pasos como dibujante y guionista comenzaron en plena Transición, con colaboraciones para revistas como El víbora o Cairo, fundamentales para el desarrollo de la narrativa gráfica en España. Sus inquietudes artísticas le han llevado a explorar una gran variedad de géneros y estilos (negro, ciencia ficción, aventuras, infantil, etc.), creando personajes tan icónicos para el cómic nacional como Claudio Cueco, Roco Vargas o el dinosaurio Tom, además de trabajar para editoriales extranjeras de la categoría de DC. Publicado por primera vez en 2015, La Casa es uno de sus proyectos de mayor envergadura. A lo largo de casi 600 páginas, Daniel Torres realiza un recorrido histórico, antropológico y urbanístico por la relación entre la humanidad y los espacios que ésta ha habitado desde época neolítica a nuestros días. La exposición, realizada por el IVAM dentro de su línea “Caso de estudio” y comisariada por Álvaro Pons, pudo visitarse entre el 9 marzo y el 4 junio de este año, y reunió alrededor de cien dibujos originales y bocetos dedicados en su mayoría a los capítulos 19 y 21 del cómic, en los que se narra el desarrollo y las utopías arquitectónicas que dieron lugar a las grandes concentraciones urbanas desde comienzos del siglo XX. La exposición incluyó ocho pequeños electrodomésticos procedentes de la colección Alfaro Hofmann de Godella, que complementaban –coincidiendo en ocasiones– a la riquísima documentación manejada por Torres para recrear la fascinación por lo moderno y la revolución doméstica que estos aparatos llevaron a los hogares desde mediados del pasado siglo. En una entrevista que pudimos realizar al autor durante su visita a la exposición, Torres mostró su alegría ante el reconocimiento otorgado por el IVAM no sólo a su propia trayectoria, sino a la decisión de un grupo de autores que, en plena Transición, decidieron que querían contar sus historias a través de las viñetas y de ninguna otra forma, contribuyendo de esta manera a elevar el cómic español al nivel de cualquier otra disciplina artística, y a eliminar prejuicios que lo relegaban a mero entretenimiento.

Daniel Torres_cartel

Además de esta muestra, el IVAM recibió, en enero de este mismo año, una importante donación de Álvaro Pons, uno de los nombres imprescindibles en lo que a divulgación y coleccionismo de cómic se refiere, compuesta por algo más de 2000 fanzines de cómic de su patrimonio particular. La importancia de este tipo de publicaciones reside, según Pons, en que son germen de cómics posteriores, y un formato que acoge niveles de creatividad y experimentación que serían difíciles de alcanzar en otras modalidades más elaboradas. Dada la relevancia de esta colección, el IVAM tiene programada la creación de una “fanzinoteca”, cuyas muestras más destacadas pueden verse expuestas desde el 27 de julio en la exposición “Fanzination”. A pesar de que los fanzines nacen con vocación efímera, contracultural y siguiendo la filosofía DIY, el poder reunirlos en un centro de arte supone una oportunidad excepcional tanto para conocer una riqueza creativa y artística que, si bien no aspira a perdurar, nos llega con toda su potencia, frescura y desenfado, como para poder acercarnos a los primeros trabajos de autores hoy consagrados como el propio Daniel Torres, Mique Beltrán, Ana Juan, Javier Mariscal o Ana Miralles. La colección de Pons, además, no se limita a la Comunidad Valenciana (de la que podemos ver muestras de A Valenciáa o El gat pelat), sino que abarca todo el ámbito nacional e internacional, con ejemplares históricos como Nosotros somos los muertos, Tmeo, Tos, Madriz, o el legendario ZAP Comix, uno de los primeros fanzines editado en Estados Unidos en 1963. La muestra se complementa con un magnífico mural ejecutado por el “fanzinero” y artista gráfico Elías Taño para la ocasión, que refleja el espíritu colorista, independiente e iconoclasta del formato. Por todo esto, la futura “fanzinoteca” del IVAM se convertirá en la primera y más relevante del país. Así, el museo ofrecerá la oportunidad de estudiar e investigar una forma artística tan libre y variada creativamente como difícil de reunir, a causa de sus canales de distribución poco habituales, sus tiradas limitadas y sus dificultades de conservación. Esta primera donación aspira a ser el punto de partida de otras iniciativas similares, con el fin de que la colección del IVAM se mantenga como referencia dentro del fanzine y se una a otras disciplinas más allá del cómic.

