Crónicas ausetanas

Cien años de la ‘catástrofe de Asia Menor’

Xavier Tornafoch escribe un artículo sobre la histórica enemistad grecoturca en un momento en el que vuelven a sonar tambores de guerra en el Egeo.

/ Crónicas ausetanas / Xavier Tornafoch /

Durante este verano se han vuelto a escuchar tambores de guerra en el Egeo. El líder turco Erdoğan ha amenazado reiteradamente a Grecia con usar la fuerza como consecuencia de la militarización de las islas bajo soberanía helena que están más cerca de las costas de Anatolia. Los efectos de un conflicto en esta zona, tan sensible para el tránsito marítimo internacional, entre dos miembros de la OTAN serían catastróficos para Europa, y dinamitarían definitivamente la alianza militar occidental, echando a Turquía en brazos de Rusia. Sin embargo, los expertos internacionales indican que las bases militares que el gobierno de Mitsotakis ha instalado en doce islas frente a las costas turcas violan los tratados de Lausana (1923) y de París (1947). La gestión de la insularidad griega (3000 islas, de las cuales 200 habitadas) por parte del gobierno conservador griego se ha centrado en militarizar aquellas que, como Kastelórizo, ubicada a dos kilómetros del continente asiático, acarician las costas turcas. El pulso geopolítico entre griegos y turcos tiene, sin embargo, unos orígenes muy antiguos y ha tenido diversos episodios, el más reciente de todos la partición, después de una corta pero cruel guerra (1973), de la isla de Chipre en dos entidades políticas: la grecochipriota, estado miembro de la Unión Europea y vinculada estrechamente a Grecia, y la turcochipriota, no reconocida internacionalmente y dependiente de Ankara, que es la única capital internacional de la que obtiene estatus diplomático.        

Ahora bien, los orígenes remotos de este conflicto en el mar Egeo se sitúan en lo que para los griegos es una de sus catástrofes nacionales, que vio nacer, además, al nuevo y laico Estado turco y encumbró la figura de Mustafa Kemal Atatürk. De todo esto hace justamente cien años. Fue en 1922 cuando el movimiento nacionalista que comandaba Kemal expulsó definitivamente a las tropas griegas de la península de Anatolia. El ejército griego era definitivamente derrotado y Esmirna, la gran capital de Asia Menor, ocupada por los turcos. De ahí que Erdoğan recordara en uno de sus discursos la ocupación de esa ciudad, y todo lo que esto conllevó. El conflicto se inició en 1919, cuando el ejército heleno invadió Turquía, aprovechando la derrota otomana en la Gran Guerra, en la que había participado al lado de Alemania. La ocupación del antiguo Imperio por parte de algunas de las potencias vencedoras, Gran Bretaña y Francia, abrió la puerta al irredentismo griego, que se apresuró a desembarcar a sus tropas en lo que había sido Asia Menor, la cuna de la civilización griega, el lugar donde nació la filosofía y en el que se ubicaba la mítica Troya, y también la zona donde vivían un millón y medio de griegos de religión ortodoxa. El artífice de esta operación fue el primer ministro Eleftherios Venizelos, uno de los padres de la patria helena, cuyo nombre lleva el actual aeropuerto internacional de Atenas. Los inicios de esta guerra fueron favorables a Grecia, que ocupó buena parte del territorio turco, quedándose a las puertas de Ankara. Durante su avance, las tropas griegas cometieron numerosos abusos contra la población local de confesión musulmana. Sin embargo, la negativa de Gran Bretaña, primero, y de Francia, después, a apoyar a los griegos en su incursión por tierras turcas favoreció la reorganización del ejército otomano, esta vez bajo el mando de un joven general nacionalista llamado Mustafa Kemal. Progresivamente, también favorecido por la inestabilidad interna de Grecia, que había vivido un golpe de Estado monárquico que obligó a Venizelos a exiliarse, los turcos recuperaron el terreno perdido hasta que derrotaron definitivamente a las tropas griegas, cometiendo a su vez masacres contra la población de religión ortodoxa y los armenios que se habían refugiado en esa zona. La población civil huyó despavorida de sus ciudades, precipitándose al mar en un intento de llegar a alguna de las islas del mar Egeo bajo soberanía griega. Ese fue el primer episodio de la catástrofe de Asia Menor.