La vitalidad de la autoedición vinculada con el cómic queda plasmada también en el Festival de Autoedición Tenderete, que celebró su decimocuarta edición el pasado 16-17 de junio, y que se constituye como punto de encuentro entre creadores y público a nivel internacional. En este caso contó con artistas internacionales como Abraham Díaz (México), Quentin Mabuse (Bélgica),  Kulo City (Hungria), Ximple (Austria) o Pedro Mancini (Argentina). Tenderete reivindica su carácter independiente y autogestionado, con el fin de conceder todo al protagonismo a la libertad creativa que posibilita la autoedición. Además, se manifiesta también como festival nómada, sin espacio fijo, con el fin de dar a conocer diversos espacios de interés dentro de la ciudad de Valencia, de los que el Teatro El Musical, situado en pleno barrio del Cabanyal y lugar de la última edición, es un buen ejemplo. La muestra de autopublicaciones, de la que pudimos comprobar que tuvo gran acogida durante nuestra visita, se complementó con charlas que no eludían temas incómodos ni las reivindicaciones sociales que muchas veces subyacen en este formato, talleres y, como no puede ser de otra manera, las fiestas como colofón al día.

Fanzination3

Pero el IVAM no es la única institución consciente del potencial del cómic en territorio valenciano. El MuVIM, Museo Valenciano de la Ilustración y la Modernidad, ha inaugurado recientemente la muestra “València en vinyetes”, comisariada por Enric Trilles, que podrá visitarse del 8 de junio al 17 de septiembre de este año. En ella se pretende recoger la importante presencia de la ciudad y sus autores en la producción historietística española, especialmente desde la posguerra, según Trilles. Así, personajes tan integrados en el imaginario popular español como Roberto Alcázar y Pedrín, El Guerrero del Antifaz, Jaimito o Pumby, tienen su origen en la floreciente industria editorial valenciana de mediados del siglo XX. Las décadas siguientes vivieron el auge de la llamada Nueva Escuela Valenciana, que explicábamos en la entrega anterior de este artículo, a través de cuyos autores el cómic alcanzó la mayoría de edad en España y se posicionó como una disciplina con el mismo potencial creativo que cualquiera de sus correlativas, como la literatura o las artes plásticas. En ese momento comenzaron a aparecer, asimismo, referencias más directas a la ciudad de Valencia, no solo meramente anecdóticas, sino integrando a la ciudad como escenario de las diversas tramas. Así en la exposición podemos ver las viñetas de autores como Sergio Bleda, Joan Marín, Miguel Delicado o Rafa Fonteriz. Una parte importante de historietas de autores noveles ambientadas en la ciudad, combinadas acertadamente con creaciones similares de autores consagrados, se recogen en Valentia. 36 autores y una ciudad, coordinado por Alberto Sanz y Santiago Selvi, y publicado por Norma en 2012. Con esta iniciativa se pretendió mostrar al público aspectos diversos de la ciudad a través de la narración gráfica.

Valencia en vinyetes_mural

“València en vinyetes” se articula en dos líneas: por un lado, “La Valencia vivida”, en la que la ciudad aparece como escenario realista de las narraciones gráficas, y por otro “La Valencia soñada”, en la que se hace un uso más libre de elementos característicos del skyline valenciano. Así, la ciudad aparece reflejada como escenario realista en las obras de Sento Llobell, como Cazando millonarios o Fiesta, y a modo de reconstrucción histórica en Romance o Doctor Uriel, su ambiciosa obra en la que nos relata las peripecias de su suegro, médico en plena Guerra Civil española. Ana Miralles plasma la Plaza de la Virgen y el casco histórico en De mano en mano, y Paco Roca, en su emocionante La Casa, nos traslada a escenarios familiares que permanecen intactos todavía en muchas memorias. Cristina Durán y Miguel Ángel Giner reflejan escenarios de mayor actualidad, como el hospital Doctor Peset, en su también emocionante Una posibilidad entre mil, o monumentos tradicionales con una nueva mirada en la  portada que realizó la primera para The Valencianer.

Daniel Torres, por su parte, hace un uso realista de elementos de la ciudad, llevándolos al contexto de la historia negra en historietas como El ángel caído o las aventuras de su personaje Roco Vargas. Otros autores como Burguitos o Txemacantropus ofrecen una visión muy personal de Valencia, que introducen como escenario de sus respectivas tramas fantásticas Plaça del Ajuntament y Le songe du Fantôme. María Lorenzo ofrece una lectura onírica de un elemento tan característico d la ciudad como es la Fuente del Turia, y autores como Lalo Kubala o José Luis Platero aportan el lado más gamberro con Los bonitos recuerdos de Palmiro Capón y las aventuras de Lola la Poligonera. Sin embargo, no todo es ficción en esta muestra, ya que también pueden verse otros usos sociales del cómic: carteles de Paco Roca y Sento para diversos acontecimientos relevantes para la ciudad, como las diversas fallas o la Muestra Itinerante del Libro Valenciano, o las viñetas de Manel Gimeno sobre Les lleis valencianes y las de Miguel Calatayud sobre la Llei d’Us i Ensenyament del Valencià, en el momento de promulgación de los Estatutos Autonómicos. No se olvida el cómic como arma de denuncia ante la gestión de acontecimientos recientes, como el emotivo homenaje de Cristina Durán a las víctimas del accidente de metro acontecido en 2006.

Pero el potencial creativo del cómic no es respaldado únicamente desde la parte institucional y el formato expositivo. A pesar del fiasco de la fallida Comic Con, podemos disfrutar de actividades más inmediatas como el “Splash” de Sagunto, festival oficial de cómic de la Comunidad Valenciana, o las Jornadas del Cómic que, organizadas por la Asociación Valenciana homónima, celebraron su VI edición los días 26 a 28 de mayo en el Mercado de la Tapinería. Además de los clásicos stands de venta y promoción, estas jornadas contaron con un completo programa dedicado a diversos temas relacionados con el cómic, como presentaciones, charlas con autores, talleres familiares o batalla de dibujantes. En ellas pudimos contar con la presencia de autores como Sento, Manel Gimeno, Daniel Torres, Ana Penyas, David Rubin, Agustina Guerrero, Miguel Ángel Giner o Cristina Durán, entre otros. Last but not least, de especial importancia nos parece reseñar actividades que, bajo formatos menos habituales, exploran el potencial de cómic en otros ámbitos, como es el caso del ciclo ComicTools, ciclos de charlas y talleres periódicos destinados a analizar el potencial del cómic como herramienta pedagógica. Celebrado en pasado 27 de junio, la última de estas jornadas contó con la participación de dibujantes como Paco Roca y Antonio Altarriba, así como con docentes y divulgadores como Álvaro Pons o José Rovira.

Todas estas manifestaciones muestran la vitalidad del cómic en una ciudad con una parte importante de su historia reciente vinculada al mismo, tanto a nivel de integración de esta disciplina en el discurso de las instituciones culturales, como en la buena acogida de actividades “a pie de calle”. Esta situación, por desgracia, no se corresponde con las circunstancias laborales del sector, que continúa enfrentándose, como la práctica totalidad del ámbito artístico y cultural, a una intensa precarización y desvirtuación de su trabajo, lo cual dificulta a sus autores el poder vivir del mismo y obtener un reconocimiento dentro del propio territorio valenciano y español. Confiemos, como expresábamos en la anterior entrega de este artículo, que la visibilización de este potencial creativo contribuya a una mayor sensibilización y valoración de esta modalidad creativa a la que le queda mucho que aportar.

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