Al cabo de un año, el 29 de octubre de 1923, se proclamaba la República Turca con Mustafa Kemal como primer presidente. El sultanato otomano, que había forjado un enorme imperio a lo largo de los siglos, dejaba de existir. El segundo episodio de la catástrofe se produjo a raíz del Tratado de Lausana (1923), cuando Grecia y Turquía acordaron intercambiar poblaciones. Medio millón de musulmanes abandonaron Grecia en dirección a Turquía y un millón y medio de griegos ortodoxos dejaban Asia Menor para instalarse en la Grecia continental o insular. Las consecuencias de ese trasvase de población fueron enormes. De entrada, muchos griegos murieron en el mar al zozobrar sus frágiles embarcaciones mientras intentaban llegar a las islas del Egeo. Los que consiguieron arribar a las costas griegas fueron instalados en barrios que aún hoy habitan sus descendientes, como en el de Neos Kosmos en Atenas. Además, la fisonomía demográfica de algunas islas cambió por completo, ya que se trataba de antiguas colonias comerciales de origen veneciano o genovés, con una mayoría de población católica. En una de esas islas, Syros, la llegada de los refugiados, que fueron acogidos generosamente por la población local a pesar de las dificultades de la época, los católicos, que eran la gran mayoría, pasaron a ser la mitad del censo. A la gran iglesia católica de Ano Syros se le sumaron dos majestuosas catedrales ortodoxas en Ermuopoli, la capital de la isla y del distrito administrativo de las Cícladas.

El conflicto grecoturco parecía que entraba en una fase de estabilización cuando en 2008 el primer ministro griego Konstantin Karamanlis y el presidente turco Recep Tayyip Erdogan se encontraron en Ankara en lo que era la primera visita oficial de un gobernante griego desde 1959. En ese encuentro, Karamanlis se comprometió a apoyar la candidatura turca para entrar en la Unión Europea. Catorce años más tarde, todo esto ha quedado en nada y la diplomacia de las buenas intenciones ha dado paso a las palabras gruesas y las amenazas.

Para entender hasta qué punto es enrevesada la cuestión grecoturca, hay dos datos que ejemplifican el asunto. El padre de la actual Turquía, Mustafa Kemal Atatürk, nació en Salónica, hoy la segunda ciudad más importante del Estado griego. Por su parte, Konstantin Karamanlis, tío del Karamanlis que llegó a Ankara en 2008, que fue presidente de la República y primer ministro, nació en Kupkoy, hoy una ciudad perteneciente al Estado turco. Las complicaciones de la geopolítica deberían encontrar solución en la diplomacia y en el diálogo, no en el conflicto ni en la escalada militar.


Xavier Tornafoch i Yuste (Gironella [Cataluña], 1965) es historiador y profesor de la Universidad de Vic. Se doctoró en la Universidad Autónoma de Barcelona en 2003 con una tesis dirigida por el doctor Jordi Figuerola: Política, eleccions i caciquisme a Vic (1900-1931). Es autor de diversos trabajos sobre historia política e historia de la educación y biografías, así como de diversos artículos publicados en revistas de ámbito internacional, nacional y local, como History of Education and Children’s Literature, Revista de Historia Actual, Historia Actual On Line, L’Avenç, Ausa, Dovella, L’Erol o El Vilatà. También ha publicado novelas y libros de cuentos.

0 comments on “Cien años de la ‘catástrofe de Asia Menor’

Deja un comentario

A %d blogueros les gusta esto: